Archive for April 27th, 2008

Patricia Poleo: Cada día que pasa el impávido Alto Mando incurre en más violaciones a la Constitución

Sunday, April 27th, 2008
El Alto Mando militar venezolano se mantiene impávido ante la flagrante violación a la Constitución Nacional que significa la creación de un quinto componente militar denominado “Reserva”.

El delito de Traición a la Patria, está enmarcado en el hecho de que la incorporación de la Reserva en la FAN, no está considerada dentro del artículo 328 de la Constitución vigente, que reza: La Fuerza Armada Nacional constituye una institución esencialmente profesional, sin militancia política, organizada por el Estado para garantizar la independencia y soberanía de la Nación y asegurar la integridad del espacio geográfico, mediante la defensa militar, la cooperación en el mantenimiento del orden interno y la participación activa en el desarrollo nacional, de acuerdo con esta Constitución y con la ley.

En el cumplimiento de sus funciones, está al servicio exclusivo de la Nación y en ningún caso al de persona o parcialidad política alguna. Sus pilares fundamentales son la disciplina, la obediencia y la subordinación.

La Fuerza Armada Nacional está integrada por el Ejército, la Armada, la Aviación y la Guardia Nacional, que funcionan de manera integral dentro del marco de su competencia para el cumplimiento de su misión, con un régimen de seguridad social integral propio, según lo establezca su respectiva ley orgánica”. De manera pues que si en Venezuela existiera un verdadero Estado de Derecho, se habría anulado la decisión.

El Alto Mando Militar parece no saber que en principio no está al servicio de persona o parcialidad política alguna, y que su actuación silenciosa, su pasividad, está considerada como delito en la ley vigente.

Basta conocer el contenido del artículo 25 de nuestra Carta Magna donde se considera nulo todo acto dictado en ejercicio del Poder Público y que viole lo garantizado por la Constitución y las leyes, agregando que aquel funcionario público que lo admita, permita o ejecute, incurre en responsabilidad penal, civil y administrativa, no pudiendo aplicarse lo que en materia militar se denomina  “la obediencia debida”.

Los hechos cada vez más claros acerca de la injerencia directa del sector militar en los problemas internos que afectan a Colombia, es decir, en lo que se refiere a su relación con la guerrilla, ante lo cual también el Alto Mando guarda silencio, están implícitas en el mas grave delito militar contenido en las leyes castrenses:  Cada día se demuestra con mas pruebas que el grupo en armas que opera ilegalmente en Colombia (FARC-EP) está recibiendo apoyo moral y material del Estado y gobierno venezolano. Los ordinales 2 y 3 del artículo 464 del Código Orgánico de Justicia Militar, explican muy bien lo que es el delito de Traición a la Patria, agravado aún mas por el silencio que hasta ahora expresan, pues esa misma ley que los rige, en el artículo 467, les dice textualmente: Todo aquel que al tener conocimiento de que se intenta cometer el delito de Traición a la Patria, no haya cumplido lo dispuesto en el artículo 170, será condenado como si lo hubiera cometido…” Y a eso hay que agregarle que: “La ignorancia de la Ley, no excusa de su cumplimiento.” .  
 
El Lobo Feroz

 

En Chacao

Un lobo feroz disfrazado de Caperucita se está colando estratégicamente entre los pre-candidatos de oposición de Chacao que se disputan la nominación y el apoyo de Leopoldo López. El Lobo Feroz luce como una verdadera oligarca, fiel estereotipo del voto mayoritario de Chacao: Rubia perfecta, impecablemente vestida siempre de gerente, de buena gerente y con una sonrisa esculpida con el cincel de la ortodoncia. Pero la falsa Caperucita, es tal cual: Roja, rojita. Relacionada sentimentalmente con quien ha sido uno de los mas fieles escoltas de Hugo Chávez, y políticamente atada a Pedro Carreño. Este Lobo Feroz se pasea por Chacao mostrando su sonrisa pero no sus verdaderas intenciones: Lograr que el municipio emblemático de la resistencia contra el Régimen caiga en manos del “Proceso”. Allá Liliana, Emilio y Timoteo si así lo permiten.

