La odisea de Bastiat
Sunday, August 17th, 2008Por Héctor ÑAUPARI
En la edición anterior presentamos una breve homenaje a la obra y pensamiento de Fréderic Bastiat (1800-1850), mas, por aquellos días, se realizaba en Francia, su tierra natal, un evento en su homenaje, y que tuvo a bien reunir a un grueso número de partidarios del librecambio en su ascepción más amplia. En esa cita estuvo Héctor Ñaupari, quien, ya desde la ciudad guatemalteca de Quetzaltenango nos hace un recuento de lo vivido.
A dos siglos de su nacimiento, el pensamiento de Fréderic Bastiat parece que goza de muy buena salud. Esta muestra de lozanía intelectual ocurrió durante la primera semana del mes de julio del 2001 en la bella localidad de Saint-Paul-les-Dax, en Francia, famosa en la región por sus baños termales y su deliciosa gastronomía hecha con pescados y mariscos, que se encuentra cerca de la frontera con España, cuando el Circulo Fréderic Bastiat, auspiciado por la Sociedad Internacional para la Libertad Individual organizó una conferencia internacional sobre el pensamiento y la obra del ilustre liberal francés, sin duda alguna el divulgador de la idea de la libertad más lucido que tuvo Francia durante la primera mitad del siglo XIX.
Expositores y participantes de todos los rincones del globo se dieron cita en este evento. En ellas se abordaron los distintos planteamientos que el autor de Sofismas Económicos y La Ley dio a conocer en su persistente y indesmayable esfuerzo por dar a conocer los beneficios que un régimen político y económico cuya piedra angular fuese la libertad, y enfrentar a los teóricos socialistas de su tiempo, quienes fueron incapaces de contradecir su demoledora lógica; un esfuerzo que solo la enfermedad y la muerte habrían de impedir, en 1850. Todo esto, por supuesto, nunca fue escrito por los historiadores socialistas que luego pasarían a dominar escuelas y universidades, muestra patente de cuanto se puede silenciar a la historia cuando es escrita desde el encono y el resentimiento del colectivismo que, sabiéndose derrotado por Bastiat, quiso silenciar ese fracaso borrándolo de la historia. El evento al que asistimos tuvo por eso, un espíritu de refundación.
El evento tuvo un inicio anecdótico. Al acudir a Mugron, localidad entre Dax y Bayona, donde nació Bastiat, los participantes fuimos recibimos por un reducido pero compacto grupo de manifestantes anti-globalización. A voz en cuello, frente al busto del pensador francés -el hijo mas ilustre de la comarca, me refirió el alcalde del pueblo- gritaban: “le monde ne pas, a merchandise” (el mundo no es una mercancía). Tomados en un primer momento por sorpresa, tanto el libertario italiano Alberto Mingardi y el francés Xavier Pregentil -como quien esto escribe- tomaron la posta y empezamos a discutir con los manifestantes. Ante la imposibilidad de debatir con ellos, pues cada vez que les demostrábamos su error, reincidían con sus gritos -lo que convertía toda esta situación en una suerte de fiesta patafísica- nos animamos a responderles con los mismos cánticos: Liberté! Liberté! Liberté!, gritábamos, sin cesar. Este hecho, primero los confundió, y luego terminó por enmudecerlos. Quedaba en claro que era la primera vez que un grupo humano enfrentaba con valentía sus peregrinas ideas, y esa situación los tomó totalmente desprevenidos. Alegres y algo exhaustos por este descubrimiento, disfrutamos, ese día, de la hermosa campiña francesa y el exquisito buffet que para la ocasión preparó nuestro anfitrión, el distinguido Jacques de Guenin.
Al día siguiente comenzó el maratón de conferencias, todas ellas muy interesantes y estimulantes. Quizás algo sobrecogidos por la belleza del lugar, acudimos prestamente a la exposición que brindo Robert Mc Teer, Presidente del Reserva Federal de Dallas. Resultaba hasta cierto punto contradictorio que alguien que tuviese tal cargo, defendiendo la existencia de una Banca Central, pudiese hablar de Bastiat, conocido por su acérrima defensa del librecambio. No obstante lo hizo, y de una manera muy instructiva, nos dio a conocer “Porque Bastiat es mi Héroe”, título de su conferencia. Seguidamente, el profesor de economía de la Universidad de París, Bertrand Lemennicier, hizo un exhaustivo recuento de los sofismas económicos imperantes en el tiempo de Bastiat, la mayor parte de los cuales han subsistido hasta hoy, reciclándose o transformándose según las exigencias políticas e ideológicas de los defensores del socialismo. A continuación, el filósofo Alain Laurent, autor del libro Sobre el Individualismo, recreó la relación y el debate entre Bastiat y Proudhon: no me quedó muy claro, por cierto, si lo que Laurent quería era demostrar que existían más coincidencias que discrepancias en el pensamiento de Bastiat, liberal, con el socialista Proudhon, quien, como todos los participantes sabíamos, era autor de la terrible frase “la propiedad privada es un robo”.
