La danza es mi mejor regalo de Navidad
Escrito en December 18, 2009
Sección Archivo, Cultura, Cultura 1, RM |
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ESPANA. (LASPROV)- El Ballet Nacional de Cuba compartirá escenario con 73 niños del Conservatorio Profesional de Danza de Valencia, de edades comprendidas entre los 8 y los 14 años. No es la primera vez que la compañía trabaja con niños, pero nunca antes han sido «tan pequeños».
La obra fue estrenada el 17 de diciembre de 1892, en el Mariinskii de San Petersburgo con coreografía original de Ivanov y el libro de Marius Petipa.
Ernesto Álvarez, Sadaise Arencibia, Elier Bourzac, Anette Delgado, Bárbara Gracia, Javier Torres y Viengsay Valdés son los bailarines principales. .«No me gusta estar sola, no me gusta la soledad».
Lo decía entre dientes ayer Alicia Alonso, cuando los fotógrafos le pidieron a Inmaculada Gil, directora de Teatres, que se apartase para poder retratar a la coreógrafa sin compañía.
Había bajado de su habitación en el hotel Astoria perfectamente maquillada y ataviada con sus mejores galas. Mantiene la presencia y elegancia que durante tantos años ha lucido sobre los escenarios de todo el mundo. Y a pesar de su prestancia, la bailarina se muestra humilde y masculla sus miedos. La leyenda es humana.
Ha viajado una vez más a Valencia, tierra donde se siente querida y a la que aprecia. Lo recalcó ayer varias veces durante la presentación del ‘Cascanueces’ del Ballet de Cuba, que se representará en el teatro Principal desde mañana hasta el 3 de enero.
Es la primera vez que esta compañía presenta la versión íntegra de este cuento de hadas en España. «Se ha hecho antes en otros países como Canadá, pero aquí nunca. Vosotros vais a verla los primeros», indicaba la artista de manera enérgica. Es firme, contundente y entusiasta cuando habla de un trabajo al que ha consagrado su vida.
Alicia Ernestina de la Caridad del Cobre nació en 1920 en La Habana. La danza era en Cuba uno de los componentes esenciales de la cultura nacional, aunque no existía tradición escénica. No fue un impedimento para ella, como tampoco lo fue el hecho de que en su familia nadie se hubiese dedicado al mundo artístico.
Comenzó sus estudios de ballet a los nueve años en la Sociedad Pro-Arte Musical. Empezaba así la carrera de una artista que se convertiría en leyenda.
Y motivos no han faltado, porque fue primera en todo. La primera que bailó cada año con los Ballets Rusos de Monte Carlo. La primera bailarina del hemisferio oeste en actuar en la entonces Unión Soviética y la primera representante americana en trabajar con el Bolshoi y el Kirov en los teatros de Moscú y Leningrado (San Petersburgo).
Los sueños de aquella niña, que a los 15 años se casó con Fernando Alonso, y a los 28 fundó el Ballet Alicia Alonso, después Nacional de Cuba, se iban cumpliendo.
Si Clara, la protagonista del ballet que se representará en Valencia, era feliz con el regalo de un cascanueces en Navidad, la joven Alicia lo era haciendo realidad sus sueños. Ahora tiene 89 años y una vitalidad enorme a pesar de la ceguera que empezó a cernirse sobre ella a los 19 años.
¿Qué regalo en estas fechas podría satisfacerle? «No lo he pensado, estoy tan metida en la danza. Lo tengo todo ya, en realidad no necesito nada más. Mi mejor regalo de Navidad es la danza, representar este ballet.
Esta es mi vida», aseguró tajante ayer ‘Giselle’ Alonso. Si hay un personaje que viene a la cabeza al ver a la coreógrafa es el del ballet representado con la música de Adolphe Adam.
Aunque ahora su cabeza está puesta en ‘Cascanueces’. Inspirada en el cuento de Hoffmann, la ceremonia que narra esta pieza consiste en descubrir a Clara la noche de Navidad esperando con ansia sus regalos y en viajar con ella al mundo de los sueños donde todo es posible. Un cuento de hadas inevitablemente simbólico donde el bien es más poderoso que el mal y la niña sueña con el amor invencible.
«Es una gran fiesta que se va a representar con todo tipo de detalles, incluso con los ratoncitos, algo que no es habitual», afirmó la artista, que también destacó el amplio número de funciones en Valencia, incluido el día de Navidad.
«Aquellos que no lo hayan visto tienen que verlo y el resto no se aburrirá porque siempre hay algo nuevo en cada adaptación de la obra», aseveró Alonso.
El investigador literario Pedro Simón animó además a buscar nuevas lecturas de esta obra, alejada de las más convencionales e infantiles.
Inmaculada Gil agradeció el «apoyo constante» de la coreógrafa cubana a la danza valenciana y deseó el éxito del espectáculo.
No serán pocos los valencianos que regalen en estas fechas una entrada para la pieza, a juzgar por la buena taquilla que han logrado en años anteriores otros montajes de danza.
Y es que en España hay gusto por las puntas. Lo aseguraba ayer Alicia Alonso, quien veía más que necesario que se formase una compañía nacional de Ballet Clásico.
«Es algo que deben decir ustedes, pero aquí hay figuras de mucho talento y siempre nos acogen de un modo que no se puede describir ni comparar», afirmó esta trabajadora incansable que, si tuviese la oportunidad de representar alguna pieza en el Palau de les Arts de Valencia, sería ‘La bella durmiente del bosque’, una obra que ya ha mostrado en escenarios importantes como la Ópera de París y La Scala de Milán.
¿Será posible cumplir este sueño? Quién sabe. «Las cosas empiezan a hacerse realidad a partir de que se dicen en alto», matizó.
Para Alonso la danza y el deporte comparten puntos en común. «Hay veces que veo atletas y pienso en sus condiciones físicas y lo bien que lo harían en un escenario», comentó la coreógrafa para quien el secreto en la danza es «el trabajo, seas de aquí o de Cuba».
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