Perlas

Para Piedad

Piedad Córdoba, la “Revolucionaria” no deja de darse buena vida en cada uno de sus costosos viajes. En esta oportunidad se le vio en Madrid, comprando en la joyería “Perlamina” que está dentro de la conocida tienda por departamentos “El Corte Inglés” cerca de Plaza Mayor, famosa por la calidad de las perlas que vende.

Literatura versus Castrismo.

Sunday, April 27th, 2008

Por Carlos Carralero 
 

En un intento más de difundir la realidad cubana, tal cual es, carente de adulteración; en Europa y el mundo, el sábado 26 de abril, en la Villa San Carlo de Borromeo en Senago, Milano, tendrá inicio el ciclo de presentaciones en Italia, del tercero  de los cinco  textos publicados por la edición Alilingua de la editora Spirali de Milano. Se trata de la novela de Roberto Luque Escalona Lorenzo El Cordero del Diablo. Parte de una colaboración de Spirali con autores disidentes que narran historias disímiles desde la óptica y la experiencia real de cada uno de ellos; proyecto coordinado y seguido desde Milán Italia por Carlos Carralero y desde Miami por Armando de Armas,  

El primero de los textos publicados fue Mitos del Antiexilio de Armando de Armas; un ensayo que intenta y logra desmontar los mitos perniciosos, inventados por Castro -que han encontrado eco en los castristas de todo el mundo- deformadores de la esencia del exilio cubano;  mitos que han exhibido una colosal producción de fantasmas que viajan por el universo y atraviesan la piel de los inmunodeprimidos en materia de propaganda política. Una parte de este mundo, al cual ha sido dirigido el mensaje ha contraído el virus del castrismo. Rechaza e ilegitima los opositores de la dictadura, y luego se encarga de alargar la propaganda envenenada.  

Una de las cepas contagiosas lanzadas contra la imagen del exilio cubano es la que lleva el falseado título de mafia de ultraderecha. Nada más distanciado de la realidad histórica. De Armas con el resultado de su estudio e investigación, demuestra que durante la  república las contiendas electorales en Cuba estaban matizadas por programas de un partido de izquierda que contendían  proyectos de otro partido de izquierda. Ilustra al lector con datos irrefutables, que desarman a detractores de los opositores del castrismo. Por ejemplo, el referido a la propaganda castrista que vuela libre en la misma capital de los exiliados, llamándolos mafiosos -difundida por grupos de personas que dedican entera programación de una emisora o por páginas de cotidianos a nutrir el  monstruo de la infamia- sin que ninguno de los anticastristas le lance al menos un hollejo a sus desfachatadas fachas. Es que la ‘mafia’ de Miami, incluso la de Madrid y por si acaso, la de Milán es mucho más decente y tolerante que los inventores de eufemismos e historias miserables. Aquellos que se sirven de lo mejor de las leyes de democracia; es decir,  el respeto a la dignidad humana y a las individualidades. Por demás, después de haber servido al régimen dentro de Cuba, sirviéndole ahora, en la casa construida con orden por los exiliados: Miami y sus instituciones. Una vergüenza que aplastaría la conciencia de todo aquel que después de haberlos perdido recupera el decoro y  la dignidad. Pero, los castristas de Miami, como los de todo el mundo, no descifran los colores de esos conceptos. Por eso, no los rescatan. Los intelectuales que aún abrazan una dictadura de medio siglo de desmanes, son portadores de una imaginación vendida. Paradigma de lo cual, son algunos premios Nobel y otras yerbas de esbirros refugiados en Florida, que lo mejor que hacen es pedirle asilo político a los Castro y a Silvio Rodríguez;  en su prometido nuevo refugio, Chile. 

