
L’AQUILA, Italia. (Reuters)- Un nuevo temblor de una magnitud de 5,6 sacudió el martes por la tarde la región central de Italia, golpeada el día anterior por un fuerte terremoto que dejó al menos 207 muertos.
El temblor, que ocurrió a las 19.47 hora local (1747 GMT), sacudió nuevamente la devastada ciudad medieval de L’Aquila y habría causado al menos un muerto, según un reporte de la agencia de noticias italiana Ansa, que no citó fuentes.
El nuevo temblor, la réplica más fuerte desde el sismo del lunes, se sintió en Roma, 100 kilómetros al este de la localidad en la región de Los Abruzos, e incluso hasta en Nápoles.
“Sentí un estruendo. Esta réplica fue más fuerte que las que se habían dado hasta ahora”, dijo una periodista de Reuters vía telefónica.
Las tareas de rescate se hacían difíciles debido a las réplicas ocurridas durante todo el día.
Los socorristas trabajaron bajo reflectores durante la noche del lunes y miles de personas cuyos hogares quedaron destruidos se refugiaron en carpas y automóviles.
“Hay pocas esperanzas de encontrar a alguien debajo de los escombros”, dijo un funcionario de la agencia de protección civil en un campo instalado fuera de L’Aquila.
El primer ministro Silvio Berlusconi confirmó que el peor sismo en Italia en 30 años había dejado 207 muertos hasta el momento. De los 1.500 heridos, alrededor de 100 son de gravedad.
Otra fuerte réplica, que provocó pánico y llanto en la población, se había registrado a las 11.26 hora local (0926 GMT) y tuvo una intensidad de 4,9 en la escala de Richter. El temblor también llegó a sentirse hasta en Roma, donde los muebles se movieron en los pisos más altos de los edificios.
Las autoridades estimaron el número de personas sin techo en 17.000, mucho menos que las 50.000 del lunes. El número de desaparecidos no superaba los 50.
Las muestras de solidaridad llegaron desde Italia y el extranjero. Los equipos de fútbol del país dijeron que donarán los ingresos de los partidos de este fin de semana a las víctimas, mientras universidades y periódicos en toda la nación recogían donaciones.
Funcionarios dijeron que el sismo afectará severamente la economía de la región, en gran parte basada en el turismo, la agricultura y pequeñas empresas familiares.
NO ALCANZAN LAS CARPAS
En un campamento instalado en un estadio deportivo fuera de L’Aquila faltaban carpas y la mayoría de las personas tuvieron que pasar la noche en sus autos con temperaturas cercanas al nivel de congelamiento.
“No puedo soportar pensar en el futuro”, dijo Angela Camon, de 37 años, que pasó la noche en una carpa junto a su marido y una biblia. “No tenemos a donde volver”, agregó.
Berlusconi, que declaró una emergencia nacional, volvió a visitar L’Aquila para evaluar el daño y prometió a los residentes que el Gobierno iba a ayudar a reconstruir sus hogares.
Los equipos de rescate usaron palas mecánicas y sus propias manos para buscar durante sobrevivientes en la madrugada.
Más de 24 horas después del terremoto, equipos de rescate extrajeron a dos estudiantes que estaban atrapados debajo de los escombros.
El sismo, de una magnitud de entre 5,8 y 6,3 en la escala de Richter, se produjo poco después de las 03.30 hora local (0130 GMT) del lunes, sorprendiendo a las personas mientras dormían y derrumbando viviendas, antiguas iglesias y otros edificios en 26 ciudades y pueblos.
El primer ministro se comprometió a buscar cientos de millones de euros en un fondo para catástrofe del que dispone la Unión Europea.
Con casi dos tercios de los edificios arruinados en L’Aquila, cada rescate exitoso provocaba celebraciones entre los ansiosos familiares y los socorristas, muchos de ellos voluntarios. Un bombero relató cómo sacó vivo a un niño de entre las retorcidas estructuras de su casa.
“Todo lo que podíamos ver era su cabeza saliendo de los escombros, todo su cuerpo estaba enterrado. Seguimos excavando, sacando los restos pieza por pieza y finalmente logramos rescatarlo. Cuando lo hicimos estábamos agotados, pero también muy contentos”, señaló.
Pero en la jornada también hubo momentos de extrema tristeza, como cuando uno de los bomberos que lideraba las tareas de rescate desenterró el cuerpo de su hijastra de los restos de un edificio.
El oficial cayó al suelo llorando mientras el cuerpo de la joven era extraído de los restos. Un portavoz del departamento de bomberos dijo que la mujer había ido a la ciudad para estudiar en la universidad, pero declinó identificarla a ella y a su padrastro.
Un fotógrafo de Reuters vio cuando el bombero era retirado del lugar ayudado por dos colegas uniformados.