Por Gloria I Pérez

La Habana. No hay un día donde me levante y no escuche el lamento de familiares de diferentes presos comunes, políticos, y de conciencia, que no lleguen a mi puerta con el fin de encontrar justicia ante tanto asesinato y muerte natural y provocada en las cárceles donde cumplen largas condenas sus hijos, padres, nietos, esposos, y amistades.
Las cárceles en Cuba no solamente se han convertido en una sociedad por llamarle de alguna manera de maltratos físicos y mentales, donde su población es lastimada, excluida de derechos, avasallada, y donde habitan los peores peligros para la vida.
No existe un día en que un recluso no este en huelga de hambre ante los atropellos del sistema y sus lacayos a sueldo. No hay un día en que el hambre los aniquile y los lleve al desespero. No existe un minuto en que sus vidas no estén en constante peligro, asediada por pandillas creadas por encargo y dedicadas a asesinar e interrumpir la aparente tranquilidad con amenazas y maltratos.
No existe un momento en que estos hombres olvidados por el sistema sean la presa fácil de los asesinos adiestrados para matar dentro de estos centros penitenciarios.
Es conocido para desespero de los familiares, que los propios conduces y oficiales de galeras amaestran a asesinos y presos sin escrúpulos, para que se conviertan en jefes de las pandillas para matar, y obligar a cumplir órdenes a los infelices que no tienen con que defenderse.
Estos jefes de pandillas presidiarios e inescrupulosos campean por su respeto en los diferentes pisos de las prisiones. Vende en divisas la comida, las colchonetas, las celdas con mejores posiciones, el tiempo de sol, los medicamentos, y hasta la atención médica, porque todo esta muy bien estipulado por la policía política y los carceleros.
Y quién no pague, sabe que su vida comienza a contar minutos ante estos individuos y si se quejan a los supuestas autoridades de la prisión, los comienzan a velar y cuando menos lo esperan les propinan una paliza o los asesinan a cuchillo o cualquier otro perforo cortante que utilizan en estos casos, para que todo quede como una riña entre prisioneros.
Conocer de estos hechos de sangre, como de la inseguridad carcelaria es desesperante, y como es natural la familia junto al reo cumple igual o peor condena.
La muerte de mucho es conocida, otras muertes se tapujan con supuestos traslados, sin aviso previo a los familiares, y después los pasan por suicidios o enfermedades, pero a ninguno se les es permitida la autopsia, porque cuando entregan los cuerpos lo hacen minutos antes del entierro por lo que ya que están pasados de tiempo.
Otros reclusos se suicidan realmente porque la vida les es difícil y no hay cuerpo que soporte tantos abusos. Además es conocido que estos atropellos son agudizados con el objetivo de que sus facultades mentales se debiliten y estallen.
Por lo que la mayoría de los reclusos cubanos tiene totalmente afectada su psiquis a causa del trabajo psicológico que le aplican sin compasión diariamente, por los custodios y los propios presos autorizados a esto.
Mi piel se crispa ante tantos testimonios, y proceso a denunciarlo al mundo como comunicador social independiente, a veces no tengo por donde enviarlo al mundo ante la falta de medios informativos como una computadora, divisas, o el simple acceso a la Internet en el momento justo para que la noticia no pase a historia.
Aun así voy de puerta en puerta a ver quien me hace el favor de trasmitirla, como hoy que tuve que pedir prestado “cinco chavos”moneda convertible caracterizada por el gobierno como divisa con un nombre propio de CUC pero que no todos podemos adquirirla.
Este préstamo lo realicé para poder ir al correo de mi barriada y pagar 30 minutos de tiempo de máquina y después de una interminable cola, la supervisión de la muchacha encargada de cobrar, y vigilar los envíos detrás de una computadora central que se encuentra al centro de la sala de computación, la que cuenta con cuatro máquinas obsoletas Pentium 2, según los que conocen de estos medios, y que no siempre tienen acceso, pues con mucha frecuencia se cae el sistema.
Después de todos estos avatares logré casi a escondidas para que nadie descubra que soy una periodista independiente y me nieguen el acceso, sentarme en una desarmada silla con mas movimientos que un resorte, hasta que logré comunicarme con un correo de una amistad que no puedo decir su nombre porque la perjudico, para que ella pudiera pasarme esta nota al exilio, porque desde estas máquinas esta prohibida la entrada a Yahoo. Solamente son permitidos los correos de Cuba y Gamil, los que no siempre están en acceso.
Al fin creo que logré mi objetivo pues todo indica que pasó el mensaje, el cual espero llegue a su destino gracias a la ayuda incondicional de esta amiga. Pero si me quedo con esta realidad por dentro, creo que muero.
Es mucho el maltrato al hombre de a pie, a la sociedad en general, pero señores los presos son los mas agredidos, vejados y maltratados en esta sociedad de sicarios, y desarmados a sueldo, que se les ha olvidado que nacieron de una madre, y que a la hora del pase de cuentas, pobre de sus pellejos hoy henchidos de mando.