El segundo de los textos presentados en días pasados fue Contra toda Esperanza, memorias que dejan al lector con la conciencia en suspenso; en una suerte de sentido de deuda; con la historia y la propia existencia. Cundo leemos las vicisitudes del presidio  soportado por Armando Valladares, los multiplicamos por miles; entonces, nos parece –si tenemos conciencia- que es demasiado poco lo que por la causa hemos hecho. 

El libro de Valladares se publica de nuevo en Italia y aviva la llama de una vieja polémica; donde Armando acusa y el régimen se escuda con la infamia de orquestar actos con sus secuaces de todo el mundo. El mes pasado lo hizo en Roma, utilizando una mezcla podrida de elementos cubanos con italianos a la batuta de despreciable espectáculo, la embajada castrista en Roma; con un grupo de muchachos que se identificaban como miembros del Comité de Defensa de la Revolución en Italia. 

La obra de Armando Valladares, es una de las más conocidas entre todas las que acusan la dictadura y no merece argumentos para describirla, sino su lectura y otra vez lectura.

 

Saturno y el Juego de los tiempos de Carlos Carralero; una temática poco abordada por los cubanos, trata la historia de un joven, sin actitud ni aptitud para las Fuerzas Armadas, que se ve obligado a evadir este calvario, usando las artimañas que al ser humano le permite la imaginación: fingirse loco o casi loco es la ultima de las salidas, que el protagonista encuentra para abandonar el infierno verde olivo, es otro de los textos, ya en librería en Italia, aún sin haberse presentado. Saturno el ser mitológico que devora a sus hijos por temor a perder el trono, es la alegoría elegida por Carralero, para narrar parte de la historia del Saturno cubano, Castro y su régimen; ya abordada en Réquiem por Saturno; el primero de la serie que narra acontecimientos en la tierra sometida por ese monstruo real que encarna el personaje mitológico que devora e implanta el terror a causa de su propio terror. 

Escrito sin permiso, memorias de Manuel Vázquez Portal, en uno de los peores círculos del infierno castrista, la prisión de Boniato con todos sus derivados o filiales; Boniatico y Aguadores, es la otra entrega que según el plan de la dirección de Spirali, se presentará en mayo próximo y de la cual hablaremos en su debido momento; cuando se presente el texto. 

Volviendo a Lorenzo y el Cordero del Diablo  de Roberto Luque Escalona; trata de forma ficticia  la preparación de un atentado a Fidel Castro, al que Luque en su obra –no sólo en esta novela, también en otros textos, llama Esteban Dido. El autor del la idea y organización del atentado, Lorenzo; un funcionario del Ministerio del Relaciones Exteriores tiene dos momentos de inspiración, dos chispazos o iluminaciones para llegar al intrincado proyecto de eliminar a quien ha convertido una isla feliz en el centro mundial de la Doble Moral (efecto de una causa que es la tristeza por no poder expresar su tradicional alegría). Primero, un sello conmemorativo por el aniversario de la inauguración del legendario Estadio de béisbol en La Habana, enviado por su hermana. Segundo, una trasmisión de un juego del deporte nacional, donde cronistas deportivos, entrevistan a su colega Rodrigo Rubens, un narrador deportivo convaleciente en su apartamento de un edificio que supera en altura al Latinoamericano. En respuesta a las preguntas formuladas en entrevista  telefónica por sus colegas, Ruben les cuenta que extraña el palco de la prensa, no el terreno de pelota porque desde su apartamento logra ver los encuentros del deporte que a casi todos los cubanos hace vibrar de pasión. 

Luque evoca la historia real de Rubén Rodríguez, un narrador deportivo, compositor homosexual, enfermo del corazón, que muriera, a causa de infarto. Argumento que enlaza con habilidad al numen cubano con las vidas voraginosas de los homosexuales, Reinaldo Arenas, conocido por su autobiografía, Antes que anochezca (quien se suicido? luego de contraer el SIDA en New York) y la de Delfín Prat (este último aún vive en Cuba en la miseria, por supuesto. 

