La plataforma de la discordia
Wednesday, February 8th, 2012Por Julio Antonio Aleaga Pesant
La Habana. Durante la primera quincena de febrero comenzará sus trabajos la plataforma petrolífera Scarabeo 9, frente a las costas de La Habana.
Operada por la compañía petrolera española Repsol, el edificio en el medio del mar marca una nueva pauta en la extracción de petróleo en la isla, en sus relaciones con sus vecinos y en la aplicación de tecnologías que protejan el medio ambiente de desastres causados por el hombre.
El pasado domingo conversé con Jan Tore Holvik en el agromercado de la esquina de B y 19 en el Vedado. El ex embajador de Noruega en La Habana se siente muy complacido con el establecimiento de la torre de perforación petrolera. Según sus palabras, Noruega jugó un importante papel en la preparación tecnológica de los operarios de la empresa petrolera cubana CUPET.
Según el diario el Nuevo Herald, la Scarabeo 9 es una plataforma petrolera de última generación arrendada por una empresa española (Repsol), construida en China y Singapur, propiedad de una empresa italiana y con bandera de las Bahamas. El costo de arrendamiento es de unos 511 mil dólares diarios. Pero como dice el diario de Miami, “sin haber encontrado una gota de petróleo, la corpulenta Scarabeo 9 se ha convertido en una de las plataformas petroleras más analizadas, discutidas y vilipendiadas que haya abierto alguna vez un pozo exploratorio.
Pero más que el miedo a que el petróleo derramado llegue a las costas del estado de la Florida, lo realmente preocupante a la comunidad internacional y en especial a los Estados Unidos es que el gobierno cubano, con su habitual secretismo, su incapacidad burocrática y su atraso en la percepción y manejo de crisis, no sepa cómo actuar ante una catástrofe.
No es extraño, se sabe del manejo del mal manejo del derrame en el Golfo de México, por la British Petroleum y el gobierno de los Estados Unidos. Y si ellos son la vanguardia en esos temas, qué dejamos para la “impedimenta”.
El reto más importante del manejo de energía por el gobierno cubano pudo ser la central electro-nuclear de Juraguá, pero ella nunca se concluyó. Los daños del gobierno militar al ecosistema insular son notables, pero hasta ahora eso queda dentro del territorio. El gran problema comenzará cuando la indisciplina tecnológica y el relajo burocrático del estado comunista, nos lleve a una catástrofe medioambiental internacional.
En los Estados Unidos, la cooperativa Clean Caribean & Americas y Oil Spill Response, organización gemela en el Reino Unido, realizan gran parte del trabajo en el plan de respuestas a contingencias de Repsol en Cuba, el que según especialistas, está a nivel internacional. Según la fuente, Repsol proporcionó voluntariamente información sobre sus planes de perforación y permitió a las agencias norteamericanas subir a bordo de la plataforma para revisar su construcción y los sistemas de seguridad.
El vecino del norte adopta un enfoque multilateral con todos los países de la región que consideran desarrollar la perforación en aguas del Mar Caribe o que podrían verse afectados por un derrame. La interconexión de las soberanías de protección del medio ambiente obliga a las autoridades cubanas y norteamericanas a entablar mecanismos directos de colaboración contra este tipo de catástrofes.







