
MONTEVIDEO. (Reuters)- El ex guerrillero José Mujica marcha a una segura victoria en la batalla por la presidencia de Uruguay, con lo que garantizaría la continuidad de la izquierda en el poder y de su exitosa política económica, coincidieron analistas y sondeos de intención de voto.
Mujica, de 74 años y candidato del Frente Amplio, batiría con holgura en la segunda vuelta electoral del domingo al ex presidente Luis Alberto Lacalle, del conservador Partido Nacional y quien también cuenta con el apoyo del Colorado, el otro grupo político histórico del país.
Cinco encuestas dieron a Mujica entre un 49,6 y un 50 por ciento de los votos, y a Lacalle entre un 41 y un 42,1 por ciento, con el resto repartido entre indecisos y quienes piensan anular su voto.
Mujica y Lacalle fueron los candidatos presidenciales más votados en los comicios generales de octubre, que ganó el izquierdista, pero sin la necesaria mayoría absoluta de los votos válidos requerida.
“Con toda claridad quiero decir que la elección está definida y el futuro presidente de Uruguay será José Mujica”, dijo el director de la encuestadora Interconsult, Juan Carlos Doyenart, cuyo sondeo fue divulgado por el diario Ultimas Noticias.
Ignacio Zuasnabar, analista de la empresa Equipos, coincidió al afirmar que “si no hay ningún evento inesperado José Mujica será el próximo presidente de los uruguayos” al difundir el sondeo de su encuestadora por televisión.
Los sondeos estuvieron en línea con la opinión de la mayoría de los analistas, que ven como virtualmente inexorable el triunfo de Mujica, caracterizado por su hablar y vestir desenfadado y que cuenta con un enorme apoyo de los sectores más populares.
El Frente llevó al poder a la izquierda por primera vez en la historia de Uruguay en las elecciones del 2004, cuando el socialista moderado Tabaré Vázquez ganó la presidencia ya en la primera vuelta electoral.
La corriente política, integrada por grupos con tendencias diversas, superó así a la suma de los partidos Nacional y Colorados, que se habían alternado en el poder desde poco después de la independencia del país en 1825.
CONTINUIDAD
Lacalle, un abogado de 68 años que gobernó el país aplicando políticas liberales entre 1990 y 1995, no bajó los brazos y confiaba en una reversión final.
El ex mandatario ha tratado de descalificar las cualidades de gobernante de Mujica, quien fue dirigente de la ex guerrilla urbana Tupamaros en la década de 1960 y principios de la de 1970, pasando 14 años en la cárcel, parte en condiciones infrahumanas bajo la dictadura militar (1973-1985).
Pero Mujica contraatacó el miércoles y, en un programa radial, dijo que su rival no supo elegir “hombres en lugares capitales” durante su presidencia.
“Creo que un presidente lo que más tiene que conocer es de humanidad. Un presidente más que nada es un organizador de equipos y es allí donde no se puede fallar”, agregó.
Asimismo, Mujica ha indicado que continuará las políticas del Gobierno de Vázquez, que bajaron los niveles de pobreza y el desempleo, y evitaron que Uruguay cayera en recesión por la crisis global.
Los mercados no han mostrado preocupación por la previsible llegada al poder del ex guerrillero, quien defiende la necesidad de atraer inversiones para asegurar el desarrollo del país.
Mujica también ha tratado de tomar distancia con las corrientes más extremas de la región, al proclamar su identificación con el moderado presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, más que con el venezolano Hugo Chávez.