Archive for August 19th, 2008

0.7 % el ejemplo de Andorra

Tuesday, August 19th, 2008

Por Jordi BALLETBÓ

El primer ministro de Andorra, el liberal Marc Forné, anunció que su gobierno va a aumentar su ayuda al desarrollo del Tercer Mundo hasta alcanzar el porcentaje solicitado por la ONU: el 0.7 % del PIB. Muy pocos países desarrollados destinan (porcentualmente) tanto dinero a la ayuda internacional, y Andorra está muy por encima de sus dos vecinos, España y Francia, en el ranking de países más solidarios. Según Unicef, Andorra es el país que más contribuye per cápita a esta agencia internacional que se ocupa de la infancia. Este y otros indicadores permiten situar a Andorra como el país más solidario de Europa y quizá del mundo, siempre en proporción a su población.

Todo esto no tendría nada de especial si no fuera porque Andorra es un país prácticamente libre de toda presión fiscal. No hay impuestos directos sobre los beneficios de las empresas ni sobre los salarios de los trabajadores. No hay IVA. Los impuestos locales por la compraventa de inmuebles son muy bajos y el arancel de entrada de mercancías extranjeras es del 4 %. El secreto bancario es plenamente fiable. El Estado se financia sobre todo por el impuesto sobre hidrocarburos (más bajo que en los países vecinos) y otros reducidos impuestos indirectos. Todos estos elementos han hecho que Andorra se vea fuertemente criticada como “paraíso fiscal” por los enemigos de la libertad económica.

Pero la reflexión es evidente: el Estado andorrano, cobrando poquísimo dinero en impuestos (y siempre indirectos) se puede permitir unos servicios públicos de lujo para sus habitantes (entre los que no hay ni un solo pobre desde hace décadas) y encima le sobra dinero para ser enormemente generoso en su ayuda exterior. Pues entonces está claro que algo falla en los “infiernos fiscales” y sí funciona en los países como Andorra.

La prosperidad de Andorra, como la de Liechtenstein o Jersey, resulta incómoda a los defensores del obsoleto sistema de alta fiscalidad vigente en casi toda Europa. En el continente americano, lo mismo sucede con las Bahamas, las islas Cayman o incluso Panamá, cuyos niveles de vida son muy superiores a los del contexto regional en el que se encuentran, y ello es debido a su acertada política fiscal.

Un política fiscal respetuosa con los ciudadanos, firmemente comprometida a no cobrar impuestos directos y a mantener los indirectos en los níveles mínimos, es una receta segura hacia el éxito económico, al atraer capital del mundo entero que huye del inmoral expolio al que se le somete en otros lugares, y al asegurar a los ciudadanos propios una libertad económica que será la clave de su éxito y bienestar individual y colectivo.

Andorra es un país muy pequeño, pero a veces conviene no desdeñar a los países pequeños. Durante siglos fue un país bastante pobre donde se llegó a pasar hambre, pero desde que los andorranos adoptaron el marco económico correcto su prosperidad rivaliza con la de la mismísima Suiza. Su experiencia puede ser una lección para los más grandes. Exportar el modelo andorrano es factible. Tan sólo habría que copiarlo a proporción y aplicarlo a países grandes. De alguna manera, es lo que ha hecho por ejemplo Nueva Zelanda, y es algo al alcance de cualquier país, por grande y populoso que sea. Sólo hace falta valor y determinación. Los resultados serían espectaculares.

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La globalización y la solidaridad

Tuesday, August 19th, 2008

Por Mariano Aguirre

El sistema internacional de Estados se encuentra en el fin de siglo en una situación contradictoria. Existen los procedimientos y los medios técnicos que facilitan una relación estrecha entre los países y las sociedades. Tanto el comercio como las vinculaciones científicas y culturales se pueden realizar de forma rápida y con alto grado de conocimiento y transparencia. Pero las relaciones económicas de poder del sistema internacional, o sea, la economía política global define jerárquicamente en qué sitio se encuentran los Estados y regiones del planeta. Estas relaciones de poder económico y político tienen consecuencias graves para sectores de la sociedad mundial que la acción solidaria trata de paliar y/o modificar.

