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¿Quién es el traidor?

Wednesday, February 8th, 2012

Por José Antonio Fornaris

La Habana. En su penúltima “reflexión”, publicada en todos los medios nacionales el 25 de enero, Fidel Castro tocó algunos tópicos internacionales y domésticos. Lógico, todo enfocado en sintonía con sus intereses, y olvidando detalles.

Recordó que durante la Segunda Guerra Mundial, Francisco Franco, -dice que ahora los admiradores de Franco están en el poder en España- mandó a parte de la División Azul a matar soviéticos junto a los nazis.

Se le olvidó decir que Stalin, durante la Guerra Civil Española, había enviado a España miles de asesores de todo tipo, entre ellos cientos que crearon para el lado republicano un vasto sistema de espionaje, e impartió ordenes a la Internacional Comunista para que seguidores de esa doctrina se inscribieran como voluntarios y se trasladaran al país ibérico a luchar a favor de los republicanos.

El Máximo Líder Histórico, se refirió también a la Crisis de Octubre, o de los Mísiles, de 1962. Aseguró que Nikita Jruschov retiró sus armas atómicas de Cuba, “y no consultó su decisión final con los que estábamos en la primera línea”.

Ahí dejó de lado también un importante detalle: él no consultó con el pueblo de Cuba la instalación de esas armas en el territorio nacional. Y esa decisión irresponsable y criminal pudo constarle la vida a millones de compatriotas.

De todo lo que escribió Castro en su artículo lo más llamativo parece ser la referencia que hizo a la Primavera Negra de marzo de 2003: “El mismo día que Bush inició su criminal guerra contra Irak, solicité a las autoridades de nuestro país (no dijo cuáles son esas autoridades) el cese de la tolerancia que se aplicaba a los cabecillas contrarrevolucionarios que en esos días demandaban histéricamente la invasión a Cuba, En realidad su actitud constituía un acto de traición a la Patria”.

A ninguno de los 75, todas personas pacíficas, que fueron a la cárcel durante esa ola represiva se les juzgó por algo de esa envergadura. Conozco de forma personal a muchos de ellos, y nunca escuché a ninguno hablar de solicitar una invasión militar estadounidense a la isla.

No obstante, en relación con ese tema existe un gran referente histórico, es imposible que el “compañero Fidel” lo desconozca. Los próceres, en la Asamblea de Guáimaro, en abril de 1869, acordaron, de forma unánime, solicitar la anexión de Cuba a Estados Unidos. Y para que hubiera una anexión tenía que haber primero una invasión.

¿Será Castro el indicado para hablar de traición a la patria? Mencionemos sólo algunos hechos relacionados directamente con su persona.

Prometió restaurar la Constitución de 1940, realizar elecciones libres y democráticas después del triunfo de 1959, en un plazo no superior a 18 meses. Aseguró en repetidas ocasiones no ser comunista. En 1961 se declaró comunista e impuso, con la fuerza y desde la fuerza, esa doctrina violenta y excluyente -una nueva forma de esclavitud- a todo el país. Y entregó la isla, en todos los aspectos, a una potencia extranjera, la Unión Soviética.

Entonces, la pregunta llega por sí misma: ¿Quién es el traidor?

El Estado de derecho

Friday, December 30th, 2011

Por José Antonio Fornaris

La Habana. La Constitución comunista de 1976 dice en su artículo 69 que la Asamblea Nacional del Poder Popular es “el órgano supremo del poder del Estado” y que “representa y expresa la voluntad soberana de todo el pueblo.”

Pues bien, este viernes 23 de diciembre, ese órgano supremo de poder va a reunirse. Lo hace dos veces al año. La reunión de esta ocasión corresponde al Octavo Período de Sesiones de la Séptima Legislatura. Y de acuerdo a lo informado oficialmente, los parlamentarios centrarán las deliberaciones en asuntos económicos y judiciales.

Este cuerpo “legislativo” es bastante sui géneris. Todos sus integrantes, salvo alguna que otra excepción, como el reverendo Raúl Suárez, son integrantes del Partido Comunista. En él están presentes todos los integrantes del gobierno y los altos jefes militares y además, los representantes de lo que presuntamente pudiera denominarse Poder Judicial.

Pero este parlamento tiene otra característica muy especial: sus más de 600 integrantes siempre levantan la mano al unísono para aprobar todo lo tratado en sus sesiones. Nunca se ha divulgado ningún disenso.