La historia de los atentados a Fidel Castro, es un argumento escabroso, pero digno de tratar. Nunca el gobierno cubano ha demostrado que los intentos de asesinato al dictador, hayan ido más allá de la intención de liberar a Cuba de quien más ha odiado a sus hijos, “Estebandido”. El asesinato fallido  – y preparado por Lorenzo; que a su vez debió ser ejecutado por manos del homosexual Virginal Lamb (reitero una aleación simbólica e imaginativa de los talentos artísticos del escritor  Reinaldo Arenas y el poeta Delfín Prat; ambos holguineros como el autor de la novela.)- no tiene el final feliz (imperativo del pueblo cubano) por la muerte de Rodrigo Ruben. Con el perdón del Señor, para los que han pensado eliminar a quien una madre -que no es quien dio a la luz a un cubano normal- malparió: dio a luz un día al destructor de lo mejor de la nación cubana, INFIDEL el Castrense o el Saturno de turno (entre aquellos monstruos del siglo XX). Quisiera  para concluir, recordarles que Holguín es una ciudad; ex municipio del norte de la mayor de las seis, otrora provincias cubanas, Oriente. Hoy capital de provincia y en su territorio cuentan, Banes, tierra de Fulgencio Batista y de le primera esposa de Fidel Castro, Mirtha Diaz- Balart; además, Mayarí, zona donde el gallego Ángel Castro, orquestara el gran desastre cubano: su familia. Allí en la hoy provincia de Holguín, nacieron, el general de las guerras de independencia, Calixto García, el escritor, Guillermo Cabrera Infante,  el propio Luque; quien en la novela toca el tema del Holguín, motivo de animados intercambios entre Lorenzo y Virginia. 

Por qué Israel es la víctima y los árabes los indefendibles agresores (II)

Sunday, April 27th, 2008

Por David Horowitz

El afán de destruir Israel

El conflicto de Oriente Medio no tiene que ver con una colisión de derechos. Se trata de un intento de los árabes, prolongado durante más de cincuenta años, para destruir el estado judío, de la negativa de los estados árabes en general y de los árabes palestinos en particular a aceptar la existencia de Israel Si los árabes estuvieran dispuestos a reconocer a Israel, no habría territorios ocupados y existiría un estado palestino. Incluso durante proceso de la paz de “Oslo” -cuando la organización de la liberación de Palestina pretendió reconocer la existencia de Israel y los judíos, por tanto, permitieron la creación el “Autoridad Nacional Palestina” estaba claro que la meta de la OLP era la destrucción de Israel, no sólo porque su líder invocara el engaño del profeta Mahoma. El propósito palestino de destruir Israel está perfectamente claro en su nueva exigencia del “derecho al retorno” a Israel de “5 millones” de árabes. La cifra de 5 millones de refugiados que deben volver a Israel es más de diez veces superior al número de árabes que realmente abandonaron en 1948 los territorios judíos del Mandato británico.

Además de absurda, esta nueva demanda tiene varios aspectos que revelan la agenda genocida que los palestinos reservan para los judíos. El primero es que el “derecho al retorno” es en sí mismo una burla intencionada a la principal razón de la existencia de Israel -el hecho de que ningún país ofreció refugio a los judíos que huyeron del programa de exterminación de Hitler durante la Segunda Guerra Mundial. Es sólo a causa de que el mundo dio la espalda a los judíos cuando su supervivencia estaba en juego por lo que el estado de Israel concede un “derecho al retorno” a todo judío que lo solicite.