Es una tarea compleja establecer unas relaciones solidarias entre los países centrales (en términos científicos-comerciales-políticos y militares) y los países periféricos (los vagamente denominados del Sur o Tercer Mundo) que tienen menos desarrollo científico, disfunciones entre su riqueza natural y sus capacidades de explotación y gestión comercial de las mismas, y Estados poco o nada consolidados. El objetivo solidario es todavía más complicado si se tiene en cuenta que el mundo no está dividido nítidamente entre el Norte y el Sur, sino que hay un solo sistema internacional de Estados y un mercado global único con múltiples jerarquías e interrelaciones. Dentro de ellos hay Estados con diferentes grados de poder y debilidad, y actores no estatales que desarrollan estrategias desde dentro y desde fuera de los Estados, como son las empresas transnacionales de producción de bienes y de actividades financieras, las compañías de seguros y las auditorías.

El llamado Norte es, en realidad, un conglomerado de grupos e intereses. Por otra parte, las sociedades afectadas por la pobreza y sus efectos en las que se pretende ejercer la acción solidaria no son entidades pasivas. Por el contrario, tienen procesos históricos, características particulares (por ejemplo, diferentes lenguas, etnias, identidades nacionales) y relaciones internas de poder. El sistema colonial y el neocolonial o imperialista (cuando ya funcionaban Estados soberanos en la periferia) impuso a las sociedades periféricas relaciones internas y estructuras de gestión. Se generaron alianzas y élites que construían sus espacios y sus lazos de unión con las metrópolis. Ese doble movimiento de poder hacia dentro (generalmente autoritario y corrupto) y alianza hacia fuera con el poder en Europa o EEUU se ha prolongado hasta ahora. En países como la República Democrática del Congo (ex-Zaire) hay una secuencia de alianza local con los centros externos de poder que van desde la época colonial hasta Kabila, pasando por Mobutu. Estos poderes locales son generalmente un impedimento antes que una ayuda para establecer relaciones solidarias.

Las mediaciones.

Entre los actores que desean ejercer la acción solidaria en los países centrales y en los periféricos, y los que deben recibirla hay, por lo tanto, muchas mediaciones encarnadas tanto en actores estatales como no estatales. La mundialización de las relaciones económicas favorece la comunicación entre ellos: se conocen con más rapidez los problemas, hay más posibilidades de actuar coordinadamente. Pero, al mismo tiempo, las posibles soluciones de las cuestiones no pueden ser abordadas sólo en escalas nacionales o sólo a dos bandas (entre donante y beneficiado). La mundialización obliga a estrategias que miren hacia adentro pero tengan en consideración las circunstancias globales.

La globalización ha sido analizada en la última década por algunos autores como una estructura omnipotente. Los ultraliberales económicos la consideran como un punto de inflexión a partir del cual se produce el triunfo casi absoluto del mercado libre por encima de otras opciones. Desde la izquierda, algunos analistas consideran que es un triunfo del sistema capitalista que parece dejar pocos resquicios de resistencia. Curiosamente, un punto de acuerdo implícito entre ambos sectores es la solidaridad: los ultraliberales la consideran necesaria para paliar las crisis humanitarias y atender a los sectores que no son suficientemente dinámicos o no han sabido adaptarse a las reglas del mercado. Parte de la izquierda ve necesaria la solidaridad como una forma de mantener los valores morales y atender a las víctimas de la globalización. Autores como James Petras consideran que la solidaridad es, en este punto, una coartada que sirve a unos para apaciguar a las víctimas y a otros para cooperar en esa tarea de forma consciente o inconsciente y, además, obtener un provecho de la situación.

En realidad, los problemas de los que se ocupa la solidaridad -englobados en la pobreza y sus manifestaciones, las crisis humanitarias, y las violaciones de derechos humanos- no pertenecen solamente al ámbito del denominado Tercer Mundo. Así, por ejemplo, la pobreza no es un problema que afecta sólo al Sur, sino que se trata de una realidad presente en los países centrales. Estructuralmente, la destrucción de empleo y la creciente exclusión se manifesta tanto en Europa y EEUU a través de los sin (sin trabajo, sin papeles para ser ciudadanos, sin educación, etc.) como en la periferia con la precarización del trabajo, la incorporación de desempleados agrícolas y urbanos al sistema del narcotráfico, las migraciones o los niños de la calle.

Ejercer la acción solidaria, por lo tanto, supone tener que descifrar un código y una serie de mapas sociales, políticos y económicos. Es preciso detectar a los mediadores y conocer sus formas de actuar. Un proyecto solidario en un país periférico debe ser realizado teniendo en cuenta las políticas del Banco Mundial hacia la región, las tensiones internas entre los actores locales y los intereses de las élites.

