La gestión de Lula en Washington
Wednesday, March 18th, 2009Por Jorge Hernández Fonseca
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¿Qué hablaron en realidad Lula da Silva y Obama sobre Cuba en privado? ¿Cuál es el interés del presidente brasileño intercediendo por un régimen agonizante, que el único postulado que puede mostrar es precisamente ser un sistema única y exclusivamente anti-norteamericano?
En paralelo, acaban de sucederse importantes acontecimientos de relevancia para Cuba, todos relacionados de alguna manera con la nueva política estadounidense hacia la isla. Uno de ellos, el levantamiento de las limitaciones a los cubanos que viajan a su país desde EUA, fue olímpicamente ignorado por la dictadura, a pesar de que no hace mucho el propio Raúl Castro había definido –hablando a la prensa internacional en Brasil– que la relación con EUA debía hacerse por pasos, de manera a responder “gesto por gesto”, sin esperarse nada unilateral.
Sin embargo el primer “gesto” unilateral acaba de hacerlo la administración Obama, envolviendo con él a todo el Congreso norteamericano, de manera que puede decirse que es un gesto de consenso. ¿Qué ha hecho la dictadura a cambio? Rigurosamente nada. Ni siquiera ha merecido una resabiosa reflexión del anciano dictador. Contradictoriamente, el periódico oficial Granma publicó que, asociado a los hechos, “Obama había ‘refrendado la ley del bloqueo’ a Cuba”. Es como para reírse si no fuera tan trágico para todos. ¿Será que Lula supo de eso?
Pero no solamente este verdadero acontecimiento fue ignorado por la cúpula raulista. El presidente brasileño Luis Ignacio Lula da Silva acaba de pedirle a Obama personalmente “mejorar las relaciones con Cuba, Venezuela y Bolivia”. El día anterior a la reunión, el Canciller brasileño –probablemente a instancias de los cubanos– hubo de venir apresuradamente ante la prensa para aclarar que “Cuba no le había pedido a Lula interceder ante Obama”. Evo Morales por su parte vino también a público a decir que tampoco había pedido tal ayuda a Lula, pero que la gestión “se agradecía”; un cumplido casi recriminatorio. Como si todo lo anterior fuera poco, Castro, accionó a sus amigos soviéticos para recordar –confirmado por Chávez– que se había ofrecido una base aérea (una isla completa del Caribe) a los rusos en suelo venezolano.
Fue lo más parecido a un “saboteo” por parte de los países de la órbita cubana a la gestión de Lula da Silva ante Obama. Si sumamos el mutis oficial cubano al gesto inicial de EUA levantando limitaciones a viajes y envío de dinero a Cuba, estamos en presencia de una aparente falta de voluntad de diálogo de parte del gobierno cubano con los EUA, representados ahora por Obama. Vale entonces la interrogante: ¿se puede inferir que Cuba lo que quiere es la capitulación de los norteamericanos y no la negociación de las diferencias entre ambos?
No obstante lo anterior, y como la estrategia cubana de sabotear la gestión de paz de Lula se dio cuando ya estaban hechas las agendas de la discusión Lula-Obama, la negociación se hizo.
Como un resultado de esta reunión habrá, en la cita de Trinidad a mediados de Abril próximo, una iniciativa estadounidense-brasileña hacia la Habana. Eso es lo que se ha dicho. Pero el comportamiento de Raúl, Chávez y Evo saboteando a Lula pudiera hacer cambiar (o frustrar) tal iniciativa conjunta, dejándola para cuando existan mejores condiciones en la isla.
De nada sirvió que Lula gestionara la entrada de Cuba en al Grupo de Río y pidiera a los países presentes en la reunión de Diciembre pasado en la Bahía, ir en tropel a Cuba para respaldar a Raúl. Dos presidentes fueron recibidos con una purga estalinista al estilo “años 30 del siglo pasado” y la presidente Bachelet probó la hiel dictatorial en su propia carne. Ahora este desaire.
