Rechazo y cautela ante encuentros del Cardenal cubano Jaime Ortega
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WASHINGTON. (ENH)- El encuentro del cardenal cubano Jaime Ortega en Washington con altos funcionarios de la administración del presidente Barack Obama hizo aflorar el jueves reacciones de aliento, rechazo y hasta cautela entre analistas y miembros del exilio cubano.
“El cardenal está en una posición mucho mejor que el gobierno americano para saber lo que está sucediendo dentro de Cuba. Es importante que se reconozcan su papel y sus resultados”, dijo Tomás Bilbao, director ejecutivo del Cuba Study Group.
Ortega se reunió el miércoles con el asesor de Seguridad Nacional de Obama, Jim Jones, y posteriormente con el responsable de la diplomacia estadounidense para América Latina, Arturo Valenzuela, en la sede diplomática del Vaticano en Washington.
Estados Unidos respaldó la gestión de la alta jerarquía de la Iglesia Católica cubana en el proceso de mejoras de las condiciones carcelarias de los reos de conciencia y la puesta en marcha de las excarcelaciones. Cuba ha puesto en libertad a 21 de los 52 prisioneros políticos que fueron arrestados en la Primavera Negra del 2003, una ola represiva para silenciar a la oposición interna.
Ninoska Pérez Castellón, miembro del Consejo por la Libertad de Cuba, comentó que le resultaba “insólito” el papel asumido por Ortega.
“Castro le ha quitado cualquier mérito que pueda tener el cardenal”, dijo Pérez Castellón. “Independientemente de que esté abogando por la libertad de los presos, que es algo muy bueno, el cardenal está aquí de cabildero de una dictadura. Eso es lo que es inconcebible”, añadió.
Sin embargo expertos familiarizados con la temática de la isla coincidieron en señalar que las liberaciones prometidas han fortalecido la posición de la Iglesia cubana, que durante mucho tiempo estuvo limitada a esferas con escasa proyección política al interior del régimen.
“Estoy a favor de lo que está haciendo el cardenal aunque hay temas pendientes. Valoro su papel de mediador y creo que lo que ha logrado es un diálogo en marcha, es algo nuevo y constructivo”, manifestó el analista Philip Peters, vicepresidente del Instituto Lexington, con sede en Virginia, y autor del blog The Cuban Triangle.
En La Habana, algunas influyentes figuras católicas cubanas apoyan la gestión de Ortega y defienden sus alcances. A comienzos de julio el sacerdote José Conrado Rodríguez, que se ha caracterizado por sus críticas al gobierno, dijo a El Nuevo Herald que el diálogo entre el gobernante Raúl Castro y las autoridades eclesiásticas arroja una esperanza.
Sin embargo el ex prisionero político Angel de Fana, director de la agrupación Plantados, dijo que el diálogo de fondo beneficia al régimen de la isla.
“No desconfío del cardenal, desconfío del gobierno cubano que está en una situación tremendamente difícil. Cuba buscó el espacio y lo llamó a Ortega para resolver el problema”, precisó De Fana.
A su turno, el portavoz de Asociación Mundial de Ex Presos Políticos, Arturo Belmonte, indicó que la gestión del cardenal “está al servicio de la dictadura”.
En las calles de Miami, las opiniones estaban divididas. El cubano Ernesto Estévez, de 39 años, calificó como “positivo” el papel de Ortega, mientras que Miguel Abraham, un exiliado de 68 años, dijo que no confía en Ortega como mediador.
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