Archive for the ‘Opinion’ Category

Wilman y Malleza; Robles

Sunday, January 29th, 2012

Por Pedro Corzo

Miami. El experimento castro guevarista no solo se impuso cambiar el sistema socio político cubanos, sino modificar la naturaleza humana y por esa razón iniciaron un proceso enfocado al ciudadano que ellos identificaron como la creación del hombre nuevo.

Estatización de la enseñanza. Adoctrinamiento político en las escuelas desde los primeros grados. Creación de los pioneros. Escuelas al campo. Becas en el extranjero. Expediente político para cada estudiante. Depuración sistemática de los profesores. Disminución de la influencia de los padres y muchas medidas más que tenían como fin forjar un sujeto listo para acatar los mandatos que procedieran del Olimpo castrista.

La idea era forjar ciudadanos modelos. Hombres y mujeres que soportaran estoicamente todos los sacrificios en la instauración y defensa del socialismo. Pensaron en un ciudadano de mentalidad colectivista, trabajador, sin ambiciones personales y listo para dar la vida por los ideales que promovía la revolución triunfante.

Mientras fueron niños y todavía la utopía parecía posible, el gobierno y muchos padres impulsaron a sus hijos a formar parte del paraíso prometido. Obediencia, defensa de las consignas y silencio ante los atropellos del prójimo que no aceptaba el discurso oficial.

Aquellos niños crecieron y se convirtieron en hombres y mujeres sin contacto directo con la libertad y el derecho.

Con el paso de los años, los mandantes que ya envejecían creyeron encontrar el relevo en sujetos como Roberto Robaina y Felipe Pérez Roque, entre otros, que sirvieron más por oficio que por convicción, y de ahí la defenestración que padecieron, pero también hay, sin garantizar sus compromisos políticos futuros, gentes como Maidelys González, dirigente de la Unión de Jóvenes Comunista de Cuba, que planteó en un discurso que “la tibieza y la falta de identidad del militante son factores que ponen en peligro la continuidad histórica de la revolución”’.

Otros muchos callaron, sirvieron en silencio o simplemente rechazaron la cadena. Crecieron germinando dentro de ellos, quizás imperceptiblemente, hasta el día que un factor catalizador lo desencadenó, la convicción de que todo ciudadano es libre y soberano y con pleno derecho a decidir sobre su destino.

Por suerte para Cuba la decisión de actuar, echar andar y cambiar el país, la han tomado muchos de esos jóvenes, al extremo que mencionarlos a todos no es posible.

Orlando Zapata Tamayo, Wilman Villar Mendoza, Ivonne Malleza Galano y Sara Marta Fonseca, todos nacidos después del triunfo de la Revolución, educados en sus escuelas, formados en el despotismo pero conscientes de que tienen pleno derecho a ser libres no solo han puesto en juego su precaria libertad, sino que también han estado dispuestos a arriesgar la vida e inmolarse, como hicieron Zapata y Wilman.

La prisión de Malleza Galano, liberada el mismo día que sepultaban a Wilman, muerto como consecuencia de una huelga de hambre en protesta por los abusos del régimen, no es la primera vez, desgraciadamente tampoco será la última, que una mujer cubana va a la cárcel por defender su derecho a opinar y manifestarse.

Wilman Villar Mendoza tenía 31 años. Casado y con dos hijas. Su esposa Maritza Pelegrino, Dama de Blanco, no pudo verle antes de morir, y como si no fuera suficiente, la maquinaria propagandística del castrismo, con la asistencia de sus defensores en el exterior, inició una campaña de descrédito contra un joven que fue sancionado a cuatro años de cárcel por participar en una protesta contra la dictadura.

Los esbirros no soportan la entereza moral de sus cautivos. Cuando Wilman protestó con una huelga de hambre por la injusta sentencia, fue aislado, remitido a una celda de castigo sin ropas, desprovisto de todo, menos de su entereza moral.

La muerte de Wilman no es la primera, al menos otros trece prisioneros políticos cubanos, incluido Zapata, murieron por las mismas causas que él entregó la vida y puede que no sea el último, porque recurrir a la huelga de hambre como un gesto de supremo sacrificio ante el totalitarismo castrista, es una práctica a la que los prisioneros políticos cubanos recurren con mayor frecuencia.