Una posible explicación de este comportamiento de Raúl contra Lula estaría asociado a la lucha por el liderazgo continental que escenifican Chávez y Lula, en el cual los países del ALBA lógicamente toman partido por el venezolano. Una gestión positiva de Lula ante Obama, tratando el caso Cuba, Bolivia y Venezuela, sería confirmar a Lula como líder continental.
Pero no es todo. La dictadura, ni corta ni perezosa se empantanó -en medio del complejo panorama actual– en una lucha fratricida entre los hermanos Castro, que le costó sus cargos a los más connotados delfines del anciano dictador, purgados por Raúl. Los voceros de Cuba han dicho que fue Fidel quien tronó sus propios hombres por “indignos”. ¿Será?
Todo este panorama se escenifica en un escenario de crisis económica y financiera mundial, para la que Raúl y sus generales sólo cuentan con el apoyo que hasta ahora le daba la agotada chequera de Hugo Chávez, una de las causas precisamente de la crisis dentro del ALBA. Todavía no está claro si Chávez fue a Cuba a intermediar con los hermanos Castro, o a tratar de salvar a Lage y/o a Pérez Roque. Lo que sí se sabe es que no ha hablado más de Fidel.
¿Qué harán Lula y Obama después de estos desplantes de Raúl? ¿Habrá iniciativas EUA-Brasil hacia Cuba en la reunión de Trinidad-Tobago, donde Obama conocerá a todos los presidentes de Latinoamérica? Son preguntas que se suman a otras que surgen desde los propios EUA. ¿Habrá nuevos gestos unilaterales estadounidenses hacia Cuba, después del desaire con el gesto inicial? ¿Entablará Obama conversaciones con Raúl sin exigir un gesto a cambio?
Hay aspectos beneficiosos en todo esto. Ya no dependemos de la hipocresía de Moratinos ni de Zapatero, guiados por el revanchismo contra EUA. Si Obama y Raúl no se entienden a través de Lula da Silva, ya Sarkozy entró en escena para desplazar a Zapatero, y a esta hora nadie sabe a quien los generales de Raúl quieren como interlocutor válido para negociar.
Lo triste de todo esto –para la oposición democrática cubana– es que su voz no está siendo escuchada en este escenario. Opositores de dentro y fuera del país no tenemos interlocución válida en estas negociaciones y países que hasta el momento se mostraban partidarios de la democracia para Cuba, han decido capitular ante la apabullante realidad y se apresuran a establecer relaciones con Raúl, como es el lamentable caso de Costa Rica.
Todas las administraciones norteamericanas anteriores que se han mostrado proclives a negociar con la dictadura –como Obama ahora– recibieron un portazo en su propia cara, que frustró siempre el acercamiento EUA-Cuba. Esperamos que este indicador (el portazo) sea una señal para saber si Fidel Castro continúa o no al mando de “la banda” cubana, o si son los generales de Raúl, con otra mentalidad y otros objetivos, los que ahora llevan la voz cantante.
Por lo pronto, y por los acontecimientos recientes, podríamos deducir que no es Lula da Silva el interlocutor preferido por Raúl. Sin embargo, la complejidad de la relación entre los hombres de Fidel y los generales de Raúl (porque aún el anciano dictador mueve importantes hilos del poder cubano haciendo valer su visión anticuada de las relaciones Cuba-EUA) pudiera estar empañando el análisis y estas muestras de rechazo a la gestión de Lula son señales no compartidas por los generales de Raúl, y fueron emitidas por los hombres de Fidel.
Hacer pronósticos siempre es arriesgado, pero cuando se trata de los acontecimientos dentro de la isla la tarea se complica por la existencia de una lucha fratricida no declarada. De cualquier manera, el aparato de relaciones exteriores brasileño es eficiente e seguramente contará con suficiente información como para sugerir una línea inequívoca a Lula respecto a Cuba. Si en la reunión de Abril en Trinidad se presenta la anunciada iniciativa conjunta brasileño-norteamericana hacia Cuba, es señal de que ha habido receptividad por parte de los generales de Raúl a la gestión de Lula. De lo contrario, casi podemos decir que ha sido Fidel Castro quien frustró la iniciativa conjunta, cosa que estimo muy poco probable.
