
ISLAMABAD. (Reuters)- El Ejército pakistaní y Estados Unidos confirmaron el miércoles que el máximo comandante talibán afgano, el mulá Abdul Ghani Baradar, fue capturado.
Baradar, el comandante talibán de mayor rango capturado en Pakistán, fue detenido en la ciudad pakistaní de Karachi, en una operación conjunta de agentes pakistaníes y estadounidenses.
La Casa Blanca rompió su silencio el miércoles sobre el arresto de Baradar y dijo que se trataba de un “gran éxito para nuestros esfuerzos mutuos en la región”.
El portavoz de la Casa Blanca Robert Gibbs confirmó la captura, después de negarse a dar declaraciones sobre el tema el martes.
La captura se produjo mientras fuerzas estadounidenses lideran una de las mayores ofensivas de la OTAN contra los talibanes en Afganistán, en una prueba anticipada a la política del aumento de tropas del presidente de Estados Unidos, Barack Obama.
También ocurrió mientras las autoridades afganas mantienen contactos con los talibanes, en negociaciones incipientes para terminar con un conflicto que según comandantes de las potencias aliadas no se puede ganar militarmente.
NEGOCIACIONES EN ENERO
Funcionarios en Kabul y en Maldivas, un Estado del Océano Indico, dijeron que representantes aliados de los talibanes y miembros del Parlamento de Afganistán mantuvieron negociaciones en secreto en un centro vacacional en enero.
No se dieron a conocer los detalles, pero afirmaron que se realizarían más reuniones.
Pakistán desea tener un rol importante en cualquier negociación de paz y limitar la influencia en Afganistán de su antiguo rival, India.
Islamabad ha dicho poco sobre el inusual arresto de un alto miembro del consejo de líderes talibanes, que según Estados Unidos ha estado basado en Pakistán por largo tiempo.
“En la conclusión del detallado procedimiento de identificación, se confirmó que una de las personas arrestadas es el mulá Baradar”, informó el Ejército.
Sin embargo, declinó dar detalles sobre el lugar en donde fue capturado u otros datos por razones de seguridad.
El enviado especial estadounidense Richard Holbrooke también confirmó el arresto, pero declinó dar detalles.
“Es un avance significativo”, declaró a reporteros en Kabul. “Encomendamos a los pakistaníes para que tengan un rol en esto y es parte de una cooperación más profunda con nosotros”, añadió.
Funcionarios estadounidenses y analistas indicaron que aún es muy pronto para determinar si la cooperación de Pakistán contra Baradar será extendida a otros altos militantes en la lista de personas buscadas por Estados Unidos.
El arresto siguió a meses de presiones internas de funcionarios estadounidenses que veían la inacción de Islamabad como una amenaza a su estrategia para la guerra en Afganistán.
Aunque Pakistán, con armamento nuclear, es un aliado de Washington, existe un fuerte sentimiento anti estadounidense y muchos sospechan de la campaña liderada por ese país contra la militancia y se oponen a operaciones de seguridad en su nación.
“EL ESTA CON NOSOTROS”
Un funcionario de inteligencia pakistaní dijo que agentes de seguridad habían estado buscando a Baradar en la ciudad de Quetta, en el sudoeste del país, donde Estados Unidos cree que un consejo talibán tiene su sede.
“Percibiendo que podría ser arrestado, de alguna forma salió de Quetta e ingresó a Karachi, tal vez disfrazado. Ahí fue cuando lo arrestamos, cerca de cuatro días atrás”, precisó el funcionario, quien declinó ser identificado.
“El está con nosotros y está siendo interrogado”, precisó.
El funcionario sostuvo que Estados Unidos estaba implicado en el interrogatorio.
Consultado sobre si Baradar podría ayudar con algún proceso de reconciliación en Afganistán, el agente pakistaní dijo: “Eventualmente podría llevar a eso (…) Cualquier cosa es posible pero hasta ahora no hemos llegado a eso”.
El Gobierno de Pakistán ha prometido erradicar la militancia islámica. Por largo tiempo, las agencias de seguridad han estado llenas de combatientes musulmanes, empezando con la guerra en Afganistán contra los soviéticos en la década de 1980 y más tarde en la Cachemira india.
Analistas dicen que las fuerzas de seguridad han tolerado por años las redes de suministro a los talibanes por considerar a los islámicos una herramienta contra la creciente influencia india en Afganistán.
El último arresto de un alto líder talibán en Pakistán, en el 2007, no llevó a una ofensiva contra los bastiones insurgentes en Pakistán.