Gerard Bramoulle, profesor de economía de la Universidad de Aix-Marselle, dio una interesantísima conferencia titulada “Bastiat, Mises y la Epistemologia”. Demostró con lucidez y talento como el pensador francés y el ilustre economista austriaco -el más importante y sugestivo del siglo XX, dijo- estaban unidos por algo más que los principios: por una misma vocación científica, por una misma metodología del conocimiento, en este caso, el apriorismo y el individualismo metodológico, y, sobre todo, por el uso de la lógica como la principal herramienta de la ciencia para demostrar las tesis sostenidas. Un importante invitado sucedió al profesor Bramoulle: el economista Donald Boudreaux. Boudreaux, director del Departamento de Economía de la George Mason University -que conforma actualmente, junto con la Universidad de Auburn, en Nevada, los principales centros de pensamiento liberal a nivel universitario en Estados Unidos- y ex Presidente de la Foundation for Economic Education, tituló su ponencia “Resistiendo el crecimiento de los Gobiernos”. Con precisión y un gran sentido del humor, deshizo los principales argumentos que intervencionistas y científicos sociales han enunciado hasta la actualidad para justificar la arremetida del Estado en las vidas y haciendas de los ciudadanos que los padecen. La pobreza, el ambiente y la igualdad social fueron los temas desmenuzados por el conferenciante, como lo que en realidad son: meras entelequias o artificios usados con el único propósito de esquilmar a los contribuyentes. El día finalizó con la participación del académico franco-húngaro Anthony de Jasay, quien reflexiono sobre el Estado. Seguidor de Rothbard, atacó el concepto mismo del aparato burocrático de expoliación y coacción, invitando sobre todo a pensar en las diferentes formas en que cada una de las funciones del Estado podrían trasladarse al sector privado.
El martes, Pascal Salin, uno de los liberales europeos más importantes e influyentes de la actualidad -fue Presidente de la Sociedad Mont Pélerin- desarrolló el tema de la “Empresa en una Sociedad Libre”. Con gran acuciosidad, hizo una comparación acerca de cuán libres eran las empresas entre fines del siglo XIX y principios del XX, y cuán asfixiadas por regulaciones y obligaciones injustificadas se hallaban el día de hoy. Asimismo, a despecho de estas terribles cargas para las empresas, muchas de éstas habían crecido y prosperado, por lo que en consecuencia era lógico pensar que, liberada la energía creadora empresarial de estas trabas, traería una inconmensurable e inatajable prosperidad a las naciones: la frase laissez faire, laissez passé, que tan brillantemente defendió Bastiat, cobraba una nueva vigencia en este siglo que se inicia, según el expositor. Luego, el médico suizo-boliviano Alphonse Crespo nos distinguió con una conferencia ligada a su especialidad: “Armonías Económicas y el Comercio Medico”, denunciando las nuevas intervenciones que en Europa se avecinaban respecto a los medicamentos, entre ellas, la formación de un Fondo obligatorio, que debía prorratearse entre todas las empresas farmacéuticas, para compensar los daños que eventualmente estos podían ocasionar. Crespo reflexionó sobre los beneficios que una medicina libre de interferencias podría dar a la humanidad, sobre todo a los más necesitados de ellas. El día culminó con la intervención de Serge Milhaud, empresario dedicado al área de alimentos y Presidente de la empresa Eco-Emballages, quien hizo una exposición técnica sobre su compañía. La tarde nos había sido reservada por Jacques de Guenin para ir a la espléndida ciudad de Bayona, donde se hizo la presentación oficial de una placa conmemorativa del bicentenario del natalicio de Bastiat, justamente en la casa donde éste vivió su niñez y juventud. Nuevamente nos estaban esperando los anti-globalizadores, pero, una vez mas, replicamos a sus consignas con la nuestra, única y distintiva: Libertad. Ello no obstante, si bien la primera vez fuimos apenas unos pocos, esta vez -supongo que ya bastante fastidiados por las intromisiones y consignas socialistas- prácticamente todos los participantes del evento nos enfrentamos a ellos. Era digno y mágico a la vez ver como hindúes, italianos, suizos, checos, alemanes, norteamericanos, costarricenses, africanos, canadienses -y este escriba peruano- nos uníamos en torno a la idea que todos resueltamente defendíamos. Afortunadamente, la deliciosa comida de la región reanimó nuestras fuerzas.