Las luchas de intereses de las comunidades indígenas mexicanas entre sí en Chiapas alteran la visión mítica que se tuvo en el primer momento que surgieron los Zapatistas. Entonces parecía que era la vanguardia encarnada por el Subcomandante Marcos contra el gobierno de México y sus aliados internacionales. Ahora surgen datos de que es así pero, además, hay pugnas internas que, por otra parte, sería raro que no existiesen.

Actuar solidariamente implica también adoptar posiciones políticas que pueden ser duramente criticadas porque ya no se trata de compasión ni caridad sino que la solidaridad expresada en proyectos de desarrollo, denuncia sobre violaciones de derechos humanos o acción humanitaria de emergencia tiene impacto y consecuencias que, en algunos casos, son consideradas precisamente opuestas al efecto benéfico que se quería lograr.”1″

La cuestión del Estado.

Aunque se detecten las mediaciones y se reconozca el carácter imprevisible de muchas situaciones, la solidaridad en la era de la globalización de las relaciones económicas enfrenta su problema central en el Estado. En los países centrales el Estado se encuentra asediado por las fuerzas del mercado ultraliberal. Se exige su desmantelamiento económico, social y político, dejándole la gestión de aquellas parcelas que no interesan a las empresas privadas o que no pueden realizar pese a las privatizaciones masivas. Al Estado se le restringe su capacidad de ocuparse de las necesidades de los ciudadanos, y aunque derive fondos al desarrollo, a la pobreza o a los sectores marginados, el problema es la racionalidad liberal que impulsa el beneficio sin crear más puestos de trabajo en relación a los que se destruyen. En la transacción entre lo que se destruye y lo que se crea, el Estado es débil para poder hacerse cargo de los que quedan excluídos de la modernización.

En los Estados periféricos la situación se agudiza porque no hay Estado Benefactor que desarmar sino Estados frágiles, corruptos, históricamente mal construídos, que casi no han protegido a los ciudadanos. En el mejor de los casos, algunos Estados tratan de buscar la forma de impulsar la mejor inserción posible en el mercado mundial para evitar la marginalidad casi total del país. Pero el precio a pagar para esa integración suele ser descender los salarios, abolir los impuestos ambientales o devaluar la moneda. Ser competitivos y a la vez tener un programa contra la pobreza es una tarea muy dificíl y están por ver sus resultados (por ejemplo, en Brasil con el gobierno de Fernando H. Cardoso, que intenta ese doble plan). Al final del camino el resultado es parecido a los países centrales: en el balance van más rapido las necesidades que las satisfacciones (especialmente las que se proveen institucionalmente) y se genera más pobreza y marginación.

La solidaridad ha evitado durante mucho tiempo el papel del Estado. Cuando era sólo caridad bastaba la voluntad individual canalizada a través de la Iglesia. Cuando era compromiso político con causas revolucionarias bastaba la relación abierta o clandestina con los que hacían la revuelta y los que la apoyaban desde fuera. El Estado era, generalmente, el enemigo en el terreno y un colaboracionista en el extranjero (con muy pocas excepciones, como Suecia hacia Nicaragua en los años 80 o durante la época del apartheid). Pero ahora la solidaridad es desarrollo económico y sostenible; es denunciar y demandar que se forme un Tribunal Internacional sobre Crímenes de Guerra; es coordinar diversos actores para operar en pocos días en una zona en guerra en la que están muriendo centenares de miles de personas.

La experiencia de los últimos diez años indica que ninguna de estas tareas se pueden hacer sin el Estado. Pero, por otra parte, no sirven los Estados corruptos que interceptan la ayuda, ni los Estados centrales que dan fondos a regañadientes y tratan de usar la ayuda para el negocio internacional.