Es de imaginar que alguien ahí ha heredado la flauta de Hamelín, y como no hay peligro de que se lancen al agua, como los ratones en la vieja ciudad alemana, cada vez que hay que votar, la utiliza.

Lógico, se puede pensar también que los diputados aprueban todo, porque tal y como dice el enunciado constitucional, de esa forma expresan la voluntad de todo el pueblo. ¡Qué pueblo tan domesticado!

Claro, esa propia Constitución dice en su artículo 5 que el Partido Comunista es “la fuerza dirigente superior de la sociedad y el Estado”, por lo que es posible conjeturar que lesos “representantes” del pueblo, lo que hacen en sus dos encuentros anuales es cumplir las órdenes de la “fuerza superior”.

Sin embargo, hace pocos días, el general Raúl M. Castro, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, y Primer Secretario del Partido Comunista, aceptó con beneplácito la Declaración de Caracas, donde se habla de garantizar el pleno respeto al Estado de Derecho.

Y no es ningún secreto que en un Estado de derecho es básico que los tres poderes, judicial, legislativo y ejecutivo, estén separados.

¿Será qué no conocía eso y entiende por Estado de Derecho lo que parece ser su sueño de mantener una monarquía voluntariosa no declarada? Es lo más probable. En la historia han existido bastantes casos parecidos, pero han despertado de forma abrupta. Hay quien asegura que el Gaddafi soñaba de esa misma forma.

De nuevo el fin del capitalismo

Saturday, December 10th, 2011

Por José Antonio Fornaris

La Habana. Desde que Carl Marx redactó en 1847 el Manifiesto Comunista, se ha anunciado el fin del capitalismo.

Claro que cuando eso, los cubanos, salvo excepciones, no estábamos al tanto del inminente fin de ese sistema social. No fue hasta la llegada del comunismo a la isla que nos atiborraron de la teoría marxista de “la lucha entre los explotadores y los explotados”.

Anterior a eso desconocíamos que el capitalismo llevaba dentro de sí el germen de su propia exterminación: “la clase obrera”. Desde luego, en ningún momento se ha informado que contra los gérmenes que surjan, el capitalismo tiene antibióticos o es capaz de fabricarlos sobre la marcha.

De todas formas, con la “burbuja inmobiliaria” surgida en Estados Unidos, en la Mayor de las Antillas los agoreros se pusieron eufóricos. Y así, entre muchos otros que ocuparon espacios con frecuencia en los medios para abordar el tema, estuvieron Atilio Borón, Fidel Castro y el jefe de la Comisión de Asuntos Económicos de la Asamblea Nacional del Poder Popular, Osvaldo Valdés. Todos aseguraban que se trataba de una “crisis sistémica”. Es decir, que el capitalismo había entrado en crisis terminal.

Tras las protestas de los “indignados en Europa, pero sobre todo por las acciones desarrolladas por los integrantes del movimiento “Ocupa Walll Sreet”, de nuevo por distintas vías se anuncia en Cuba el fin del capitalismo. Hasta algún que otro oficial de la policía política se atreve a incursionar en el tema para asegurar que el “capitalismo está en decadencia”.

Es como si se obligaran a ver a la vuelta de la esquina la revolución mundial anunciada por Marx. Por supuesto que no tienen un calendario como los mayas para el fin del mundo. No dicen que vendrá después que la clase capitalista sea derrotada, pero se sobreentiende que es el triunfo del materialismo histórico. Por suerte para la humanidad, eso es como un nido de ratón en la cabeza de un gato, que nunca ha ocurrido y no ocurrirá.

En su momento el líder del nazismo, que aunque no era marxista sí era socialista y encabezó una revolución, y estuvo a punto de robarse a Europa; aseguró que si el comunismo se apoderaba del mundo, el globo terráqueo se saldría de su órbita y empezaría a dar bandazos por todo el universo. Es desagradable reconocerlo por la historia de ese hombre, pero su valoración no está muy alejada de la verdad.

A los que siempre han vivido bajo un régimen democrático quizá le parezca exagerada la afirmación de que el sistema comunista es una feroz agresión a las necesidades vitales de las personas y que encarna momentos oscuros y terribles de la historia de la humanidad.

Si la opción al capitalismo fuera el comunismo, aunque ha quedado demostrado que eso no es opción para nada humano, ciertamente que el capitalismo, aunque se le cambie el nombre, va a durar millones de años.