No hay ninguna amenaza genocida contra los árabes, tampoco les falta apoyo económico y militar internacional ni existe “diáspora palestina” de ninguna clase (aunque los palestinos se han apropiado cínicamente del mismo término para describir la crítica situación en que ellos mismos se han colocado). El hecho de que muchos árabes, incluyendo el líder espiritual palestino -el Gran Mufti de Jerusalén- apoyaran la “solución final” de Hitler no hace sino incrementar la magnitud del insulto, agravado aún más por el hecho de que el 90 por ciento de los palestinos que hoy viven en Gaza y Cisjordania jamás vivieron un solo día de sus vidas en territorio de Israel. La demanda de un “derecho de la vuelta” es pues poco menos que una descarada manifestación de desprecio hacia los judíos y sus sufrimientos a través de la Historia.

Y lo que es más importante, se trata de una expresión de desprecio hacia la misma idea de un estado judío. La incorporación de cinco millones de árabes en Israel pondría a los judíos en situación de minoría permanente en su propio país, y significaría el fin de Israel. Los árabes lo saben perfectamente, y esa es la razón por la que la han convertido en una exigencia fundamental. Se trata, tan sólo, de un caso más de la mala fe que en general que el bando árabe ha manifestado en cada capítulo de estos trágicos sucesos.
Posiblemente la expresión más llamativa de esta mala fe de los árabes es el deplorable tratamiento que brindan a los refugiados y la negativa, durante medio siglo, a realojarlos o a aliviar su situación, incluso durante los años en que estuvieron bajo el dominio de Jordania. Mientras que Israel hacía florecer el desierto y realojaba a 600.000 refugiados judíos procedentes de estados árabes y construía una democracia industrial próspera en los territorios que le fueron asignados, los árabes se ocupaban en asegurarse de que sus refugiados permanecieran en minúsculos campos en Cisjordania y Gaza indefensos, sin derechos y en condiciones paupérrimas.

Hoy, cincuenta años después de la primera guerra árabe contra Israel, hay 59 de esos campos y 3,7 millones de “refugiados” registrados por la ONU A pesar de ayuda económica de las Naciones Unidas y del propio Israel, a pesar de la abundancia de petróleo de los reinos árabes, los líderes árabes se han negado a hacer esfuerzo alguno para sacar a los refugiados de sus miserables campos o para acometer inversiones económicas que alivien su situación. Existen actualmente 22 estados árabes que podrían proporcionar hogares para una población del mismo origen étnico y que habla la misma lengua árabe. Pero el único que permite que los árabes palestinos adquieran la nacionalidad es Jordania. Y el único estado que los palestinos ambicionan es Israel.

La política del resentimiento y del odio

La negativa a abordar la situación de los refugiados palestinos es -y ha sido siempre- una política árabe intencionada, cuyo objetivo es mantener a los palestinos en estado desesperación para incitar su odio hacia Israel y provocar guerras. Para no dejar nada al azar, las mezquitas y las escuelas árabes en general -y las de los palestinos en particular- predican y enseñan todos los días el odio a los judíos. En las escuelas primarias palestinas incluso se enseña a los niños a cantar “muerte a los judíos paganos” en las aulas cuando aprenden a leer. No hay que olvidar que estas políticas paralelas de la pauperización (de los árabes palestinos) y del odio (hacia los judíos) tienen lugar sin que medie protesta alguna por parte de ningún sector de la sociedad palestina o árabe. En sí mismo, esto dice muchísimo sobre la naturaleza del conflicto en Oriente Medio.

Todas las guerras -sobre todo si se han prolongado por espacio de cincuenta años- producen injusticias y víctimas en ambos lados, y esta guerra no es la excepción. Muchas son las víctimas individuales, tanto palestinas como judías, tal y como puede apreciarse en los noticiarios de cada noche. Pero no puede hablarse de injusticia contra el pueblo palestino, pues en todo caso se trata de un agravio que ellos mismos se han infligido a sí mismos, producto de la xenofobia, del resentimiento y de la explotación que los árabes han practicado con su propia gente; así como de su evidente incapacidad para ser generosos y tolerantes con quienes no son árabes. Mientras que Israel es una sociedad abierta, democrática y multiétnica que incluye a una gran minoría árabe que goza de derechos civiles y políticos, la Autoridad Palestina es un estado intolerante, antidemocrático, monolítico y policial, con un líder dictatorial cuya letal carrera dura ya 37 años.

