Pequeños empresarios bolivianos, defraudados con Morales
Friday, January 23rd, 2009![]()
EL ALTO, Bolivia. (Reuters)- Nicolás Noa solía ser un admirador del presidente boliviano, Evo Morales, con quien comparte su origen aymara. Pero, ahora, este pequeño comerciante atraviesa por problemas y el domingo votará en contra de una nueva Constitución impulsada por el mandatario.
En diciembre, los dos negocios de Noa -la importación de autos usados desde Japón y la confección de vestimenta para el mercado estadounidense- sufrieron duros golpes por varias medidas oficiales que considera insensatas.
“Evo ha perjudicado a los pequeños artesanos. Perdimos nuestra fe en él”, afirmó Noa, de 32 años, en una pequeña fábrica en la que produce coloridos suéters, bufandas y sombreros de lana de alpaca.
“Obviamente, voy a votar por el ‘No’ a la Constitución. La gente está desanimada”, resaltó.
La frustración que siente Noa explica en parte por qué la elevada popularidad de Morales podría estar empezando a retroceder, especialmente en El Alto, una empobrecida ciudad de 800.000 habitantes que se despliega a 4.000 metros de altitud en lo alto del valle en el que se ubica La Paz.
En agosto pasado, Morales triunfo con el 67 por ciento de los votos en un referendo revocatorio, gracias, en parte, al respaldo de El Alto, uno de sus baluartes.
Pero, algunos sondeos que aparecieron en medios de comunicación críticos del Gobierno cifraron el apoyo a la reforma constitucional en alrededor del 55 por ciento, aunque el mandatario ha asegurado que superará esa cifra.
La nueva carta magna daría mayor voz a la mayoría indígena y otorgaría al Estado casi el control absoluto de la economía.
Noa, como otros miles de personas que migraron del interior del país a El Alto, había conseguido hacerse de un nicho en los últimos años exportando elaborados productos artesanales a Estados Unidos.
Pero, en diciembre, Washington no renovó unas preferencias arancelarias que Bolivia disfrutaba desde 1991, diciendo que Morales no hacía lo suficiente en la guerra contra la coca y la cocaína.
La medida fue consecuencia de meses de cortocircuitos diplomáticos y de años de rechazo por parte de Bolivia a propuestas de Estados Unidos para negociar un acuerdo comercial.
Las órdenes de compra de suéters que solía recibir Noa, que ahora debe pagar un impuesto a la importación de 20 por ciento para colocar sus productos en Estados Unidos, se han derrumbado.
Su principal comprador se mudó a la vecina Perú para aprovechar un nuevo acuerdo de libre comercio con Estados Unidos.
Noa despidió a 20 de los 25 trabajadores de su taller textil y detuvo la mayoría de sus 14 telares. Este año apenas espera exportar una fracción de los 28.000 ítems que había enviado en el 2008 al mercado estadounidense.
JUNTO A MORALES EN TIEMPOS DIFICILES
Grupos empresariales dijeron que 24.800 puertos de trabajo directos e indirectos han sido generados por las preferencias arancelarias, dando sustento a unas 100.000 personas.
El año pasado, Bolivia vendió cerca de 400 millones de dólares en bienes a Estados Unidos, de los cuales 63 millones de dólares dependían de las preferencias, según la cámara de exportadores de La Paz.
Pero, a pesar de las pérdidas de trabajos en El Alto, la mayor aglomeración urbana de Bolivia, algunos residentes afirmaron que están firmes junto a Morales porque es uno de ellos: de ser un humilde pastor de llamas se convirtió en el primer presidente indígena en la historia de Bolivia.
“Sus políticas nos han afectado, pero voy a votar por el ‘Sí’ porque representa el cambio”, dijo Antonio Vargas, quien vende pescado en El Alto.
“Un voto por el ‘No’ es un voto para los ricos”, aseguró.
El otro negocio de Noa, la importación de vehículos, también está en serios problemas.
El mes pasado, Morales prohibió el ingreso al país de autos con una antigüedad mayor de cinco años argumentando que contaminan y son poco seguros.
La medida puso en riesgo a miles de puestos de trabajo y disparo protestas. Muchos mecánicos de El Alto sobreviven cambiando de posición los volantes de los autos japoneses del lado derecho al izquierdo.
Iván Choque, un taxista, pensaba reemplazar su vetusta camioneta por una menos vieja a fines del año pasado, pero la prohibición para importar vehículos volvió imposible ese sueño.
A pesar de ello, Choque votará por el “Sí”.
“El ‘Sí’ es el cambio. Ese cambio tiene que durar y para que dure requiere de sacrificios. Nosotros sabemos que Evo no nos va a traicionar”, dijo Choque.
Muchos comerciantes en El Alto se metieron en el negocio de los autos, yendo al puerto chileno de Iquique una vez al mes para comprar un par de vehículos por unos pocos miles de dólares y luego revenderlos en Bolivia con una ganancia de 500 dólares cada uno.
“Mi idea era que, si el negocio de vestimenta caía, entonces podría al menos vender autos. Pero, ahora eso también está muerto”, se quejó Noa.