Otro país

Saturday, November 12th, 2011

Por José Antonio Fornaris

La Habana. El día 25 de octubre, el canciller del general Castro, Bruno Rodríguez Parrilla, dio un largo discurso en las Naciones Unidas. Aunque Rodríguez Parrilla, solicitaba apoyo para el levantamiento del “bloqueo” estadounidense a Cuba, parecía que hablaba de otro país. Por ejemplo, dijo que se “hizo el gran cambio en 1959, al precio de 20 mil vidas”. Eso no ocurrió en la isla. La cantidad de muertes que hubo durante la insurrección que comandó Fidel Castro, nunca se ha sabido con exactitud, pero la prueba de que la cifra no fue tan elevada es que jamás se han publicado los nombres de esas víctimas ni existe ningún monumento a su memoria.

Aseguró Rodríguez Parrilla que el gobierno cubano no quitará dinero a los trabajadores para salvar bancos. En Cuba los trabajadores no tienen dinero: el salario promedio mensual es de 16 dólares y 40 centavos. ¿Qué más le podrían quitar si ya se lo han quitado todo?

Agregó que se continuará asegurando “el derecho al trabajo y a la jubilación digna”. Eso no es en Cuba. En este país se va a dejar, de manera escalonada en cinco años, a un millón y medio de trabajadores desempleados. Y si los salarios son posiblemente los más bajos del planeta, no es difícil imaginar lo que se paga en la jubilación.

“Las consecuencias de la crisis económica global se compartirán entre todos”. Si eso es en la isla parece que el que reparte se queda con la mejor parte, porque los gobernantes y todos sus allegados viven muy bien, mientras que a la población le dan “las consecuencias”, porque está en la miseria.

“Será garantizado el ejercicio de los derechos humanos a todos los cubanos”. Aunque el canciller mencionó ahí el vocablo “cubanos”, es fácil comprobar que eso nada tiene que ver con Cuba. A los efectos, lo único que hay que hacer es echarle un vistazo a la Constitución socialista de 1976 en la que están plasmados infinidad de atropellos a los derechos fundamentales de los ciudadanos. Si eso fuera poco, entonces nada más hay que observar el tratamiento que le otorgan a los que disienten o se oponen a la ideología gubernamental.

Rodríguez Parrilla dijo otras cuantas cosas en ese discurso que nada tienen que ver con la realidad en Cuba. Entre ellas, “no admitiremos la corrupción” y “no tenemos elites políticas corruptas separadas de la gente”. En Cuba la corrupción llegó a tope. El propio Fidel Castro afirmó no hace tanto tiempo que ese flagelo podía terminar con la revolución, es decir, con el régimen. El mismo grupo está en el poder desde hace casi 53 años. Solo los afiliados al Partido Comunista, una ínfima minoría de la población, son los que pueden tener altos cargos políticos, gubernamentales o militares. Pero además, cuando alguno de ellos muere, son sepultados en cementerios que nada tienen que ver con la población común. ¿Es o no es una elite?

El propio Rodríguez Parrilla es ministro de Relaciones Exteriores porque su padre fue, hasta el mismo día de su muerte, un integrante de primera línea de esa elite. Un canciller por méritos propios, alguien con un poquito de talento, nunca hubiera dicho las cosas que dijo en ese discurso. Sobre todo esta: “Lo que no ha cambiado durante 50 años, Mr. President, es el bloqueo y la política de hostilidad y agresión de Estados Unidos, a pesar de que no han funcionado ni van a funcionar”.

Si no han funcionado ni va a funcionar, ¿cuál es la queja y la preocupación? Dejemos que los estadounidenses continúen sin la posibilidad de viajar a la isla, mientras nosotros continuaremos saliendo a visitar el lugar que se nos antoje. ¡Dios! Lo de Rodríguez Parrilla se pega… Ya también estoy hablando de un país que todo el mundo sabe que no es Cuba.

Académicos, inteligencia y humildad

Sunday, September 25th, 2011

Por José Antonio Fornaris

La Habana. Academo fue un héroe griego que de alguna manera fue propietario de un gimnasio. Platón llegó un día y plantó su escuela al lado de ese gimnasio. Con el tiempo, pues como la civilización occidental tiene su cuna en Grecia -cuando eso las cunas eran baratas-, surgió el término academia y por consiguiente el de académico.