Cualquier observador razonable puede advertir que la causa de las actitudes repugnantes, los métodos criminales y las metas deshonestas del movimiento de liberación de Palestina tiene su origen en el odio a los judíos y en el resentimiento del moderno Occidente democrático. Puesto que no había nación palestina antes de la creación de Israel, y puesto que los palestinos se consideraban a sí mismos simplemente como árabes y a su tierra como parte de Siria, no es sorprendente que muchos de los principales creadores de la OLP ni siquiera vivieran en el Mandato de Palestina antes de la creación de Israel; menos aún en la franja, mayormente desértica, que fue asignada a los judíos. Edward Said, el principal portavoz intelectual de la causa palestina, creció en una familia que decidió asentarse en Egipto y en Estados Unidos. Yasser Arafat nació en Egipto.

Los mismos estados árabes que dicen estar ultrajados por el tratamiento que los judíos dan a los palestinos, tratan a sus propias poblaciones árabes mucho peor de lo que los árabes son tratados en Israel, al tiempo que también callan acerca de la mayoría palestina que vive en Jordania sin derechos civiles. En 1970, rey Hussein de Jordania masacró a millares de militantes de la OLP. Pero la OLP no exige el derrocamiento de la monarquía hachemita de Jordania ni dedica a ella su odio. Lo reserva para los judíos.

Es más, se trata de un odio cada vez más mortal. Hoy, el 70 por ciento de los árabes de Cisjordania y Gaza aprueban que mujeres y niños se suiciden convirtiéndose en bombas humanas si las víctimas son judías. No existe movimiento alguno por una “paz inmediata”, al contrario que Israel, donde los partidarios de hacer concesiones a la exigencias árabes en nombre de la paz son una fuerza política formidable. No hay ningún portavoz árabe que hable a favor de los derechos de los judíos y denuncie sus sufrimientos, pero hay cientos de miles de judíos en Israel -y en todo el mundo- que sí piden “justicia” para los palestinos ¿Cómo pueden los judíos esperar justicia de una gente que, en su conjunto, ni siquiera los considera como seres humanos?

Una faz falsa

El proceso de paz de Oslo, iniciado en 1993, se basó en el compromiso de ambas partes de renunciar a la violencia como medio para resolver su conflicto. Pero los palestinos nunca han renunciado a la violencia, y en el año 2000 lanzaron oficialmente una nueva intifada contra Israel que abortó el proceso de paz.

De hecho, durante el proceso de paz -entre 1993 y 1999- tuvieron lugar alrededor de 4.000 actos terroristas cometidos por palestinos, que causaron la muerte a mas de 1.000 israelíes -una cifra superior a la de los últimos 25 años en conjunto. En cambio, durante ese mismo periodo, los israelíes ansiaban tanto la paz que respondieron a esos asesinatos otorgando a los palestinos un gobierno autónomo en Cisjordania y Palestina, una “policía” de 40.000 hombres armados y el 95 por ciento del territorio que sus negociadores exigían. Esta generosidad israelí fue recompensada con el rechazo de la paz, con atentados suicidas en discotecas y centros comerciales abarrotados, con una efusión de odio racial y con una nueva declaración de guerra.

Lo cierto es que los palestinos rompieron los acuerdos de Oslo precisamente a causa de la generosidad israelí, porque el gobierno de Ehud Barak ofreció satisfacer el 95 por ciento de sus peticiones, incluido el control de algunas zonas de Jerusalén -una posibilidad antaño impensable. Estas concesiones hicieron a Arafat enfrentarse al único resultado que el no deseaba: la paz con Israel. La paz sin la destrucción del “ente judío”.

