Después de un paréntesis en la columna de la semana pasada, retomamos el tema de como demostrar la hipocresía de tres ex presidentes y el actual mandatario de la hermana y tan querida República de Colombia, cuando se han referido ante la prensa internacional a Fidel Castro como un individuo interesado en lograr la paz y la pacificación de Colombia.
En columnas anteriores publicadas en este diario, hemos venido probando con hechos y datos que están en los archivos de los Servicios de Inteligencia colombianos, que los tres ex presidentes y Álvaro Uribe, tienen que conocer perfectamente todos los intentos que desde 1959, ha hecho Fidel; Castro por subvertir el orden en esa Nación. Hoy continuamos y terminamos con nuestra cronología:
La ruptura de relaciones de Colombia con su gobierno exasperó a Fidel Castro, que ordenó arreciar su ofensiva contra el gobierno colombiano. El 22 de enero de 1963, la policía descubrió un plan para dinamitar una planta de televisión. El 16 de marzo, del mismo año, el Presidente Guillermo León Valencia denunciaba que con los arrestos hechos el día anterior cuando se frustró un intento para volar el cuartel de la policía, quedaba al descubierto un complot contra su gobierno. En los meses siguientes se sucedieron desórdenes, sabotajes, ataques de las guerrillas. Ante la gravedad de estos hechos, el Ministro de Justicia colombiano, Aurelio Camacho Rueda, acusó concretamente al régimen de Fidel Castro, al cual incluso acusó de preparar un levantamiento en la base naval de Cartagena, que debía coincidir con un doble atentado a los presidentes de Colombia y Venezuela.
Por este motivo se reunieron en San Cristóbal, en la frontera colombo-venezolana los presidentes Guillermo León Valencia y Rómulo Betancourt, el 7 de agosto, y el presidente León Valencia hizo una terminante declaración: mi país y Venezuela están afectadas por la violencia que ha pasado de la etapa política a la delictiva, inspirada desde Cuba por el comunismo internacional, y actualmente la situación de Colombia en ese aspecto se encuentra en su etapa más peligrosa. El día 18 del mismo mes, el Ministro del Interior de Colombia, Aurelio Camacho declaró que “los líderes comunistas colombianos y otros elementos, reciben dinero e instrucciones de Cuba, para desarrollar sus actividades terroristas en Colombia”. Y confirmó que en el mes de abril se habían interceptado contrabandos de armas procedentes de Cuba e incluso se ocupó una partida de $30,000 dólares para los bandidos refugiados en las montañas.
Y fíjense que similitud con lo que está ocurriendo actualmente con la Venezuela de Chávez. El ministro del interior así mismo confirmó que, miembros de las Fuerzas Armadas de Liberación de Venezuela, habían cruzado la frontera para darle más incremento a la campaña de terror. Ellos saben que no pueden tomar el poder, pero sí crear un estado de terror que haga posible que el gobierno caiga por sí sólo.
En esos momentos las guerrillas colombianas se organizaron por un líder que se hacía llamar “Lister”, cuyo verdadero nombre era Ignaro Sosa. Estas guerrillas eran fuertes en el Valle del Cauca, Caldas y Tolima. Según relatara, en diciembre de 1963, el concejal Germán Mejías Duque, que estuvo secuestrado en poder de la guerrilla por algún tiempo, éstas tenían una eficiente organización militar, usaban barbas y uniformes verde olivo, y tenían varios agentes de Fidel Castro fungiendo como comisarios políticos. En Mayo del 1964, el Tiempo de Bogotá dio cuenta que había sido sorprendido un buque inglés—Lady Alicia—cuando descargaba un alijo de armas en Isla Providencia, en el Caribe. Unos días antes se había capturado otro alijo desembarcado en el golfo de Urabá.
Y ya para terminar esta serie de artículos, una prueba contundente que desmiente a los analistas políticos que se han cansado de afirmar por estos días que las FARC y “Tiro Fijo” nunca han estado bajo la égida, ni han recibido ayuda, direcciones, ni armas de Fidel Castro y que por lo tanto son independientes de Fidel Castro. En junio de 1964, salía en la prensa colombiana la información de que el gobierno colombiano anunció que había reinstalado la autoridad civil en la zona de Masquetalia, que durante casi cinco años había estado en poder de una guerrilla mandada por Pedro Antonio Marín, alias “Tirofijo”, de clara tendencia castrista. Al ocupar el ejército su campamento el día 14 de junio, se había comprobado, sin lugar a dudas, que
recibía armas y dinero procedentes del gobierno comunista de Cuba.