La huelga de hambre se ha ido convirtiendo en la mente de la oposición cubana en una protesta suprema ante la voluntad criminal del régimen y también contra el egoísmo de quienes no quieren ver ni escuchar, ni en Cuba ni en el extranjero, la dura realidad del castrismo.

Los cuarteles en escuelas y las casas en cuarteles

Thursday, January 26th, 2012

Por Juan Gonzalez Febles

La Habana. En 1959 Fidel Castro mostró a Cuba y al mundo como su revolución además de fusiladora, convertía cuarteles en escuelas.

Cinco décadas y más después, con un déficit habitacional de 600 000 viviendas, de acuerdo a muy conservadoras cifras oficiales, el heredero designado del poder absoluto en Cuba y presidente en funciones, el general Raúl Castro, está abocado a una crisis habitacional insalvable.

Una muy peculiar categoría arquitectónica se apoderó del paisaje urbano en Cuba. Se trata de la ‘estática milagrosa’, este tecnicismo quiere decir en la práctica, que un edificio se mantiene en pie gracias a la intervención divina y que por puro milagro no se viene al piso.

Sólo en la capital, una ciudad de poco más de dos millones de habitantes con una población flotante que crece a pesar de medidas restrictivas, discriminadoras y violadoras de derechos fundamentales, son miles los que viven bajo la amenaza de un derrumbe y no son pocas las tragedias de esta índole que ya se produjeron a lo largo de las últimas décadas.

La más reciente ocurrió en la noche del pasado martes 17 de enero en un edificio multifamiliar de tres plantas ubicado en intersección de las calles Infanta y Salud en el municipio Centro Habana en la capital del país. Que esta tragedia haya tenido más incidencia mediática que otras, quizás con mayor número de víctimas, se debió en gran medida a la presencia de las nuevas tecnologías de la información, a la participación de comunicadores informales, blogueros, y a una mayor profesionalidad de la prensa independiente, que con un trabajo mancomunado y muy solidario, se adelantaron en dar a conocer la noticia a los medios oficiales al servicio del gobierno militar.

La respuesta gubernamental al problema habitacional tipifica la relación desigual entre el gobierno elegido por sí mismo y el pueblo que lo sufre. Si se toma como punto de partida la cifra oficial del déficit de 600 000 viviendas (es mucho más) la entrega de mil y tantos subsidios para construcción de viviendas parece una burla y lo es básicamente.

Uno se pregunta, ¿a cuál de los paupérrimos vecinos de un edificio multifamiliar en Habana Vieja, le darán el subsidio para reparar su deteriorado edificio centenario? Con la historia mal contada de los subsidios, el general presidente y su incompetente y geriátrico equipo se lavaron las manos en relación con el desastre urbanístico del país y específicamente, de la capital de este.

Hubo una empresa estatal (inoperante como todas) que se dedicó o que fue oficialmente consagrada a dar mantenimiento a los inmuebles urbanos. Esta fue la extinta y difunta ENMIU o Empresa Nacional de Mantenimiento de Inmuebles Urbanos. La empresa cerró vaya usted a saber a partir de que reordenamiento o de que actualización. Su cierre ha puesto a los inquilinos de los edificios multifamiliares en mal estado constructivo, al arbitrio de la misericordia divina representada por la ‘estática milagrosa’. Aunque no tengo nada en contra de la voluntad divina, (al menos formalmente y cuando no me perjudica) esto me parece una burla muy cruel.

Quizás una solución temporal que contribuiría entre otras cosas a salvar vidas, sería la restitución al patrimonio habitacional de toda una serie de edificios concebidos originalmente como viviendas y transformados por voluntad del régimen en cuarteles o dependencias de la administración central del estado.

Así como de forma manipulada y demagógica se convirtieron cuarteles en escuelas para adoctrinar y luego, de forma subrepticia se convirtieron las viviendas en cuarteles u oficinas, se trataría de revertir la ecuación y devolver el espacio habitacional a los ciudadanos. Los ejemplos para esto, sobran. Desde el edificio de la Industria Alimenticia en Habana Vieja, hasta los modernísimos edificios de Línea y A y O y 19 en El Vedado. Sería una forma de aliviar a la muy atareada voluntad divina en eso de la estática y los milagros.

Demasiado horror

Thursday, January 26th, 2012

Por Luis Cino Álvarez

La Habana. Ha muerto Wilman Villar Mendoza, un opositor preso que estaba en huelga de hambre. Como Orlando Zapata Tamayo, no hace todavía dos años.