Hay dos tendencias crecientes tanto en la investigación sobre la globalización como sobre la solidaridad y la cooperación internacional. La primera indica que pese a la mundialización de las relaciones económicas, el Estado continúa teniendo un papel decisivo para orientar las prioridades de cada país. La consecuencia política es que tiene sentido tratar de tener el poder del Estado o de influir en sus decisiones.”2″ La segunda indica que el Estado es decisivo para poner en marcha la cooperación al desarrollo. Sin Estado, indican diversos informes, es casi imposible llevar adelante estrategias de medio y largo plazo coherentes para reconstruir las bases económicas, sociales y políticas de cualquier país dado.”3″

Pero para cumplir la acción solidaria el Estado corrupto no sirve, ni el represivo y antidemocrático. Y como la mayoría de los países que son objeto de solidariad viven bajo estos regímenes, para las organizaciones no gubernamentales es preciso encontrar un delicado equilibrio entre los intereses de los Estados centrales, muchas veces parciales, y los de los Estados periféricos, casi siempre orientados a sacar el mayor provecho y obtener la menor cantidad posible de fiscalización de estos incómodos amigos cooperantes. Si bien es real que el Estado es central en la solidaridad, las organizaciones no gubernamentales tienen un enorme papel por delante para trabajar y ayudar a construir sociedades civiles que ayudarán a la democratización de los Estados.”4″

La solidaridad es posible de realizar en la era de la globalización, y es necesaria. Es, también, una tarea muy compleja que requiere una alarma casi constante. Es importante no servir de coartada (tesis de Petras) pero si la respuesta solidaria existe entonces debe ser lo más efectiva posible, muy crítica consigo misma, y buscar entre mediaciones y actores la clave para que hacer el bien sirva, si es posible, para que las cosas cambien, de fondo, a mejor.

Notas:

1. Ver David Sogge (Ed.), Compassion & Calculation. The Business of Private Foreign Aid, Pluto Press/Transantional Institute, Londres, 1996. De próxima aparición en editorial Icaria, Barcelona.

2. Ver críticas a la idea de globalización y la supuesta desaparición del Estado en Linda Weiss, Globalization and the Myth of the Powerless State, New Left Review nº225, septiembre-octubre 1997, pp.3-27; y David Glodball, David Held, Anthony McGrew and Jonathan Perraton, Economic Globalization and the Nation-State: Shifting Balances of Power, Alternatives nº22, 1997, pp.269-285.

3. Ver, por ejemplo, el Libro Blanco de la Secretaria de Estado para el Desarrollo Internacional de Gran Bretaña, Clare Short, en el que se subraya el papel del Estado: Eliminating World Poverty: A Challenge for the 21st Century. White Paper on International Development, Secretary of State for International Development, Londres, noviembre 1997.

4. Sobre la situación de los países periféricos y planes de las ONG ver The Oxfam Poverty Report, Oxfam, Oxford, 1995.

 opinionpress

Fuego en la Cámara Alta del Parlamento egipcio…

Tuesday, August 19th, 2008

El Cairo. (AGENCIAS)- Las llamas han devorado hoy el edificio de la Cámara Alta del Parlamento egipcio, el Maglis al Shura: un majestuoso palacio, situado en el centro de El Cairo, que data de finales del siglo XIX. Las autoridades han asegurado que, aunque el edificio estaba prácticamente vacío cuando se desató el incendio, al menos 13 personas han sido atendidas por inhalación de humo.

A primera hora de la noche, los bomberos no habían conseguido todavía acabar con el fuego, que ha producido una inmensa columna de humo sobre la capital egipcia, pese a que han desplazado más de 30 camiones y algunos helicópteros militares que repostaban en el río Nilo, a unos 200 metros de la sede parlamentaria. Aunque todavía no se conocen las causas del incidente, la Policía cree que ha sido causado por un cortocircuito en la planta superior del palacio y que se ha extendido debido a que el palacio tiene estructura de madera.

El fuerte viento que circula hoy por El Cairo ha arrastrado las cenizas por el centro de la ciudad y ha complicado las labores de extinción. Miles de personas se han agolpado en las aceras para ver, y grabar con sus teléfonos móviles, el Parlamento ardiendo y las calles cubiertas de hollín. A pesar de que decenas de unidades antidisturbios de la Policía han acordonado el Maglis al Shura, algunos curiosos han podido burlar la vigilancia y acercarse al lugar.

Antonio Bolinches, un ingeniero español que trabaja a pocos metros del lugar, ha explicado a la agencia Efe que tanto él como sus compañeros han sido desalojados rápidamente tras declararse el fuego. “A los pocos minutos, el calor comenzó a ser insoportable. Nos obligaron a dejar todo y marcharnos porque temen que el edificio se pueda venir abajo”, ha dicho.

El Parlamento egipcio está situado junto a la emblemática plaza Tahrir. Es un complejo de varios edificios, entre ellos el incendiado Maglis al Shura (Cámara Alta), y el Maglis al Shaab (Cámara Baja).

