
“Absolutamente no hay la más mínima posibilidad, el presidente Zelaya está fuera por órdenes del pueblo”, dijo a Reuters el miércoles el canciller interino Enrique Ortez, desafiando las exigencias de la ONU y la OEA.
TEGUCIGALPA. (Reuters)- El Gobierno interino de Honduras esperaba el jueves la llegada de una comisión de la OEA para dialogar sobre la crisis política en el país centroamericano, donde las partes en conflicto están cerradas a salidas negociadas tras el golpe del domingo.
El Gobierno que encabeza Roberto Micheletti -respaldado por buena parte de la población, el Congreso, el Poder Judicial, las Fuerzas Armadas y sectores empresariales- hacía esfuerzos para afianzarse internamente, al tiempo que crece el rechazo externo por parte de países y organismos internacionales.
Los 27 países de la Unión Europea retiraron a sus embajadores del país, dijo el jueves el canciller sueco, Carl Bildt, lo que incrementa aún más la presión sobre el aislado Gobierno interino, que sigue negando haber dado un golpe militar contra el presidente Manuel Zelaya.
“En ningún momento se ha quebrantado ni la Constitución de la República ni sus leyes. El Ejército sólo cumplió con su obligación constitucional obedeciendo la orden de la Corte Suprema de Justicia y de los juzgados correspondientes”, dijo Micheletti el jueves a una radio argentina.
El mandatario interino afirmó el miércoles que espera la llegada de una comisión de la Organización de Estados Americanos (OEA), que dio plazo hasta el sábado para que Zelaya sea restituido en el poder “de inmediato” o expulsará al país del organismo.
Sin embargo, un portavoz de la OEA dijo el jueves que no tenía información sobre una misión del grupo a Honduras.
UNA SALIDA PACIFICA
Ante la ausencia de propuestas para superar el conflicto político, el comisionado hondureño para los Derechos Humanos propuso realizar una consulta sobre la reinstauración de Zelaya como una eventual salida a la peor crisis en Centroamérica desde la invasión de Estados Unidos a Panamá en 1989.
“Que se someta a consideración del pueblo hondureño, mediante el plebiscito (…), la restitución de su cargo al ciudadano José Manuel Zelaya Rosales, mediante la simple pregunta de Sí o No”, dijo el funcionario Ramón Custodio.
Seguidores y detractores del depuesto mandatario volvían a las calles el jueves en la pequeña nación de 7 millones de habitantes, cuya golpeada economía podría verse amenazada por la decisión del Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) de congelarle el crédito.
Las autoridades provisionales califican al derrocamiento de Zelaya de “sucesión forzosa”, pero ajustada al marco legal hondureño, pese a que su expulsión del país por militares a punta de rifle ha sido condenada por gobiernos tan dispares como el estadounidense y el venezolano.
“Estamos resueltos todos a respaldar al Gobierno legítimo de Honduras (…) hasta el Gobierno de Estados Unidos se ha pronunciado a favor del retorno de Zelaya”, dijo el miércoles el presidente venezolano, Hugo Chávez, a quien muchos señalan como el desencadenante de la situación en el país cafetalero.
Mientras, algunos embajadores del Gobierno de Zelaya habrían reconocido a Micheletti, reportaron medios locales, lo que podría complicar el panorama para el mandatario depuesto, quien ha prometido regresar al país pese a la amenaza del Gobierno interino de encarcelarlo a su llegada.
Una solución negociada en el empobrecido país productor de café y textiles aún parece lejana, luego de que varios de los funcionarios rechazaran de plano la posibilidad de que regrese Zelaya, cuyo viraje a la izquierda y su alianza con Chávez irritó a las elites conservadoras.
“Absolutamente no hay la más mínima posibilidad, el presidente Zelaya está fuera por órdenes del pueblo”, dijo a Reuters el miércoles el canciller interino Enrique Ortez, desafiando las exigencias de la ONU y la OEA.