Arafat expresó su rechazó a estas concesiones israelíes con una nueva explosión de violencia antijudía, a la que dio el engañoso nombre de “Intifada de Al-Aksa” por la mezquita que está situada en la explanada del Templo. Su nueva jihad recibió el nombre de este lugar sagrado de los musulmanes para crear la ilusión de que el origen de la intifada estaba, no en su ruptura unilateral del proceso de paz de Oslo, sino en la visita de Ariel Sharon a la explanada de las mezquitas. Meses después de que comenzara la nueva intifada, la propia Autoridad Palestina reconoció que ésta no era sino otra de las mentiras de Arafat.

De hecho, la intifada había sido planeada unos meses antes de la visita de Sharon como el siguiente paso al rechazo del acuerdo de Oslo. En palabras de Imad Faluji, el ministro de comunicaciones de la Autoridad Palestina, “[la sublevación] había sido planeada desde el regreso del presidente Arafat de Camp David, cuando dejó con dos palmos de narices al anterior presidente de EEUU [Clinton] rechazando las condiciones americanas”. La Comisión Mitchell, dirigida por el ex senador de los EEUU George Mitchell para investigar los hechos, llegó a la misma conclusión: “no fue la visita de Sharon lo que provocó la intifada de Al-Aksa”

Distinciones Morales

Para analizar el callejón sin salida de Oriente Medio es importante prestar atención a las diferencias que en el orden moral revelan las acciones de los dos bandos. Cuando un desequilibrado judío entra en una mezquita para matar a los que allí rezan (sucedió en una sola ocasión), actúa en solitario y recibe la condena tanto del gobierno israelí como de los judíos de dentro y fuera Israel, recayendo sobre él todo el peso de la ley israelí. Pero cuando un joven árabe entra en una discoteca llena de adolescentes, en un centro comercial o en un autobús abarrotado de mujeres y niños y se suicida volando consigo a personas inocentes (lo que sucede con frecuencia), se trata de alguien que ha sido entrenado y enviado por un miembro de la OLP o de la Autoridad Palestina; Yasser Arafat le elogia oficialmente como héroe; la Autoridad de Palestina da dinero a su madre y sus vecinos árabes rinden honores al hogar que produjo un “mártir para Alá”. El movimiento de liberación palestino es el primero que eleva la matanza de niños -los suyos y los del enemigo- a la categoría de vocación religiosa y de estrategia al servicio de su causa.

No sólo son moralmente repugnantes los métodos del movimiento de liberación palestino. La misma causa palestina es en sí misma inmoral. El “problema palestino” es un problema creado por los árabes, y sólo ellos pueden solucionarlo. En Jordania, los palestinos tienen ya un estado en el cual son una mayoría, pero éste les niega la autodeterminación. ¿Por qué no es Jordania el objeto de la lucha de “liberación” palestina? La única respuesta posible es porque no está gobernado por judíos.

Existe una famosa “línea verde” que marca el límite entre Israel y sus vecinos árabes. Esa línea verde (de envidia) es también la línea maestra para entender cuál es el verdadero problema en Oriente Medio. Es verde porque las plantas crecen en el desierto en el lado israelí pero no en el lado árabe. Los judíos obtuvieron una franja de tierra sin petróleo, y crearon riqueza y vida abundante en todas sus variadas formas. Los árabes obtuvieron nueve veces más de tierra cultivable, pero todo lo que han hecho con ella es sentarse sobre su aridez y fomentar la pobreza, el resentimiento y el odio de sus habitantes. Además de esto, han creado y perfeccionado el terrorismo más vil e inhumano que jamás se haya visto: los atentados suicidas contra la población civil. De hecho, los palestinos son una comunidad de terroristas suicidas: desean la destrucción de Israel más que disfrutar de una vida mejor.