Cómo divertirse en Río de Janeiro sin gastar mucho

Tuesday, August 19th, 2008

Brasil. (AP)-La caída del dólar y un firme fortalecimiento del real han encarecido el costo de la vida en Río de Janeiro, que pasó de ser la 135° ciudad más costosa del mundo hasta hace algunos años, a la 31° en la actualidad, empatada con Barcelona y Estocolmo, según una encuesta de la firma de consultoría Mercer.

 

¡Gracias a Dios que todavía existen las playas!

Desde las arenas blancas de Ipanema hasta Copacabana, pasando por los paisajes desiertos en los suburbios de la ciudad, Río es el paraíso de los amantes de la playa.

La playa es el epicentro del ámbito social. Es allí donde las personas se encuentran, flirtean, y envejecen discutiendo del samba y del fútbol.

Las playas de la ciudad suelen dividirse en áreas de especial interés. Por lo tanto, los visitantes deben hacer prolongadas caminatas para ver en cuáles de ellas se sienten mejor.

Por ejemplo, Arpoador, en el extremo de Ipanema, pertenece a los surfistas y más allá se fusiona en un tramo que atrae a los pobres de los suburbios y que concluye en la villa miseria de Cantagalo, situada en una colina.

Para el momento en que se llega a la playa Leblon, hay un tramo para parejas jóvenes y sus bebés. Ahí hay muchos juguetes y en tanto los vendedores callejeros ofrecen muñecas y juguetes de gran tamaño.

Los cariocas no traen toallas a la playa. Prefieren alquilar sillas y sombrillas de vendedores que también sirven cerveza fría, caipiriñas y agua de coco.

Todo se lo pasan a la cuenta del visitante – pero si uno quiere ahorrar, es una buena idea los precios fijados desde un comienzo.

Prainha y Grumari, dos playas idílicas en el extremo lejano de la ciudad, son menos comerciales pero inaccesibles por transporte público así que lo mejor es conseguir alguien que te dé el aventón.

Excepto por unos escasos días fríos y lluviosos en el invierno de julio y agosto, las playas de Río son bastante accesibles durante el año y muchos viajeros pasan todas sus vacaciones en Río en la playa.

Pero la ciudad tiene mucho más que ofrecer, como por ejemplo las montañas.

Las montañas Pan de Azúcar y Corcovado, sobre cuya cima se yergue la famosa estatua de Cristo Redentor, pueden resultar algo caras.

El tranvía que llega a Pan de Azúcar cuesta ahora 44 reales (unos 28 dólares estadounidenses) y el que sube por Corcovado es de 38 reales (unos 24 dólares), pero para quienes estén en buenas condiciones físicas, escalar es una alternativa memorable.

El viaje hacia la cima de Corcovado dura unas dos horas y comienza en el Parque Lage en el distrito Jardín Botánico. Para escalar Pan de Azúcar hay que empezar desde atrás y requiere guindarse de escarpadas rocas, es decir, no es algo para los que no estén en condiciones físicas.

No es posible bajar caminando desde Pan de Azúcar, pero el tranvía para bajar hacia Moro de Urca es gratis – aunque el próximo tranvía a nivel de suelo no lo es, así que será necesario andar por una zona boscosa para llegar al pie de la montaña.

El Parque Nacional Tijuca ofrece también varios senderos pintorescos, como los que llevan a los Picos Tijuca y Papagaio, desde los cuales se puede disfrutar de la vista de la estatua de Cristo Redentor. (Ha habido reportes de robos de turistas allí, y aunque son infrecuentes, es recomendable que uno lleve sólo lo necesario).

Para quienes no son tan amantes de montañismo pero quieren disfrutar de las vistas altas, pueden usar el tranvía (llamado “Bondinho”) que parte desde el edificio del Banco do Brasil y llega hacia Santa Teresa, una zona colonial en la cima de la montaña.

Santa Teresa es uno de los barrios más bohemios de Río y uno puede disfrutar allí de restaurantes lindos y baratos y de tiendas con artesanías locales.

Los ferries a Paqueta y Niteroi desde Praca XV en el centro de la ciudad también ofrecen una manera de admirar a la ciudad desde el agua sin pagar un precio exorbitante.