Como la filosofía está muy relacionada con el espíritu humano, se puso en uso dar el título de académicos a los que enseñan en los altos centros docentes, cosa esa no del todo justa porque la primera universidad fue creada en el año 859 de nuestra era.

Además, por ejemplo, las profesoras de una academia de corte y costura, también son académicas. Y eso, aparte del origen de la frase, es correcto porque cuando una mujer está bien vestida, su espíritu se alza. También a los hombres se les levanta el espíritu cuando ven a una dama bien vestida. Claro, aquí algunos dirán que es al revés, que eso ocurre cuando la mujer tiene poca o ninguna ropa encima.

El caso es que mucho antes de Platón, las academias y los académicos, ya el hombre había realizado algunas cositas inteligentes, entre ellas abrir huequitos en la tierra para plantar semillas e inventar la rueda.

Y en todo ese lio de entretejer las cumbres de la grandeza humana, existieron algunas personas que sin ser académicos eran inteligentes. Así tenemos al hijo de un carpintero que nació en un pesebre, a quien la gente conoce como El Nazareno. Y hay, no cabe duda, otros cuantos nombres más.

Todo esto viene a cuento porque ha surgido una especie de polémica pública entre un integrante -se desconoce si lo que él afirma es la opinión de toda la organización- del grupo Estado de SATS (una recién creada entidad de la sociedad civil cubana integrada, eso es lo que se dice, por académicos) y una figura de la oposición interna.

Esta dijo que el Estado de SATS formaba parte de “una fábrica de disidentes” que presumiblemente ha creado el propio gobierno. Y -acción y reacción- el académico respondió con un largo artículo que en alguna medida trata de descalificar a toda la oposición interna. Esto a la vez, fue respondido por más de un colega en un tono enérgico.

En lo que a mí respecta, me alegra que haya surgido el Estado de SATS. Sí, es algo novedoso, pero nada extraño. El régimen se está terminando, ha engañado y frustrado a muchos. Después de más de medio siglo, las víctimas están en todo el tejido de la sociedad.

Por demás, en el artículo-respuesta que escribió el joven (me han dicho que es joven) académico lo verdaderamente lamentable es que la humildad no se ve por ninguna parte.

Hay algunas cosas que se afirman ahí que no comparto por su intención de sentar cátedras, entre ellas esa de: “Ningún socialismo de Estado se ha tumbado sin más desde abajo”. Hasta este momento, siempre hay una primera vez para todo.

Y la frase “resistencia inteligente”. Eso me suena al vocablo “nueva mentalidad” que el Estado promociona en los últimos tiempos. En este punto, es bueno preguntarse si la Revolución Francesa y la de las Trece Colonias en Norteamérica se hicieron con inteligencia.

Al menos en dos ocasiones he sido invitado a escuchar conferencias en lo que parece ser la sede del Estado SATS, una vivienda en la barriada de Miramar. No he asistido por cuestiones de transporte, pero prometo que si vuelvo a ser invitado, haré todo lo posible por asistir.

Una última cosa, y esto sí es importante: si a los académicos se les concediera la gracia de no ponerse viejos, lucharé a brazo partido por formarme como académico.

 

Burocratismo: de nuevo el gran villano

Friday, September 16th, 2011

Por José Antonio Fornaris

La Habana. Desde la conclusión del Sexto Congreso del Partido Comunista en el mes de abril, no pasa un día en que los medios escritos o televisivos no arremetan contra el burocratismo y los burócratas.

De hecho, ya se tiene la impresión de que los males de Cuba no son por el “asesino bloqueo” estadounidense, sino por las villanías de los que entorpecen el surgimiento y puesta en práctica de la “nueva mentalidad” a través de trampas puestas en juego por los burócratas.

Y bien, aunque no se dice abiertamente, por simple asociación, se concluye que el máximo y único responsable de que la lacra burocrática haya copado todo o casi todo en Cuba, es Fidel Castro, que ejerció su voluntad como gobernante durante casi 48 años.

Bueno, parece que Fidel Castro hizo todo eso solo. Lo curioso es que quien gobierna ahora no es la oposición. Es, en lo fundamental, el mismo equipo que tenía el “Líder Máximo”.

Pero incluso, al margen de ese detalle, que de por sí es muy significativo, ese “perro” del burocratismo y los burócratas culpables mordió antes en este país.