Si un estado-nación es todo lo que los palestinos desean, Jordania sería la solución (colmaría el 95 por ciento de sus demandas). Pero los palestinos también desean destruir Israel. Esto es moralmente execrable. Es la resurrección del virus nazi. Sin embargo, la causa palestina recibe el apoyo generalizado de la comunidad internacional, con la única excepción de los Estados Unidos (y, en menor medida, de Gran Bretaña). Es precisamente porque los palestinos desean destruir el estado que los judíos han creado -y porque matan judíos- por lo que gozan de credibilidad internacional y de una ayuda que, en otro caso, sería inexplicable.

De nuevo el problema judío

Es esta resistencia internacional a la causa de la supervivencia judía, la persistencia del odio generalizado hacia los judíos, lo que, en último término, refuta la esperanza sionista de una solución al “problema judío”. La creación de Israel es la historia de un impresionante logro humano. Pero la guerra permanente para destruirlo socava la idea sionista original.

Más de cincuenta años después de la creación de Israel, los judíos siguen siendo el grupo étnico más odiado del mundo. Los radicales islámicos desean destruir Israel, pero también lo desean los musulmanes moderados. Para los judíos de Oriente Medio, el actual conflicto es una lucha a vida o la muerte, aunque todos los gobiernos presentes en las Naciones Unidas, con la excepción de los Estados Unidos y, a veces, Gran Bretaña, votan en contra de Israel, que se enfrenta a un enemigo terrorista que no respeta la vida o los derechos de los judíos. Después de que Al Qaeda atacara las torres gemelas, el embajador francés en el Reino Unido se quejaba de que el mundo entero se hallaba en peligro por culpa de “esa mierdosa nacioncilla”, Israel. Esto causó un escándalo en Inglaterra, pero en ningún otro lugar más. Todo lo que separa a los judíos de Oriente Medio de un nuevo Holocausto es su propia valentía y pericia militar y el generoso y humanitario apoyo de los EEUU.

Aunque, incluso en Estados Unidos, pueden verse canales de televisión como MSNBC o CNN donde se presenta a Ariel Sharon, un primer ministro elegido democráticamente, en plano de igualdad moral y política con Yasser Arafat, que es un dictador, un terrorista y un enemigo de los Estados Unidos. Puede verse esa misma equivalencia establecida entre la democracia israelí y la Autoridad Palestina, una entidad terrorista aliada de Al Qaeda y de Irak, enemigos de Estados Unidos.

Durante la Guerra del Golfo, Israel fue leal aliado de América, mientras que Arafat y los palestinos apoyaron abiertamente al agresor, Saddam Hussein. Sin embargo, los dos gobiernos norteamericanos posteriores -tanto demócratas como republicanos- se afanaron por mantenerse “neutrales” en el conflicto de Oriente Medio y presionaron a Israel para que entrase en un suicida “proceso de paz” con un enemigo que busca su destrucción. Es sólo después del 11-S cuando los Estados Unidos han acabado por reconocer que Arafat es un enemigo de la paz y un interlocutor inviable para una negociación.

Los esfuerzos de los sionistas crearon una próspera democracia para los judíos de Israel (y también para el millón de árabes que viven en Israel), pero fracasaron en su objetivo de regularizar la situación del pueblo judío o de procurarles seguridad en un mundo que los odia. Desde el punto de vista del “problema judío”, que Herzl y los fundadores del sionismo intentaron resolver, hoy es mejor ser judío en América que en Israel.

Esta es una razón por la que no soy sionista sino un apasionado e inequívoco patriota americano. América es buena para los judíos como lo es también para cualquier otra minoría que acepte su contrato social. Pero también explica por qué soy un vehemente partidario de la supervivencia de Israel y por qué no tengo simpatía alguna por el bando palestino. Ni la tendré hasta que llegue el día en que pueda mirar a los ojos de los palestinos y ver algo distinto a ese anhelo homicida contra judíos como yo.