Para quienes realmente se sientan aventureros, hay ahora algunos lugares de alojamiento en las “favelas”, es decir en los barrios paupérrimos de la ciudad.

Recuerde que Río es una ciudad peligrosa, así que no se aparte mucho de las calles iluminadas y los lugares públicos, y no exhiba relojes, joyas, cámaras ni reproductores portátiles de música.

Y no se lleve más dinero del que necesita – aunque a decir verdad, para quienes están cuidando su presupuesto eso es más que obvio.

Uruguay: para el transporte y universidad

Tuesday, August 19th, 2008

Uruguay. -Los funcionarios de la Universidad de la República iniciaron el martes un paro por tiempo indeterminado, mientras los servicios de transporte de pasajeros paralizarán al anochecer, como preámbulo a una huelga general de 24 horas anunciada para el miércoles.

 

La huelga, liderada por sectores radicales del Plenario Intersindical de Trabajadores-Convención Nacional de Trabajadores (PIT-CNT), es en reclamo de mejoras presupuestales, salariales y de la aceleración de acuerdos en los consejos de salarios.

El transporte de pasajeros sólo prestará servicios hasta caer la noche mientras el miércoles mantendrán en las calles un servicio de emergencia, al igual que los taxis.

Asimismo, paralizarán sus actividades los tres niveles de la enseñanza, pero con la excepción de la Asociación Federal de Funcionarios de la Universidad de la República (AFUR) que iniciaron un paro por tiempo indeterminado que distorsionará todos los servicios.

Sólo habrán emergencias médicas en mutuales privadas, hospitales y sanatorios, ya que adhirieron al paro los respectivos sindicatos.

Prosigue su huelga la Asociación de Empleados Municipales (ADEOM) que al ser por sectores, viene afectado desde fines de la semana pasada estos servicios y, en particular, ahora, se refleja en las montañas de basura que se observan en la capital.

Recién con las primeras horas del viernes comenzaría a solucionarse la recolección de residuos.

Rusia ganó más de mil millones de dólares con hipotecarias de EEUU

Tuesday, August 19th, 2008

 

Moscú. (AFP)-Las inversiones de Rusia en obligaciones en dos  organismos de refinanciación hipotecaria estadounidenses al borde de la  quiebra, Fannie Mae y Freddie Mac, le reportaron a Moscú más de 1.000 millones  de dólares en seis meses, anunció el martes el ministro ruso de Finanzas, Alexei  Kudrin.

“Las obligaciones en las cuales hemos invertido (ndlr: una parte está en  reservas en divisas en el país) no acarrearon pérdidas sino que nos reportaron  más de 1.000 millones de dólares”, declaró Kudrin durante una reunión con un  diputado de la Duma (cámara Baja rusa), indicó la agencia Ria-Novosti y reseñó AFP.

Víctimas del deterioro del mercado inmobiliario estadounidense y del  derrumbe de sus valores en Bolsa, Freddie Mac y Fannie Mae se hundieron a  principios de julio en una crisis que requirió la intervención del Tesoro de  Estados Unidos.

Los créditos hipotecarios de riesgo “subprime” de esas entidades son  préstamos acordados sin precaución a millones de hogares modestos, a menudo  frágiles financieramente, con tasas iniciales muy bajas para atraer al cliente,  pero que luego, en pocos años, suben como una flecha.

Petróleo cae por debajo de 112 dólares tras paso de tormenta

Tuesday, August 19th, 2008

 

Londres. -Los precios del crudo bajaban hoy a alrededor de 112 dólares el barril, después de que una tormenta tropical en el Golfo de México esquivó instalaciones de petróleo y gas.

El crudo estadounidense bajaba 97 centavos, a 111,90 dólares por barril, a las 1118 GMT. El crudo Brent de Londres perdía 1,08 dólares, a 110,86 dólares.

El petróleo bajó por cuarto día de negociación porque la tormenta tropical Fay, la sexta de la temporada del atlántico del 2008, pasó sobre Florida, según reseñó Reuters.  

No alcanzó fuerza de huracán ni causó interrupciones mayores en el Golfo de México, centro de producción de la industria petrolera estadounidense.

Luego de que el precio ha caído cerca de 24 por ciento desde un máximo histórico de más de 147 dólares a mediados de julio, los inversores estaban divididos sobre el panorama.

“(El mercado está) igualmente dividido entre los que piensan que iremos al alza y los que piensan que iremos a la baja”, dijo un corredor.