
Caracas. (AP)- Cuando asuma la presidencia el próximo martes 20 de enero, el presidente Barack Obama deberá encarar uno de los temas más álgidos en América Latina: la potencial amenaza que podría representar el régimen del presidente venezolano Hugo Chávez para Estados Unidos en el futuro cercano.
Aunque no existe un acuerdo entre académicos y analistas sobre si el presidente venezolano representará un claro peligro para el nuevo gobierno de Washington, existe un consenso de que el país petrolero podría ampliar su papel como plataforma de actividades antinorteamericanas como ningún otro en la región, con importantes repercusiones incluso para la seguridad nacional estadounidense.
En septiembre pasado, las relaciones cayeron a su punto más bajo luego de que Chávez ordenara la expulsión del embajador estadounidense Patrick Duddy. Al mismo tiempo, algunos comentarios críticos del presidente Obama contra Chávez han generado tensiones.
Durante la campaña electoral a mediados del 2008, Obama calificó a Chávez de ”demagogo”, y sostuvo que “su predecible aunque peligrosa mezcla de retórica antiamericana, gobierno autoritario y diplomacia de chequera, ofrece la misma falsa promesa que trataron fracasadas ideologías en el pasado”.
Apenas el lunes pasado, Obama cuestionó durante un discurso los nexos de Venezuela con ”grupos terroristas” como la guerrilla colombiana, una afirmación que generó una respuesta agresiva por parte del líder venezolano.
”Obama está repitiendo lo mismo que Bush. Es lamentable”, dijo Chávez en declaraciones transmitidas por la televisión esta semana.
Las críticas de Obama sobre las vinculaciones de Chávez son compartidas por altos funcionarios, expertos y agencias federales.
”Por demasiado tiempo, hemos cedido el campo de juego a Hugo Chávez”, dijo la senadora Hillary Clinton, durante las audiencias esta semana en el Congreso para ratificar su nombramiento como nueva secretaria de Estado.
Clinton calificó a Chávez como “un líder electo democráticamente que no gobierna democráticamente, y cuyas acciones y visión para la región no representan a sus ciudadanos o a la gente en toda América Latina”.
Sin embargo, la nueva secretaria de Estado dejó en claro que “aunque debemos estar preocupados por las acciones y las posturas de Chávez, no debemos exagerar la amenaza que supone”.
La ex senadora por Nueva York recomendó una estrategia de ”diplomacia directa” frente a Venezuela, que requerirá de “una preparación cuidadosa y un socio dispuesto a desarrollar un diálogo significativo”.
Un enfoque que mostró más preocupación que cautela en el Pentágono, fue descrito en un reporte sobre los retos para el futuro del Comando de las Fuerzas Militares Conjuntas de Estados Unidos (USJFC), desclasificado esta semana.
”Los mayores retos potenciales para el orden establecido en estos momentos son Cuba y Venezuela”, indicó el documento de USJFC, organismo del Pentágono que dedicado a la planificación militar y que supervisa a más de 1.1 millones de oficiales militares y civiles en operaciones globales.
”A menos de que el actual régimen cambie de dirección, [Venezuela] podría usar su riqueza petrolera para subvertir a sus vecinos por un largo período, y al mismo tiempo promover actividades antiamericanas en una escala global con sus similares de Irán, Rusia y China, creando en efecto oportunidades para formar una coalición antiamericana en la región”, indicó el reporte militar.
En un reporte del Departamento de Estado de mediados del 2008, se destacó la ”asociación” de Venezuela con ”estados terroristas” como uno de los tres temas prioritarios para la diplomacia norteamericana a nivel global, junto al apoyo iraní de la insurgencia en Irak, y el resurgimiento de operativos de Al Qaida en Afganistán.
El reporte llamó particularmente la atención sobre el establecimiento de vuelos regulares entre Teherán y Caracas, en los que los pasajeros no son revisados adecuadamente, y entre los cuales fue detectado un pasajero sospechoso de planificar un atentado con explosivos en el aeropuerto John F. Kennedy, de Nueva York.
El informe alertó además de que los “documentos de ciudadanía venezolana, de identidad y de viaje son fáciles de obtener, convirtiendo a Venezuela en una estación potencialmente atractiva para terroristas”.
Según Michael Rowan, asesor político-electoral basado en Nueva York, Chávez “representa una mayor amenaza para Estados Unidos que Osama Bin Laden”.
Coincidiendo con este enfoque, Michael Shifter, vicepresidente de Diálogo Interamericano, un centro de investigación con sede en Washington, dijo que los desafíos que el presidente Obama debertá enfrentar en la relación con Venezuela, “tienen que ver con las alianzas que tiene Chávez con otros gobiernos, que no son precisamente muy amigos de Estados Unidos”.
”Creo que el desarrollo de las alianzas que tiene Chávez con esos gobiernos, va a ser un tema de mucho interes y preocupación. Allí me parece que va a estar más centrado el enfoque principal de Obama en cuanto a Venezuela”, señaló Shifter.
El académico se mostró inclinado a no considerar a Venezuela como una seria amenaza para la seguridad nacional, mientras el país sudamericano no tenga acceso a armas nucleares con las que pueda atacar a Estados Unidos.
A pesar de las advertencias, la relación bilateral podría continuar esencialmente sin cambios notables, afirmaron otros académicos consultados.
Según Peter DeShazo, director del programa de las Américas del Centro de Estudios Estratégicos Internacionales (CSIS), la política del presidente Obama no será muy distinta a la del gobierno actual.
”Va a tratar de mantener la mejor relación posible con Venezuela, dada las circunstancias y las condiciones y la retórica del presidente Chávez y su insistencia de que Estados Unidos es el corazón y la fuente de todos los problemas de América Latina y de Venezuela”, dijo DeShazo, que ocupó un importante cargo en la embajada estadounidense en Caracas.
Para el politólogo Aníbal Romero, académico de la Universidad Metropolitana de Caracas, aunque Venezuela no representa en la actualidad una ”amenaza vital” para Estados Unidos, “lo podría ser si importase armas ofensivas de Irán, con cargas convencionales que pudieran alcanzar territorio norteamericano”.
”No exageraría la amenaza de Chávez, pero tampoco la subestimaría”, puntualizó.