LA PAZ. (Reuters)- El Gobierno boliviano dijo que espera que el juicio por “terrorismo” que seguirá contra una supuesta banda internacional, a la que acusó de planear el asesinato del presidente Evo Morales, le permita esclarecer posibles vínculos con políticos locales opositores.
La banda, liderada por el boliviano-húngaro Eduardo Rozsa Flores, cayó en la ciudad oriental de Santa Cruz, en un sorprendentemente rápido desenlace de investigaciones activadas tras un atentado con explosivos ocurrido un día antes contra la casa del líder de la Iglesia Católica boliviana.
El caso “en realidad apenas comienza, porque hay mucho, mucho por esclarecer todavía”, dijo a reporteros el viceministro de régimen interior, Marcos Farfán, sobre el operativo en el que fueron abatidos tres presuntos mercenarios y detenidos otros dos que irán a juicio.
Rozsa Flores, quien tenía también nacionalidad croata; el rumano-húngaro Arpad Magyarosi y un irlandés identificado por un medio local como Duayer Michael Martin murieron abatidos por la policía en una balacera de madrugada en un céntrico hotel de Santa Cruz.
Sus supuestos cómplices, el húngaro-croata Elot Toazo y el boliviano Mario Tadic, fueron detenidos en el mismo operativo y serán presentados ante un juez para ser procesados formalmente por “terrorismo”, dijo Farfán.
A la par de ese proceso, podrían realizarse detenciones de otros cómplices de la banda, a la que, según la policía, le fue incautado un gran arsenal.
Farfán no confirmó versiones de que los detenidos habrían confesado su participación en el atentado contra la vivienda del líder católico, el cardenal Julio Terrazas, y en ataques previos a las viviendas de varias autoridades del Gobierno izquierdista de Morales.
Morales, al denunciar el supuesto complot de magnicidio, sugirió que la responsabilidad intelectual recaería en la que definió genéricamente como “la derecha” opositora, que tiene su bastión en Santa Cruz.
Casi a coro, líderes opositores -entre ellos el presidente del Senado, Oscar Ortiz, y el prefecto de Santa Cruz, Rubén Costas- pusieron en duda la versión oficial y acusaron al Gobierno de aprovechar un caso de terrorismo con fines electorales.
DE PELICULA
Los medios bolivianos centraron su atención en Rozsa Flores, de 49 años, hijo de un húngaro judío y una boliviana católica. Polifacético personaje que, según coincidentes reportes, fue poeta, corresponsal internacional de prensa y cineasta, además de condecorado combatiente pro croata en la Guerra de los Balcanes.
Comunista en su juventud, luego anticomunista y líder de una organización musulmana en Hungría, Rozsa Flores retornó a Bolivia el año pasado para conspirar contra Morales, según el Gobierno, o para rodar una película, según sus familiares.
El boliviano Huáscar Flores, quien dijo ser un “primo lejano” de Rozsa Flores, se presentó al mediodía del viernes a la morgue de un hospital público de Santa Cruz para recoger los restos de su pariente, pero una aparente doble identidad del fallecido complicó el trámite.
Flores dijo que su primo abatido se llamaba en realidad Jorge Escobar Flores o que al menos así era conocido en la familia y señalaban varios documentos, pero para las autoridades era Eduardo Rozsa Flores, como el mismo supuesto mercenario se identificaba en la internet, en su blog personal.
Por los otros dos fallecidos, Magyarosi y Martin, nadie daba la cara en la morgue de la tropical Santa Cruz.
“Cuando ya empiecen a llegar las moscas, como no tenemos refrigeración, entonces los llevaremos al cementerio general a enterrarlos en una fosa común”, dijo un no identificado funcionario de la morgue a la radio estatal.