Entérate. Más cerca de la tumba de Atahualpa

El misterio que rodea la tumba del último emperador inca – y su supuesto tesoro – podría estar más cerca de resolverse.

ECUADOR. (BBC)- Si la historiadora ecuatoriana Tamara Estupiñán está en lo cierto, el cadáver momificado del emperador Atahualpa fue enterrado en las exuberantes y accidentadas zonas bajas de la región de Sigchos ubicadas seis horas en auto al suroeste de la capital de Ecuador, Quito

Aunque todavía es demasiado temprano para confirmar la teoría de Estupiñán, este descubrimiento podría arrojar luz sobre el tumultuoso período histórico que marcó el comienzo de la era colonial española en América.

En su apogeo, al comienzo del siglo XVI, el imperio inca cubría la mayor parte de los Andes, desde el sur de Colombia hasta el centro de Chile y partes de Argentina.

Los emperadores incas eran momificados porque se creía que sus poderes se quedaban de sus cuerpos que pasaban a ser vigilados por guardias y familiares.

Atahualpa gobernó desde Quito durante una guerra civil contra su hermano, quien estaba basado en Cusco, la sede del imperio inca.

Poco después de derrotar a su hermano, Atahualpa fue capturado por las tropas españolas comandadas por Francisco Pizarro.

Se cree que Atahualpa ofreció llenar una habitación grande con oro y plata a cambio de su vida. La oferta no resultó y fue ejecutado en 1533.

Fin de una era

Unos 40 años después de la muerte de Atahualpa el imperio inca se terminó de desintegrar.

El imperio inca comenzó a desintegrarse después de su muerte y sólo algunos focos de resistencia quedaron contra los conquistadores españoles.

Tanto arqueólogos como historiadores se han preguntado si su cadáver fue enterrado en Cajamarca, la ciudad norteña de Perú donde murió. Ninguna tumba fue encontrada.

Sin embargo según Estupiñán, una investigadora que trabaja para el Instituto Francés de Estudios Andinos (IFEA), los textos históricos contienen pistas que indican que la sepultura final del emperador inca fue en un lugar que forma parte actualmente del territorio ecuatoriano.

El trabajo de la historiadora se centró en Ruminahul, uno de los generales más leales de Atahualpa quien lideró una revuelta contra los conquistadores españoles luego de la muerte del emperador.

Durante su investigación, que se prolongó durante más de una década, Estupiñán encontró evidencias de que la zona de Sigchos en los Andes ecuatorianos se convirtió en la base para Ruminahui y sus hombres.

Estupiñán comenzó a buscar locaciones cuyos nombre se conectaban con rituales sagrados y en 2004 se consiguió con una pequeña granja llamada Maiqui – una palabra que significa “momia” en Quechua, el idioma hablado por los incas.

Las paredes de piedra pulida y un canal subterráneo de agua reflejaron el origen inca del lugar.

Seis años más tarde, la investigadora encabezó una nueva expedición a 4 km de Maiqui.

“Cuando llegamos aquí no lo podía cree”, señaló Estupiñán durante una reciente visita al lugar, conocido como Machay (que en Quechua significa sepultura).

La historiadora Tamara Estupiñán ha estado juntando todas las evidencias.

Un recinto en forma de tapecio, que lleva a unas habitaciones rectangulares que fueron construidas con piedra pulida, hizo pensar a Estupiñán que había llegado a un monumento inca. La presencia de canales de agua subterráneos en forma de trapecio sirvió de confirmación.

“Comencé a correr dando vueltas”, señaló. “Fue muy emocionante”.

Estupiñán considera que Maiqui y Machay fueron parte de un asentamiento inca estructurado para esconder de los conquistadores españoles la momia de Atahaualpa y sus posesiones, que siguiendo la tradición se enterraban con el emperador.

Machay está alineado con otros lugares sagrados incas, tales como la laguna de Quilotoa, y está rodeado por el río Machay. El agua corriente era importante en los lugares sagrados incas.

El sitio está a 1.000 metros por encima del nivel del mar en las zonas bajas subtropicales en las laderas occidentales de Los Andes.

Debido a la humedad es poco probable que los restos de la momia puedan ser encontrados intactos casi 500 años más tarde.

Se espera que los trabajos de excavación comiencen en junio, en parte financiados por el gobierno ecuatoriano que tiene planificado invertir US$97.500 para marcar y proteger el yacimiento.

“Por ahora el gobierno no puede decir si se trata de la tumba de Atahualpa”, señaló Joaquín Moscoso del ministerio de Patocionio.

“Si se confirma la hipótesis de la historiadora, estaríamos ante uno de los descubrimientos más grandes e inusuales de las últimas décadas”.

Tesoro “poco probable”

La forma de las piedras sugiere un vínculo con los incas.

A diferencia de Perú, donde se le pone mucha atención a los sitios incas, tales como el mundialmente reconocido Machu Picchu, las ruinas arqueológicas ecuatorianas atraen a un número limitado de turistas y el gasto del gobierno es limitado.

Hasta ahora un funcionario policial ha sido destacado para proteger a Machay de posibles saqueadores atraídos por la leyenda del tesoro de Atahualpa.

Según Estupiñán, es poco probable que el tesoro sea encontrado.

“Para los incas el verdadero tesoro era la propia momia”, señala.

Estupiñán también subraya que se le debería prestar más atención en la conservación del yacimiento.

Las fotos de Machay de los años sesenta muestran un claro deterioro en varias paredes.

El lugar fue utilizado para organizar peleas de gallos y pescar.

Las fuertes lluvias de este año también han tenido su impacto, provocando la detrucción de una parte grande de la pared, dice Estupiñán.

Francisco Moncayo, propietario del sitio de Machay, dice que está esperando que la municipalidad lo ayude a mantener el lugar en orden.

Moncayo señala que mantener el sitio cuesta hasta US$3.000 al año.

Jorge Yared, uno de los dueños de Maiqui, dice que es un honor para él estar en un lugar inca, pero está preocupado por la llegada de saqueadores.

“Es una gran responsabilidad”, dice.

Yarad espera que el gobierno pueda comprar el terreno para construir un yacimiento arqueológico que sería reconocido mundialmente.

“Hemos estado durmiendo con la historia”, apunta. “Y es sólo ahora que nos estamos despertando”.

 


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