Ambos murieron por culpa de carceleros demasiado crueles y soberbios para escuchar las demandas de un preso, que para ellos es menos que una alimaña. Máxime si está en la cárcel “por contrarrevolucionario”.

Pero a Wilman Villar no lo quieren reconocer como “un contrarrevolucionario”. Ni siquiera reconocen que murió luego de una huelga de hambre que duró 50 días. Granma, el más oficial de los periódicos oficiales, dijo el 20 de enero en una nota informativa que no firma nadie, que “no era preso político ni estaba en huelga de hambre”. Según la infame nota del órgano oficial del Comité Central del Partido Único, estaba preso porque golpeó a su esposa –la misma que ahora quedó viuda con dos niños pequeños- y agredió a un policía que intervino en la reyerta conyugal.

Sería ridícula la versión del Granma si no fuera sencillamente monstruoso constatar cuan poco vale la vida de una persona –especialmente si es un opositor al régimen- en una prisión cubana.

No hay dudas que los médicos hicieron lo posible por salvar la vida del preso en huelga de hambre, sólo que, como es habitual en estos casos, ya era demasiado tarde. Las autoridades esperan siempre poder doblegar al preso y hacerlo deponer la huelga. Si no lo consiguen, cuando está ya casi muerto, lo envían a un hospital civil. Y quedan satisfechos porque “no cedieron un ápice y no se dejaron chantajear”.

Continuamente llegan informaciones desde las cárceles de presos que ante su total indefensión, como recurso extremo para reclamar sus derechos, se declaran en huelga de hambre. Algunos se cosen la boca con alambres. Enseguida los encierran en celdas de castigo. Solamente a los 10 días es que los carceleros empiezan a reparar en que sus vidas peligran. Entonces, pueden decidir alimentarlos a la fuerza. O convencerlos a golpes de tonfa y palos de marabú para que abandonen la protesta. Si tienen la boca cosida, se la descosen a la fuerza, entre golpes y patadas.

Pero a veces, como sucedió con Zapata Tamayo y ahora con Villar Mendoza, los carceleros llegan hasta las últimas consecuencias, para que sea el preso el que ceda y quede escarmentado. O muera.

¿Qué resuelve Granma con sus descaradas mentiras? ¿Acaso no hay mejor modo de evitar el escándalo internacional que mentir? Si descriminalizar la disidencia es pedir demasiado a una dictadura, ¿no pudiera al menos humanizar el trato a los reclusos? Y cuando digo humanizar, no me refiero precisamente a llevar a las cárceles a Silvio Rodríguez y su troupé.

En el caso de Orlando Zapata Tamayo, el régimen trató de presentarlo como un delincuente devenido en disidente. Con Wilman Villar también quieren hacerlo. Pretenden hacer ver que “los contrarrevolucionarios” lo captaron con sus promesas dentro de la cárcel. Y cualquiera con dos dedos de frente se pregunta qué poder secreto tendrá “la contrarrevolución” para lograr conversos dispuestos a convertirse en mártires. ¿Qué les ofrecerá la contrarrevolución a cambio de ofrendar sus vidas? ¿Huríes?

¿O será que para un hombre digno y convencido de sus ideas es más fácil morir en una huelga de hambre que soportar las humillaciones y los abusos de los esbirros de ese infierno que son las cárceles cubanas?

Dos presos políticos muertos en huelgas de hambre es demasiado para cualquier persona con un mínimo de decencia. Es hora de que el gobierno cubano haga algo más que inventar mentiras y coartadas absurdas. Ojala, por el bien de todos, que no vayamos mas lejos en el horror.

El candidato unitario

Monday, January 23rd, 2012

Por Alexis Márquez Rodríguez

Venazuela. Pese al reiterado empeño de algunos chavistas, entre ellos el propio Chávez, en asegurar que no habrá elecciones primarias, y que el candidato unitario de la oposición –calificado de antemano de “majunche”– se escogerá finalmente por consenso –mediante, además, la imposición del imperio–, el proceso electoral del 12 de febrero ha seguido su curso con plena normalidad. Incluso el propio chavismo se ha encargado de hacerle propaganda gratuita, ocupándose de él mucho más de lo que se supone debería ser, si se tratase, como dicen, de algo sin importancia y predestinado al fracaso.

