Archive for November 14th, 2009

Los 40 años del GESI

Saturday, November 14th, 2009

Por Luis Cino 

La Habana. Soy raro para recordar películas. A diferencia de la mayoría de los cubanos de mi generación, de “El hombre de Maisinicú”, aquel tan promocionado producto del realismo socialista en el cine cubano de inicios de los 70, recuerdo mejor la larga coda de la canción tema, interpretada por Silvio Rodríguez, que la puja entre los actores Reinaldo Miravalles y Sergio Corrieri en la oficialmente distorsionada trama de alzados e infiltrados del G-2.

En la canción, Silvio era acompañado por el Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC, del que formaba parte junto a los también cantautores Pablo Milanés y Noel Nicola. Los padres fundadores de la nueva canción cubana fueron a parar al grupo en 1969. Fue el modo que hallaron Haydée Santamaría y Alfredo Guevara, directores de la Casa de las Américas y el Instituto Cubano del Arte y la Industria Cinematográfica respectivamente, de usar sus poderes para protegerlos de los vientos inquisitoriales que corrían en vísperas del inicio oficial del Decenio Gris.

A Leo Brouwer y el uruguayo Federico Smith, entre otros, se les encargó reforzar la formación musical de los jóvenes cantautores, que se dedicarían a componer e interpretar música para el cine cubano. En el empeño, para el que se echó mano de elementos del rock, el jazz, la música brasileña y el son, se sumaron intérpretes de la talla del pianista Emiliano Salvador y el guitarrista Sergio Vitier.

Así, el Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC fue una institución multipropósito. Sirvió de asilo, reformatorio, academia musical, taller experimental y escuela para cuadros políticos. Más o menos consiguió casi todos sus objetivos antes de desintegrarse de a poco. Antes que terminara la primera mitad de los años 70, ya no existía. Eran muy fuertes los talentos y los egos de sus integrantes. Por lo demás, en medio de los peores tiempos para la cultura nacional, ya habían pactado con el diablo y probado su incondicionalidad.

El Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC cumple 40 años y ya que no hay grandes homenajes oficiales ni es posible por muchas razones un concierto de reunión, me da gusto volver a escuchar sus viejas canciones. No importa que hoy suenen demasiado rudimentarias aquellas grabaciones con orquestaciones ambiciosas en que había oboe y fagot, los tumbaos únicos de Emiliano y todo tipo de percusiones raras tocadas por Leoginaldo Pimentel y Norberto Carrillo, pero se echaba desesperadamente de menos buenas cuerdas de acero para las guitarras, amplificadores potentes, moogs y órganos Hammond como los del rock anglosajón que nos volvía locos aunque nos tragáramos a regañadientes y por si acaso, el mojón del arte revolucionario.

Me veo con algunos de mis amigos de entonces, hoy en Miami, muertos en Angola o con el cerebro achicharrado por el alcohol en La Habana, en la larga cola de la Cinemateca para un concierto del Grupo, esquivando a la policía porque teníamos el pelo demasiado largo y los pantalones demasiado estrechos.

Vuelvo a escuchar, agazapado en un oscuro y maloliente cine de barrio, mientras me besaba y apretaba con muchachas que hoy son señoras gordas y casadas que casi nunca me reconocen en la calle, la música de las películas y documentales cubanos perfectamente olvidables que hablaban de la sociedad-paraíso que auguraban, Cordón de La Habana, escuelas en el campo y súper zafras de por medio, a la vuelta del camino.

Me gusta recordar al Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC, en este aniversario tan redondo, siquiera por los tiempos en que quedaban algunas ingenuas y casi masoquistas ilusiones. Cuando pensábamos que tal vez estábamos equivocados y teníamos la duda de si en definitiva, a pesar de los errores y los horrores, la revolución tenía razón y valían la pena los sacrificios. Tal vez por eso no nos molestaba tanto el teque si venía de Silvio y Pablo. ¡Qué digo, si a veces hasta lograban emocionarnos! ¡Infelices que éramos!

Atraso evitable

Saturday, November 14th, 2009

Por José Antonio Fornaris

 

La Habana. Cuba es un Estado de obreros y campesinos. Los trabajadores son los dueños de todo. Son dueños muy pobres, pero eso es solo una pequeñísima contradicción.

Estos dueños tienen un órgano de prensa que se llama “Trabajadores” que es editado una vez a la semana. Lo lógico sería que en un Estado de trabajadores, ese periódico saliera todos los días. Esa es otra mínima contradicción. Los periódicos de tirada diaria son los órganos de prensa del Partido Comunista y de la Juventud Comunista. Eso no es más que otra cuestión baladí.

Los que mandan, primero fueron estudiantes, luego guerrilleros y desde hace decenios, militares. Nunca han sido trabajadores, pero eso tampoco es algo que pueda ser calificado de trascendente.