El miércoles, cobijados de una intensa e inexplicable lluvia -pues los primeros días se sucedieron radiantes de sol- asistimos a la, con toda justicia, mejor exposición del evento: la que ofreció el profesor hawaiano Ken Schoolland, Director de ISIL y del Partido Libertario de Hawaii. Scholland, apuesto, bronceado y animado, con una fresca y permanente sonrisa -la de quien vive en un paraíso tropical, por supuesto- es autor de un curioso pero fascinante libro de cuentos: Las Aventuras de Jonathan Gullible: una Odisea del Mercado Libre, traducido a más de veinte lenguas. Con entusiasmo y gran capacidad, Schoolland nos habló sobre “La Controversia Libertaria sobre la Inmigración”. Detalló la contribución económica de los inmigrantes, deshizo el reiterado argumento por el cual se consideraba a los inmigrantes como un obstáculo al bienestar, señalando que, en realidad, eran los inmigrantes, en tanto contribuyentes, quienes financiaban los programas sociales de los nacionales que se quejaban contra ellos; denuncio la tiranía de los Estados, cada vez más interesados en levantar mayores barreras migratorias, y muy motivadoramente, nos invitó a todos a luchar, en nuestros respectivos países, contra los obstáculos a la libre inmigración. Al terminar, Schoolland fue aplaudido de pie por todos los participantes. Seguidamente, Phillipe Nataf, director de las tesis de economía de la Universidad de París, y George Sherman, ejecutivo y empresario de Exxon Mobil Corporation, hablaron del “Futuro de la Competencia” y “En Defensa de las Multinacionales”, respectivamente. La tarde nos tuvo reservadas a la Alcaldesa del Segundo Distrito de París, Benoite Taffin, quien se ha hecho muy popular en la Ciudad Luz por su campaña contra los impuestos que agobian a los parisinos. Cual nueva revolucionaria francesa, Taffin expuso sobre “La Revuelta de los Contribuyentes”. Luego, el profesor británico Madsen Pirie, Presidente del Adam Smith Institute, dialogó con los participantes sobre el “Progreso en el Reino Unido”. Flemático hasta la medula, no dejó ni por un momento de señalar las tareas pendientes en Gran Bretaña -entre otras, la relacionada con la libertad en el consumo de drogas- las cuales, dijo, podrían ser llevadas a cabo por el laborismo como por el conservadurismo, pues, la “Tercera Vía” de Blair es un liberalismo despercudido. La tarde culminó con una Mesa Redonda en la que Cristian Michel, intelectual francés fundador de Libertarian International y los reconocidos Frances Kendall y Leo Louw; esposos, políticos activistas y libertarios, que han trabajado duramente por la democratización de Sudáfrica y por la liberalización de su economía -Frances ha sido nominada tres veces al Premio Nobel de la Paz por su labor política- hablaron sobre “Suiza: Mitos y Realidades”.
El jueves, ultimo día del evento, una simpática pareja, Michael y Fleury van Notten, hablaron sobre “La Vida en las Tribus sin Estado de Somalia”. Quisieron -y lograron- explicarnos que era posible la existencia de comunidades sin Estado, y transmitieron su experiencia a los participantes. Michael es holandés, y Fleury una distinguida somalí -cuyo nombre nativo es Nim’a Ahmed- y ambos han dedicado todos sus esfuerzos a la mejora de las condiciones de vida en Somalia. A continuación, Jan Narveson, un filósofo norteamericano, autor del libro La Idea Libertaria, nos expuso sobre “La Justicia en una Sociedad sin Estado”. Finalmente, el buen Rigoberto Stewart cerró el evento hablando sobre su proyecto “Limón Real”, una experiencia inédita en el continente, que busca liberar una provincia de Costa Rica y hacerla una comunidad libertaria.
Los que asistimos a este evento, contagiados del saludable clima de la campiña francesa, y distinguidos por estas extraordinarias conferencias, podemos decirlo sin lugar a dudas: el pensamiento de Bastiat y su formidable defensa de la libertad dieron sus frutos. La prueba: que gentes de todos los continentes hayamos sido convocados por esa, su Odisea personal.