Sigo creyendo, como lo señalé tiempo atrás en uno de estos artículos, que seis son demasiados precandidatos, y que estos no debieron pasar de dos o tres, a fin de que el ganador fuese electo por el mayor número de votos posible. Pero se impusieron los factores determinantes de que fuesen más, incluidos intereses partidistas y ambiciones personales, entre otros.

A estas alturas, en lo que hay que insistir es en la necesidad de mantener la unidad, más allá del 12 de febrero. Se sabe que existe el compromiso de los seis aspirantes de apoyar todos al que resulte ganador, y en expresar ese apoyo en trabajo intenso en la campaña electoral para el 7 de octubre. El conocimiento que se tiene de cada uno de los precandidatos avala la confianza en que será así, y en que esa unidad electoral se mantendrá aun después de las elecciones, pues el nuevo gobierno que se espera iniciará sus funciones en enero de 2013 requerirá de ella, y aun más allá, hasta que se consolide y normalice el régimen democrático en nuestro país. Incluso en el supuesto de que en noviembre Chávez triunfe de nuevo y sea reelecto para otro período, la unidad de la oposición seguirá siendo necesaria, hasta el definitivo despertar de la pesadilla chavista.

Afortunadamente los seis precandidatos son excelentes, cada uno con las diferencias naturales frente a los otros, por supuesto. Ninguno es perfecto, desde luego. Y es inevitable que muchos votantes no vean triunfar el suyo. Se trata de un experimento nuevo, cónsono con la situación absolutamente anormal, desde el punto de vista político, en la que se realizarán estas elecciones. De modo que quienes no vean triunfar a su candidato no deberán sentirse derrotados, sino dispuestos sin reservas a votar en las elecciones presidenciales por el que resulte escogido en las primarias, no sólo aunque no haya sido el suyo, sino incluso aunque no le guste.

Hoy, más que nunca, es posible confiar en la madurez del pueblo venezolano.

En mi cuerpo mando yo

Sunday, January 22nd, 2012

 Por Carlos Alberto Montaner

El general guatemalteco Otto Pérez Molina comenzó su presidencia con una propuesta audaz e inteligente: hay que examinar la posibilidad de despenalizar totalmente el consumo de drogas. No afirma que se debe seguir ese camino, pero sí recomienda estudiarlo. Guatemala es uno de los países más violentos del mundo y el consumo y distribución de drogas es parte de ese fenómeno. Él fue elegido para restaurar la seguridad pública y es su responsabilidad arbitrar soluciones.

Los dos argumentos en contra de la despenalización tienen mucho peso. Parece probado, dado el caso de la marihuana en Holanda, que, cuando se permite, aumenta el consumo. Muchos de quienes contraen el hábito de consumir drogas son literalmente destruidos por ellas. Es muy difícil abandonarlo. Tampoco es cierto que la legalización del comercio de drogas disminuirá la violencia. Sencillamente, los delincuentes, cuando se les acaba el negocio, migran hacia otras tres actividades ilícitas: la extorsión, la prostitución y los asaltos a mano armada.

Los argumentos prácticos a favor de la despenalización son también válidos. Si se legitiman el comercio y utilización de la droga, y se trata como al alcohol y el tabaco, acompañados por grandes campañas publicitarias en contra de los daños que genera, al margen de que habría una ganancia fiscal para el Estado, sucederá lo que hoy ocurre con las bebidas y los cigarrillos: disminuirá lentamente el consumo entre los más jóvenes.

En los países del Mercosur, alegan, donde las cajetillas traen fotos nauseabundas de pulmones deshechos por la nicotina, y en las que se menciona el mal aliento o la peste en la ropa que dejan los cigarrillos, fumar ya no contiene ningún aspecto glamoroso y los adolescentes, aparentemente, comienzan a alejarse de ese vicio.

Pero hay más: es verdad que los matarifes de los cárteles, si pierden el negocio, se entregarán a otro género de crímenes, pero, aunque es más fácil combatir a media docena de organizaciones nacionalmente estructuradas que a centenares de diminutas bandas de criminales, lo cierto es que las grandes mafias poseen una capacidad corruptora que no está al alcance de las pequeñas bandas aisladas de delincuentes.