De nada de eso hay que preocuparse mucho, sobre todo de lo concerniente a los órganos de prensa, porque en definitiva todos obedecen a un aparato que se denomina “Departamento de Orientación Ideológica del Comité Central del Partido Comunista.

Uno de ellos tuvo algo llamativo en estos días. “Trabajadores” dijo el lunes 26 de octubre que el bloqueo (embargo) estadounidense “ha retrasado en al menos 15 años el avance de nuestra economía”. Eso es algo inédito, pues hasta ese momento las afectaciones ocasionadas por el “bloqueo, se habían reflejado siempre en miles de millones de dólares.

El asunto tiene ahora otras aristas, pues si la economía, que es la que determina las pautas a seguir en casi todo lo concerniente a la vida de una nación, tiene tres lustros de atraso, entonces se avanza a pasos de jicotea o no se avanza. Y en ese tópico, cuando no se avanza, no es posible mantenerse en el mismo lugar porque el mundo sigue su agitado curso. Por lo tanto, se retrocede.

Y nada indica, no importa el nombre del presidente, ni su color, ni si es demócrata o republicano, que Estados Unidos vaya a suspender el embargo.

El grupo que está en el poder en la isla es el mismo. Es responsable, entre otros desaguisados, de miles de fusilamientos, de la instalación de un arsenal atómico soviético en el continente americano, la sublevación guerrillera en América Latina, de decenas de miles de encarcelados por cuestiones políticas, la persecución permanente y atroz contra sus opositores políticos pacíficos, los humillantes y terribles actos de repudio contra miles de aspirantes a emigrar, de un ejercicio antidemocrático permanente.

Con ese tipo de expediente, los yanquis no se sienten muy compulsados a levantar su “bloqueo”. No obstante, hay solución. Si ese grupo, que se presenta siempre con valores cívicos inigualables y que tiene en permanente vitrina su preocupación y amor por Cuba, da muestras de su presunto patriotismo y renuncia al poder vitalicio que ejerce hace más de medio siglo, el atraso que sufre la nación se detendría de inmediato. Vendría la reconciliación del pueblo cubano, el embargo sería suspendido, la democracia sentaría su tienda y avanzaríamos sin atrasos hacia el futuro.

¿Parapoliciales en La Habana?

Saturday, November 14th, 2009

Por Juan González Febles

La Habana. ‘Insólito y altamente preocupante’, son los calificativos más empleados en torno al secuestro en plena vía pública de la bloguera Yoani Sánchez y del escritor y también bloguero, Orlando Luís Pardo.

Según declaraciones a PD hechas por el también periodista y bloguero Reinaldo Escobar, esposo de Yoanis, la pesadilla tuvo lugar el pasado día 6 de noviembre, en La Habana, en pleno Vedado, en las calles G y 29.

Un auto chapa particular en que viajaban tres individuos que dijeron pertenecer a la policía de Seguridad del Estado, interceptó a la Sra. Yoanis Sánchez y al escritor Orlando Luís Pardo. Los hombres conminaron a Sánchez y Pardo a subir al automóvil, ante la negativa de estos, usaron la fuerza y con la complicidad de un auto patrullero de la Policía Nacional Revolucionaria, se los llevaron.

En ningún momento, los desconocidos se identificaron de forma apropiada. Tampoco usaron los protocolos legales habilitados por la ley para practicar arrestos. Nadie puede asegurar con exactitud que sean realmente efectivos de la policía de Seguridad del Estado.

Luego de andar La Habana, a bordo del auto, bajo amenazas y una golpiza metódica, irracional y excepcionalmente cruel, los parapoliciales les abandonaron en la vecindad del reparto Nuevo Vedado. Según refiere Escobar, con el tartamudeo de una ira muy comprensible.

Todo lo anterior, parece un pasaje recortado del Montevideo de los años 70 del siglo pasado, o de la Argentina o el Brasil de aquellos tiempos. Puede que se trate de un aporte del ALBA. Quizás, una sur americanización de la represión totalitaria castrista.

Quizás nuestros parapoliciales, en su afán por el internacionalismo, decidieron romper la norma nacional de no golpear mujeres en la vía pública. Pueden haberse contagiado con los amigos que tienen por el mundo. Esos que se distinguen por su crueldad contra las mujeres y los niños. El caso es que de este penoso incidente, surge al menos una interrogante.

Si esto lo hicieron con una figura mediática internacional como Yoani Sánchez y su acompañante: ¿Qué espera a los miles de hombres y mujeres que de forma anónima y sin coberturas mediáticas de envergadura, desde hace largos años enfrentan peligros similares cada día de su azarosa y valiente existencia?

Los cómplices europeos y latinoamericanos de la dictadura militar cubana, así como los funcionarios de Naciones Unidas que se ocupan de temas como este, debían exigir aclaraciones. Esas que la dictadura niega desde hace más de cincuenta años a los inermes ciudadanos de la Isla.