Por Roberto de Jesus Guerra Perez

Al pueblo cubano le ha tocado pagar su cuota de opresión, amordazamiento, hambre, discriminación, acoso, persecución, destierro y muertes en el paso de los ciclones Gustav e Ike, aunque mucho antes de que pasaran estos, ya los ciudadanos sufrían las envestidas de las casi cinco décadas de la sangrienta dictadura castrista.
Debo continuar señalando que aunque los observadores (diplomáticos y analistas) vean que las tiendas recaudadoras de divisas en la capital habanera y en las cabeceras provinciales permanecen con largas filas de cubanos, todos no van a comprar, la mayoría van a curiosear o vivir el momento porque no les queda otro remedios que como dice Arlés “comprar o no comprar ahí está el problema”.
Si los observadores quieren informarse mejor sólo tienen que abordar un ómnibus, hacer un tiempo en una parada o pasear por el mercado de 17 y K en el vedado habanero, por estos días, para que oigan las opiniones de cientos de ciudadanos sobre las penurias y el tema primordial de los cubanos, la comida.
El mercado de 17 y K es visitado por miles de personas cada día de diferentes lugares de la capital. Muchas amas de casa o amos de casa, porque a ciencia cierta ya en Cuba no se sabe quién cocina, viajan desde un municipio al vedado (Mara, residente el municipio Playa, viaja al vedado para comprar la libra de frijol negro que en 17 y K está a 5 pesos CUC y en su localidad está a 10 y 12 pesos) para comprar en esté alimentos frescos y con precio más asequibles que en el mercado único de Cuatro Caminos o otros puestos agropecuarios de trabajadores por cuenta propia.
El problema está en que después que pasaron estos ciclones, el Ministerio de la Agricultura aseguró que hay más de 110.000 hectáreas de cultivos afectadas, causa que ya no sea el problema del bloqueo impuesto por los Estados Unidos.
Lo cierto es que la capital se ha visto sin productos en los mercados para venderle a la población, pero acompañado de estos están las prohibiciones de las autoridades que no dejan que campesinos transporten desde las provincias sus productos a la capital.
Los “agro-mercados” de La Habana que siguen abiertos, sus estanterías tienen pocos productos y muestran precios hasta tres veces superior a los de hace dos semanas. La libra de cebolla pasó de entre 7 y 10 pesos cubanos a 17 y 18, la cabeza de ajo de 3 a 8, el aguacate de 10 a 15, el frijol negro de 6 a 12 y 15, el ají brilla por su ausencia, y así es todo.
Según pude documentarme este miércoles 24 de septiembre, en los Puntos de Control de la Policía Nacional Revolucionaria (P. N. R.), uno en cada salida hacia los municipios y en las entradas a la capital, los camiones particulares con productos del agro son regresados a sus lugares de origen o decomisados los productos, prohibiéndole también a los dueños la entrada a la capital, de incumplir le son impuestas multas hasta 5.000 pesos Moneda Nacional y el decomiso del vehículo.
En una reflexión en esta semana el convaleciente Castro advirtió de que no van a tolerar los amagos de “especulación y enriquecimiento ilícito” que sancionarán a quien viole las leyes del gobierno.
El viceministro de agricultura, Alcides López, dijo que en los próximos seis meses serán decisivos para garantizar la alimentación del pueblo, pues habrá “carencias” de hortalizas, frutas y cárnicos.
En opinión muchos campesinos que no fueron afectados por los ciclones, declaran que pueden traer sus productos a la capital, pero que le es prohibido por las autoridades y comentan que esto lo está haciendo el régimen para recaudar divisas en diplotiendas, y también para demostrarles a observadores internacionales que el pueblo y el país está pasando una crisis económica alimenticia por el paso de Gustav e Ike por la Isla y así recabar fondos para mantenerse en el poder.
Bueno unos y otros, tanto los que han creído en los cuentos de los líderes de la mal llamada “Revolución Cubana”, gracias al paso de Gustav e Ike, están despertando pues esto ha traído represión, opresión, hambre, discriminación, acoso, persecución, destierro, desolación, contra los damnificados por parte de los partidarios del comunismo socialista, lastima que estos ciclones no pasaron 49 años atrás.
Que me disculpen los que van a pensar que me estoy carcajeando de las desgracias del pueblo cubano. No, solo les estoy aclarando que nos queda una alternativa, la de liberarnos de esta dictadura ahora, y manifestar “Libertad para Cuba Ya”.