Los cárteles poseen y utilizan sus enormes recursos económicos para penetrar y corromper a políticos y funcionarios. Compran legisladores, jueces, militares y policías. A veces llegan al Parlamento, como el colombiano Pablo Escobar. Cuando eso ocurre, comienza a hablarse de “estados fallidos”, o de “narcopaíses”, como le sucedió a Panamá en tiempos de Manuel Antonio Noriega.

Y luego queda el debate moral: ¿qué derecho tiene el Estado a decidir lo que un adulto en la plenitud de sus facultades mentales hace con su cuerpo si sólo se perjudica a sí mismo? Si esa persona decide fumar marihuana, oler cocaína o inyectarse heroína, ha elegido hacerse daño, porque le satisface, y no le corresponde a nadie tratar de impedirlo por la fuerza.

Se trata de comportamientos nocivos, libremente escogidos, parecidos a los de quienes optan por comer hasta alcanzar obesidad mórbida, conducta que pone en riesgo sus vidas, emborracharse hasta caer desmayados o vomitar constantemente los alimentos para mantener una delgadez esquelética que los complace estéticamente, la temible bulimia que afecta a tantas muchachas jóvenes.

La función del Estado no es protegernos de nosotros mismos. Ésa es una tarea de los padres, de la familia, quienes, en el proceso de educación de sus hijos, en la medida de lo posible, y siempre percatados de que existe una zona innata de muy difícil ponderación, deben dotarlos de sentido común, prudencia y los valores adecuados, para que utilicen la libertad sensatamente cuando lleguen a la edad adulta.

Para mí, francamente, este último es el argumento de más peso en esta difícil cuestión. Es obvio que el consumo de drogas psicotrópicas que afectan la percepción y nos esclavizan fisiológicamente es una enorme tragedia, pero yo no quiero que el Estado decida lo que puedo y debo hacer con mi cuerpo. Al Estado le corresponde informarme puntual y seriamente de las consecuencias de consumir esas sustancias. La responsabilidad de decidir si quiero o no utilizarlas es mía.

Firmas Press

Una visita indignante

Friday, January 20th, 2012

Por Julio Antonio Aleaga Pesant

La Habana. No se contuvo y grito ¡fuera!, ¡fuera!, ¡fuera!, mientras agitaba la mano con el dedo pulgar hacia abajo. Un transeúnte, un hombre negro y delgado, se sumó y dijo: “No invitan a nadie decente a este país”.

Ocurrió a las ocho menos quince de la mañana frente al Edificio Girón, en Malecón y calle F, en El Vedado.

La caravana de más de veinte automóviles que conducía al presidente de Irán, Mahmoud Ahjmadinejad, pasó por el Malecón de este a oeste, en medio de extremas medidas de seguridad. El auto de la policía, que le antecedió en tres minutos, detuvo a los que circulaban en su dirección. Otro auto detuvo a los carros que corrían en dirección contraria, cincuenta metros antes del Hotel Riviera, donde dobló la comitiva para ir al Consejo de Estado.

Un hombre de verde olivo, enfangó sus botas en la pista de atletismo del Parque Martí, inundado tras los aguaceros de la noche anterior. La pareja de policías y otro hombre desde el parque de la estatua de Calixto García (policía de civil), observaban atónitos la indignación de los dos hombres.

Al pasar la caravana, el policía vestido de civil, al pie de la estatua de Calixto García, se acercó al que habló primero y le pidió identificación, mientras se acercaban los de la policía.

No creo sea el único indignado en las calles de La Habana por la visita del presidente iraní a Cuba. Es otra ofensa a la esencia tolerante y pacifica del pueblo cubano y una nueva mala jugada de política exterior, ahora y a todas luces bajo la dirección de la cancillería de Caracas.

La visita de 24 horas del “Pashdaran” Ahjmadinejad, en momentos de aumento del rechazo y aislamiento internacional contra su régimen teocrático y obsoleto, a través de medidas y sanciones, es un desafío inmaduro e inoportuno que sólo pudo ser promovido por los que pagan la economía cubana: el gobierno de Venezuela. Y se relaciona con la inestable política exterior castrista basada en el paradigma de la internacional tiránica.

La entrega a Ahjmadinejad del título de Doctor Honoris Causa en Ciencias Políticas por la Universidad de la Habana, en una sala llena de políticos gubernamentales y con un discurso populista, demagogo y anti norteamericano, es una provocación a un país vecino con el que se deben mantener relaciones cordiales en pie de igualdad. Pero no es algo extraño la entrega de la tribuna de la bicentenaria Universidad y del Honoris Causa, como si fuera maní en la terminal de trenes. Su entrega a Evo Morales y Giustino de Celmo, son ejemplos fehacientes.

