Sorpresiva depuración de ministros fortalece mano dura castrista
Sunday, March 8th, 2009![]()
Los nuevos ministros del gabinete de Cuba, nombrados como parte de una sorpresiva depuración la semana pasada, son un grupo de desconocidos que comparten un historial de atacar el despilfarro y administrar con mano dura.
Los nombramientos subrayan la intención del gobernante Raúl Castro de imponer una disciplina militar en una economía que un alto oficial de inteligencia estadounidense calificó recientemente de “un desastre”.
Enfrentado a $10,000 millones en daños a causa de varios huracanes, el aumento significativo del precio de los alimentos y una reducción en los ingresos, Raúl Castro sustituyó a casi todos los integrantes de su equipo económico, entre ellos varias de las estrellas políticas en ascenso más visibles del país.
Las teorías abundan –algunas contradictorias– sobre la razón de que la mayoría de los ministros despedidos eran del sector económico. Algunos expertos dicen que Raúl Castro purgó a los leales al ex gobernante y dictador Fidel Castro, que pudieran haber obstaculizado reformas.
Otros sospechan que Raúl Castro simplemente quiso reestructurar el gobierno y atacar primero los problemas económicos con un mayor control sobre una burocracia obstructiva.
Pero muchos coinciden en que se trata de una estrategia para echar a un lado a los potenciales reformistas y afirmar en el poder a las figuras históricas, los funcionarios fieles y los conservadores. El más leal de los fidelistas sigue siendo Raúl Castro.
Esto es lo que ha quedado en claro: la economía cubana está en caída libre. Y mientras Raúl Castro finalmente se desprende de la sombra de su hermano y escoge su propio equipo, debe tomar medidas drásticas para controlar la desaceleración económica.
“El año que termina ha sido, sin duda alguna, uno de los más difíciles desde que comenzó el período especial”, dijo José Luis Rodríguez, entonces ministro de Economía y Planificación, ante la Asamblea Nacional a finales del 2008, refiriéndose a los años de profunda crisis económica que siguió al colapso de la Unión Soviética en 1991.
Rodríguez fue uno de los 10 altos funcionarios despedidos el lunes pasado.
La situación económica es tan crítica que Raúl Castro redujo a la mitad el gasto en viajes y eliminó las bonificaciones y otros privilegios a los empleados estatales.
Cuba sufrió el impacto de varios huracanes devastadores el año pasado, los que dejaron una gran destrucción en toda la isla. El gasto de la recuperación se sumó a una inversión récord de $710 millones en la importación de alimentos sólo de Estados Unidos, un aumento de 61 por ciento en un solo año.
La mayoría de los ministros despedidos tenía alguna participación en la compra de alimentos.
El gobierno ha dicho que espera que la economía crezca 4.3 por ciento este año, aproximadamente la mitad del pronóstico del ocho por ciento.
Raúl Castro ha visitado numerosos países con el fin de diversificar las fuentes de financiación, de manera que el país no dependa tanto de Venezuela. Raúl Castro ha firmado acuerdos con China, Irán, Rusia, Brasil y otros productores de petróleo.
Aunque el turismo y algunas exportaciones aumentaron en el 2008, el precio del principal rubro de exportación de Cuba, el níquel, bajó 41 por ciento, y el costo de las importaciones aumentó en más de 50 por ciento.
La isla importa más del 80 por ciento de lo que consume y las medidas para aumentar la producción nacional han sido infructuosos.
