La patética rueda de prensa del miércoles en Fuerte Tiuna, en la que el Alto Mando Militar venezolano tuvo que salir a aclarar que está con Hugo Chávez –no aclares que oscureces- y que no existió una presión militar para que el presidente aceptara la renuncia, confirma que, efectivamente, no fueron los generales los que pusieron contra la pared a Chávez, sino los tan vapuleados “Comacates”, los mismos que se rebelaron cuando el actual gobernante intentó cambiarle las funciones y el nombre a la Guardia Nacional (GN).
La amenaza seria que impidió el fraude, fue la que imprimió la reserva moral de la Fuerza Armada Nacional (FAN), la verdaderamente institucional y que a pesar de todas las depuraciones que ha hecho Chávez, sigue siendo mayoría. Se trata de la tropa profesional y la oficialidad subalterna de la FAN que por encima de sus intereses personales ha sostenido una posición constitucional y de dignidad. Se trata, entre otros, de esos cabos y sargentos de la GN, autores de lo que en septiembre pasado se conoció como "La Rebelión de los Cabos" e impidió la eliminación de la GN. Se trata de esos tenientes, capitanes y mayores cuya formación en la escuela militar no fue en vano y tienen bien claro que la FAN sirve al Estado y no al gobierno, que saben que hoy no sólo existe la misma corrupción que antes, sino que incluso existe un "cartel de los soles" integrado por generales.
Es ese sector militar al que no se le ha olvidado los muertos que ocasionó la guerrilla castro-comunista en los años 60, los muertos de Perijá, Cutufí o Cararabo del Meta. Son esos hombres y mujeres valientes que escucharon la voz del pueblo, de su familia y amigos, y entendieron que el señor Chávez sólo se detendría con fusil en mano.
Fueron ellos quienes manifestaron su voz de protesta y estuvieron dispuestos a llegar hasta sus últimas consecuencias el domingo. No fue el Ministro de Defensa ni el Alto Mando Militar, claro que no. No fue ese grupito de coroneles y generales "porta soles" que sólo por dinero y poder han permitido el actual estado de descomposición de la FAN.
El 2 de diciembre ha quedado claro que en la Fuerza Armada por un lado va el alto mando militar y, por otro lado, la oficialidad subalterna y la tropa. Los primeros van por el camino de sostenerse en el poder a como dé lugar, porque nunca imaginaron ser generales y no les importa el futuro de la institución. Los segundos van por el camino de la Constitución y las leyes, por el camino de la dignidad, pues saben que de otra forma desaparecerá la FAN y será sustituida por un Ejército Revolucionario.
Lo importante es no dejarse manipular por el espectáculo mediático y patético que montó el Ministro de Defensa. Si estuvieran tan seguros del control en el interior de la FAN no tendrían por qué aclararlo.