¡Nos matan y no nos pagan!

Friday, January 20th, 2012

Por Juan Gonzalez Febles

La Habana. El hospital oncológico habanero está como La Habana: no aguanta más.

Reciben casos de todos los rincones de la Isla y todo parece indicar que la incidencia del cáncer, ciertamente se ha incrementado. Spots publicitarios desde la televisión oficial insisten en que se asista a la consulta médica a los primeros síntomas. Repiten que el flagelo es curable en su etapa inicial.

En los puestos de ventas de productos agrícolas se ha generalizado la costumbre de madurar aceleradamente frutos y vegetales a partir de químicos que agilizan la naturaleza de este proceso. Estos químicos son altamente cancerígenos, de acuerdo con la opinión recogida de especialistas en la materia. El consumo de frutos tratados de esta forma puede ser y es efectivamente perjudicial para la salud en un plazo indeterminado, aunque no necesariamente largo.

Por la red comercial, se vende un tipo de queso denominado queso fundido. El queso se elabora a partir de la merma industrial con los quesos que no quedan bien. Estos son mezclados y sometidos a la acción del calor y sales fundentes. Estas sales son un aditivo químico altamente cancerígeno.

La fórmula del promocionado picadillo de soya, en Cuba es más secreta que la fórmula de la Coca Cola. Lo único que se conoce con cierta certeza es que es elaborado con soya destinada al consumo animal. Según especialistas, no resulta adecuado ni para el consumo de las mascotas.

Todas estas cosas suceden en un estado policial en que los controles totalitarios casi asfixian a la población. Resulta evidente que la salud y el confort del cubano, no constituyen el interés del estado. Entre tantos inspectores, a ninguno parece interesarle cómo se maduran aceleradamente los frutos y vegetales. El queso fundido y el picadillo de soya, también disfrutan de esta discutible tolerancia.

Otros productos como los ‘perritos calientes’ y otros embutidos, elaborados a partir de químicas desconocidas, caen dentro de este rubro. También el abate que obligatoriamente echan al agua potable. En relación con esto, vale destacar que ante amenaza cierta o no de cáncer, los especialistas médicos aconsejan en todos los casos no comer ningún tipo de embutido y con mucha sutileza y discreción, aconsejan beber agua hervida no tratada con abate o cualquier otro químico.

Después de los yanquis, que, (a partir de una versión tan novelesca como aquella de los 20 000 muertos durante la lucha contra el gobierno de Batista) introdujeron el dengue en Cuba, el mosquito Aedes, se convirtió por obra y gracia de la propaganda oficial en el totí, al que se responsabiliza con la incidencia de esta endemia en nuestro medio. Esta forma viral amenaza con aclimatarse en nuestro ambiente y los medios al servicio del gobernante Partido Comunista, responsabilizan al mosquito por esta situación.

Sin pretender extender una carta de ciudadanía al mosquito, este ya se encontraba en la Isla cuando llegaron los españoles. Aedes recibió a Colón y más tarde a la revolución de Fidel Castro. Durante este pequeño lapso de casi más de 400 años no hubo una incidencia significativa del dengue en Cuba, ni en la colonia española ni en la república democrática. Entonces, se trata de un aporte o de una conquista revolucionaria legítima, heredera de la práctica del llamado internacionalismo.

Primero, llegó con los internacionalistas de las expediciones guerreras del Comandante en África, la continuidad podría ubicarse en la presencia de cubanos especialistas de salud en zonas de América Latina en donde resulta endémica la presencia de este flagelo. La falta de controles como el antiguo centro para cuarentena Triscornia y la entrada masiva y sin control de vectores humanos, africanos y latinoamericanos en el espacio insular, contribuyó a la presencia del dengue en nuestro medio, en que si nunca antes faltaron mosquitos, tampoco hubo dengue.

Puede decirse que pagamos los costos irresponsables del clientelismo político de un gobierno, más ocupado en preservar su imagen política que la salud del pueblo cubano. Vale para concluir citar a una madre de familia en Lawton quien ante la falta de medicinas y garantías, exclamó mientras esperaba al médico de su consultorio: “¡Esta gente nos matan y no nos pagan! ¡Hasta cuando, coño!”.