Hace decenios que se libró una contienda a muerte contra esos males. Hubo una campaña, que duró meses, denominada “Lucha Contra el Burocratismo”. Cuando aquello, hasta el papel y los lápices estuvieron a punto de ser del todo erradicados de todas las entidades estatales. Hasta se hizo un largometraje sobre el tema, “La muerte de un burócrata”.

Además hubo años con nombres tan relacionados con ese tópico como “de la planificación”, “de la organización”, “de la economía”.

En verdad, el burocratismo en un cáncer, daña cualquier cuerpo. Pero liberarse de él, en un régimen como el de Cuba, es totalmente imposible. El burocratismo es consustancial, es parte de la esencia misma del comunismo.

¿Se quiere algo más burocrático que un mismo grupo en el poder de forma vitalicia? ¿Que un partido político auto declarado “fuerza superior de la sociedad y el Estado? ¿Qué una exigua minoría que impida que las grandes mayorías pongan en práctica sus potencialidades?

A su vez, la élite que gobierna en un sistema socio-político con esas características, crea una nata de incondicionales funcionarios intermedios, que pasado un breve tiempo se dedica, más que todo, a protegerse a sí mismos.

Y como los medios forman parte de esa megaestructura, no existe la más mínima posibilidad de que el burocratismo sea, ni someramente, herido o combatido con seriedad.

Pero lo primordial es que los gobiernos de extrema izquierda son una especie (en extinción) con una columna vertebral -es bueno recordar donde termina la columna vertebral- formada por burócratas. Y ninguna especie se niega a sí misma.

 

Guiñitos públicos

Saturday, September 10th, 2011

Por José Antonio Fornaris

La Habana. Hace meses que no se menciona el “bloqueo” en actos oficiales, ni se culpa a Estados Unidos por todos los problemas existentes en la isla. Recientemente Mariela Castro dijo que sería positivo que el Presidente Barack Obama esté un segundo periodo en la Casa Blanca. Y es probable, de acuerdo a como pintan las cosas, que el contratista Alan Gross, condenado a 15 años de cárcel, sea beneficiado con un acto de “libertad humanitaria” cuando esté avanzado el 2012, unos meses antes de las elecciones en Estados Unidos.

Esos son algunos guiñitos no difíciles de observar que se producen desde La Habana. Muy probablemente deben de haber otros gestitos más discretos.

No estamos ni a favor ni en contra de esa actitud; en definitiva, Obama también ha lanzado sus guiñaditas hacia la Plaza de la Revolución.

Lógico, lo menos que deben querer los gobernantes vitalicios de Cuba es que en enero de 2013 un republicano se siente en la Oficina Oval. Sobre todo si forma parte de ese grupo que tiene el té como bebida preferida.

Los demócratas siempre han sido buena gente. Kennedy dio marcha atrás en Bahía de Cochinos, Carter creó la Sección de Intereses Norteamericana en La Habana y permitió el primer gran éxodo masivo, Clinton soportó otro éxodo y no hizo nada que valiera la pena cuando aviones cazas del régimen castrista derribaron en aguas internacionales dos avionetas indefensas con ciudadanos estadounidenses abordo.

A su vez, Clinton firmó acuerdos migratorios con vista a que las naves costeras de la isla no tuvieran que gastar combustible en perseguir a los cubanos que salían por sus propios medios (nadie se va ilegal de su país) del territorio nacional. Los guardacostas estadounidenses, desde entonces, se ocupan de esa tarea.

Con todos esos antecedentes, con Hugo Chávez un poco enfermito y con la situación general en Venezuela no muy envidiable que digamos, con el panorama social y económico de Cuba en “candela”, con líderes máximos e históricos octogenarios, y con los ruidos que han llegado desde Túnez, Egipto, Siria y Libia, es de suponer que las señitas a Obama aumenten.

Lo que está por ver es cómo Barack Obama va a interpretar esos guiños, si se conforma con ellos, si va a actuar de manera original o si simplemente tomará como guía a sus antecesores demócratas.

El filme va a ser rodado de todas formas; es probable, dado los tiempos, que se presenten momentos climáticos. Así que es bueno, de acuerdo a las expectativas de cada cual, que se esté listo para ver la película o para aportar algo al guión. Ser productor o director no es posible ni aconsejable, amén de que esos ya existen.

Están todos invitados. Hay algunas butacas enumeradas pero la mayoría están vacías. Lo difícil es sugerir cual es la fila o el ángulo adecuados para observar el espectáculo.