Por Yosvani Anzardo y Yoni Ruiz Carballosa

HOLGUIN. (CANDONGA)- En consonancia con la necesidad del gobierno cubano de ser considerado una amenaza, para desde esa posición exigir dádivas y tratamiento preferencial, los medios de comunicación y la política exterior vienen realizando acciones desde hace algún tiempo con la intensión de hacer creer al mundo que Cuba posee capacidad para desarrollar tecnologías nucleares.
Basados en información pública, el mensaje es claro. El gobierno cubano no desea ser ignorado, y se empeña en preparar el show multinacional donde Cuba supuestamente aportaría personal calificado fundamentalmente proveniente del Instituto de Energía Atómica, facultad universitaria no perteneciente al Ministerio de Educación, pues buena parte de los físicos nucleares cubanos no poseen experiencia laboral a fin con sus estudios.
Aportaría además personal médico con el que pagarían la buena voluntad de Namibia, país que debe vender el Uranio.
Todo el dinero lo aportaría Venezuela y el emplazamiento de los reactores también se ubicaran en ese país. Rusia entra en el negocio como el más beneficiado, pues aportará la tecnología, e Irán asegurará asesoramiento.
Entre todos defenderán en la arena internacional el derecho de Venezuela a desarrollar tecnología nuclear con supuestos fines “pacíficos”, y en la práctica tendrían el arma necesaria para chantajear al mundo.
Rusia es el país del mundo con el historial más triste en relación al manejo de reactores nucleares. En Cuba nunca ha sido exhibido un documental sobre lo que sucedió en Chernovil, causa fundamental de que el mundo miré con temor cuando se habla del tema.
Corea del Norte, es el mejor ejemplo de lo que pretende lograr Cuba, países ambos sumamente pobres.
La isla no posee capacidad militar para amenazar a ninguna nación del hemisferio, Rusia intenta revertir en parte esa situación ofreciendo reparación y mantenimiento del obsoleto armamento de los Castro, pero todo gira en torno al los petrodólares Chavistas.
Lo ideal en todo este andamiaje publicitario que los gobernantes cubanos desearían hacer realidad es que en Cuba se desarrollaran parte de las obras, pero de no ser así, ofrecen a Rusia el territorio cubano para crear bases aéreas militares para los bombarderos rusos.
Los Castros se negaron a firmar el acuerdo que prohíbe la proliferación de minas terrestres, responsables de la muerte de miles campesinos diariamente en todo el mundo. “…esa es el arma de los pobres” argumentó Raúl Castro quien la exporta a países con conflictos armados como Colombia.
Sin embargo ridículamente firmaron el acuerdo de no proliferación de las armas nucleares.
Chávez ha expresado públicamente su intención de desarrollar un programa nuclear.
Cuba abandonó la construcción de el reactor de Juraguá en el año 1992, demostrando su incapacidad económica para llevar a cabo empresa tan peligrosa.
Desde hace algún tiempo el gobierno cubano insiste en ser visto como amenaza militar con la intensión de provocar conflictos que a la vez justifique el incremento de el aislamiento y represión al pueblo, única manera de controlar el crecimiento y organización de la verdadera oposición interna cubana.
El gobierno cubano busca desesperadamente la excusa para continuar e intensificar el aislamiento que le permite cometer impunemente todo tipo de violaciones a los derechos humanos en la isla.
Por otra parte ha demostrado ser incapaz de desarrollar con éxito programas tan peligrosos como es el uso de la energía nuclear.
Todos los países del mundo tienen el derecho de buscar formas alternativas al petróleo para generar energía, pero en caso del uso del átomo deben tenerse en cuenta las capacidades reales para desarrollarlas de forma segura y con fines pacíficos.
Cuba es un buen ejemplo del incumplimiento de ambas condiciones, su incapacidad del pasado no ha mejorado en el presente, y la crisis de los misiles del 62 habla de la voluntad de este gobierno que es el mismo de entonces.
Nuestro llamado a los cubanos y al mundo es a tomar conciencia de los peligros a los que aspira el actual gobierno involucrar a este planeta.
El poder sigue siendo el anhelo de hombres perversos cuya incapacidad esconden detrás de supuestas buenas intensiones. No le demos tiempo.