Hablando “bloguerías”…
Friday, December 26th, 2008Por JF Reyes
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La aceptación es sin duda unánime. El personaje del 2008 es el Sr. Blog. Ese que muchos ahora se vanaglorian tener como una pieza especial de escritura individual, o simplemente como un reservorio de sus ideas más recónditas.
Derivado de la unión de los términos web y log, el blog ha obtenido índices de popularidad insospechados, y sus cifras de adeptos, visibles e invisibles, se incrementan en la red.
Aquellos que llevan las riendas del artificio tecnológico, los llamados blogueros, escriben en libre ejercicio intelectual, y en el caso de muchos, ejercen sus juicios sin piedad y sin tapujos. Algunos de estos blogs poseen una irreverencia por momentos, insultantes para las almas cándidas, otros, marcados por el sector al cual se dirigen, utilizan un candor peculiar en sus palabras o un sabio manejo de cómo ponderar mejor las relaciones humanas.
Si se unieran en un compendio todos los materiales salidos de esas mentes lúcidas o deslúcidas, no sería necesario entonces recurrir a otro texto, pues si algo existe que los une en tácita complicidad , es que abundan en los blogs tantos asuntos y materias como la mente pueda imaginar.
Claro está, en ese camino de filosofía librepensadora, finura linguistica por no decir lingual, y extremismos de intelectuales que viven en el Parnaso, nos topamos con algunos de estos autores “blogísticos” que asoman la cola del Diablo en oportunidades y pecan de lo mismo que denuncian en sus textos. Tal pareciera que aún arrastran vicios ajenos de los vecinos gacetilleros de la chalupa cubana granmense. Se les sale la bayamesa histérica que llevan dentro cuando se contrarian sus preferencias o se mencionan a los que se les ha hecho una cruz por razonamientos de índole muy individual.
En este mundo internauta del blog, en oportunidades florecen los que llamaría bitongos con levitas, supuestamente conocedores de todo, y acompañados de una mente calenturienta, lo que no saben, se lo imaginan. Te hablan por ejemplo de etnología o dejan translucir conocimientos de religión que me desconciertan. Claro está, si apoyamos la tesis de que no pueden existir temas prohibidos ni ataduras para escribir, nos parece bien que se comente cualquier asunto como bien venga en gana. Además, puede existir un acercamiento serio al tema como lo hicieron en su momento Fernando Ortiz y Lydia Cabrera. Lo que sucede es que en la forma en que se narran algunos hechos, se cometen pecados no apegados a la verdad. No creo que a los referidos bitongos se les hubiera permitido asistir a ceremonias litúrgicas de cierta envergadura en solares o casas templos habaneros. Los olúos y tatas son muy rigurosos a quienes desean entrar en sus filas. Seamos honrados al menos de lo que escribimos, no demeriten al gremio del blog con mentirillas y burdas aseveraciones que desconocen.
Es cierto, que esta compostura de plantearnos o re-plantearnos esta nueva forma de abordar los textos, de escribirlos o de leerlos, ha conllevado sin dudas a una nueva configuración de los grandes diarios y revistas del mundo. La tecnología del internet ha transformado a los habituales buscadores de hechos noticiosos. Lo que antes era toda una ceremonia matutina que, al unísono del sorbo de un buen café, hojeábamos páginas que nos manchaban las manos por estar impregnadas de la tinta aún fresca de los talleres tipográficos, el ritual ha cambiado gradualmente ya que al realizar un simple click en una tecla del ordenador se nos abre un mundo de imágenes e informaciones que quizás solo ocurrieron un segundo atrás.
En ese contexto, se afianza como sujeto innovador el conocido blog, que reúne como cófrades de la red bloguera a los más disímiles “escribidores” , unidos por intereses postmodernistas, renacentistas, vanguardistas, y hasta minimalistas. A mi juicio, no es que sean grandes letrados o autosuficientes letristas, son en fin, miembros de la gran aldea global que se identifican y comulgan en un atrio común con sus respectivos sitios electrónicos.
Por cierto, tengo un vecino que en su blog nos hace creer que es todo un especialista en comida italiana. Lo curioso del caso es que el personaje es un vegetariano empedernido. Nada, hablar “bloguerias” es un asunto propio del mundanal ruido de los actuales cibernautas.





