El cambio climático
Por: Mónica Arriola

En la actualidad existe un fuerte consenso científico de que el clima global se verá alterado significativamente en el siglo XXI, esto como resultado del aumento de concentraciones de gases invernadero.
A pesar de las diversas acciones que se han tomado en materia ambiental para frenar y mitigar las consecuencias que el cambio climático provoca y que han comenzado a reflejarse con el aumento de huracanes, lluvias intensas, inundaciones, sequías, heladas y grandes incrementos en las temperaturas, así como por la extinción de diversas especies; las medidas implementadas a nivel internacional y nacional no han logrado aminorar los efectos y el impacto que las actividades humanas ocasionan en la atmósfera.
Estimado lector, lectora, ¿cuántos de nosotros estamos verdaderamente concientes del deterioro que ha sufrido nuestro entorno, de las consecuencias que el cambio climático provoca año con año y de las pérdidas naturales y humanas que esto conlleva? ¿Por qué seguimos viviendo como si la madre tierra y los elementos que nos dan vida, aquellos que nos hacen ser y existir, fueran infinitos? ¿Hasta cuándo vamos a seguir pensando que los efectos de la contaminación, devastación y depredación de la Tierra no nos van a afectar directamente? La causa principal del cambio climático es el proceso de industrialización, iniciado hace siglo y medio, y en particular, la combustión de cantidades cada vez mayores de petróleo, gasolina y carbón, la tala de bosques y algunos métodos de explotación agrícola. Hoy no podemos aducir ignorancia para no actuar. Debemos realizar los cambios que sean necesarios, enriquecer las leyes y efectuar las acciones que formen parte de un verdadero compromiso cívico, político y social. Tenemos las herramientas para hacerlo y comenzar a trazar el camino con el fin de recuperar lo que le hemos quitado a la Tierra.
Nuestro país emite el 1.5 por ciento de los contaminantes a nivel mundial, es decir, 620 millones de toneladas al año de bióxido de carbono a la atmósfera, ocupando el catorceavo lugar entre las naciones con mayor cantidad de emisiones. Es ineludible reforzar las medidas e instrumentos destinados a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero que pueden evitar o retrasar muchos de los impactos del cambio climático en nuestro país. Uno de estos instrumentos son los Mecanismos de Desarrollo Limpio, contemplados en el Protocolo de Kioto, a través de los cuales los países desarrollados pueden realizar inversiones en actividades industriales en los países en desarrollo que reduzcan la generación de gases causantes del efecto invernadero. La aplicación de esta medida representa para nuestro país la oportunidad de captar inversiones que coadyuven a un desarrollo sustentable; por ejemplo, a través de los Mecanismos de Desarrollo Limpio de Generación de Energía se puede alcanzar un mayor desarrollo mediante la renovación de la infraestructura para dicha generación, y una tecnología de mejor calidad. A pesar de que el gobierno mexicano ha realizado algunos cambios para adoptar las normas necesarias para la implementación de los Mecanismos de Desarrollo Limpio, no han sido suficientes. Las acciones en materia ambiental se debieron haber tomado hace años, pero aún no es muy tarde si las llevamos a cabo desde hoy.
Esta es una tarea de las y los mexicanos. Los tres órdenes de gobierno, las industrias, las instituciones educativas y la sociedad en general, debemos estar concientes de los problemas que se avecinan. El costo de la inacción es grave. Comencemos a hacer nuestra tarea… el aporte de todas y todos es vital en el proceso de salvar al mundo, a nuestro país y a nosotros mismos, en una carrera que hemos iniciado contra el tiempo y contra lo que hacemos.
Las proyecciones sobre el cambio climático deben hacernos meditar de manera responsable acerca de nuestro actual modo de vida, el cual está ocasionando la progresiva destrucción de nuestro hábitat. La defensa de la vida y la diversidad es una lucha que debemos incorporar en nuestra agenda permanente porque compromete nuestra propia existencia y condición humana. Por esto debemos concienciar a quienes aún no se han percatado de la gravedad del problema y generar lazos de solidaridad práctica que nos permitan revertir la actual tendencia histórica que nos está llevando hacia la autodestrucción del plantea Tierra. Gracias, padre.
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