El enemigo
Escrito en June 28, 2009
Sección Archivo, Cuba, Cuba 4, RM |
Por Rafael Alcides
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 LA HABANA. (AGENCIAS)- El enemigo, el verdadero enemigo, no es la Fundación Nacional Cubano Americana, ni Carlos Alberto Montaner, ni los cohetes del Pentágono, ni ninguna expedición armada por llegar, decÃa un mediotiempo el otro dÃa, en una cola para los huevos, resumiendo el final desastroso a la vista para un gobierno que no quiere cambiar.
El enemigo, los hechos lo demostraban, es algo más sutil pero también más peligroso. Y no está por llegar. No. Llegó ya, está aquÃ.
Mencionó la televisión satelital. El gobierno la ha prohibido, la castiga, la condena mediante ley publicada en la Gaceta Oficial, con severas penas; sea televisión robada del satélite o pagada en el extranjero. Ninjas de la policÃa registran las azoteas, los CDR vigilan, pero las antenas escapan, siempre queda alguna, y con eso basta.
El resto lo hará la memoria flash (esa nueva pesadilla que no deja dormir al gobierno), pues aunque, por su costo, el ordenador sigue estando fuera del alcance del gran público, la gente se las arregla para acceder a los del gobierno.
Mencionó internet. Muy exclusiva, para uso gubernamental y el de personalidades muy escogidas, pero no a prueba de filtraciones. De modo que también a merced de la memoria flash.
Mencionó el teléfono celular, servicio que por fin le ha sido autorizado al nativo que pueda darse el lujo de pagarlo. Por su equipamiento complementario para grabar, filmar y enviar al exterior imágenes de hechos, en el momento de ocurrir, el celular participa con grados de general en la batalla de todos contra el silencio. Si a un grupo de damas le dan una paliza, el público lo sabe enseguida. Si alguien escapa del paÃs, igual.
Una señora aseguró que, ahora mismo, una intervención del presidente -que el Partido le estaba pasando a sus militantes, núcleo por núcleo, en secreto-, ya habÃa sido “bajada” de internet y andaba por la calle.
Una sobrina suya la estaba grabando anoche para enviársela a sus familiares de la Sierra Maestra, a los que todas las semanas les manda, con sus amigos choferes interprovinciales, un CD con lo último bajado de internet, del satélite y cuanta pelÃcula prohibida y cosas asà aparecen.
Arma de doble filo
Todo esto, decÃa el mediotiempo retomando la palabra, demostraba la derrota sufrida por el gobierno en su tenaz lucha de años por ser el único proveedor de información de la Isla, lo cual, por otro lado, habÃa sido un arma de doble filo.
Pues tal vez el desprecio que hoy se sentÃa por cosas que antes se creÃan sagradas, estuviese en la respuesta que el público se habÃa dado al preguntarse por qué el gobierno se habÃa empeñado en impedirle enterarse de lo que pasaba en el mundo y aun dentro de su paÃs. Pero, sobre todo, demostraba las cosas que podÃan pasar en una isla donde el enemigo estaba ya en casa, habÃa tomado posesión de ella y ni se le podÃa fusilar ni meter en la cárcel.
Como ejemplo de esos cambios inevitables y del poder del verdadero enemigo, citó el mediotiempo la “guerrita de los email” del año 2007. Empezada, según él, quién sabe si sólo como el “ay lastimero” de una herida que no cierra (puesto que eso también pudo haber sido un discreto tanteo de fuerzas) y terminada con la puesta en marcha de un pujante movimiento gay, que ni soñarse habrÃa podido darse antes de la aparición del correo electrónico.
Viendo que en la cola empezaba a hablarse del gobierno con ligereza, dándolo por una cosa virtual -por la sencilla razón de que al no poder ya seguir tapándonos los ojos, los oÃdos y la boca, hubiésemos igualado fuerzas con él y ahora todo fuera cosa de apretar un botón, hacer un llamamiento o algo asÃ-, dije en mi única intervención, sin ánimo de polémica pero con la mayor franqueza: “Aun asÃ, ellos tienen el poder, que, mientras dure, es invencible”.
“De acuerdo”, me replicó el mediotiempo, no sé si atajándome o creyendo que yo no habÃa entendido nada. “De acuerdo, pero de lo que aquà hablábamos era de quién es y dónde está el enemigo que amenaza ese poder. El enemigo real, el verdadero”.
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