0.7 % el ejemplo de Andorra
Escrito en August 19, 2008
Sección Archivo, Articulo 11, Opinion, RM |
Por Jordi BALLETBÓ
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El primer ministro de Andorra, el liberal Marc Forné, anunció que su gobierno va a aumentar su ayuda al desarrollo del Tercer Mundo hasta alcanzar el porcentaje solicitado por la ONU: el 0.7 % del PIB. Muy pocos países desarrollados destinan (porcentualmente) tanto dinero a la ayuda internacional, y Andorra está muy por encima de sus dos vecinos, España y Francia, en el ranking de países más solidarios. Según Unicef, Andorra es el país que más contribuye per cápita a esta agencia internacional que se ocupa de la infancia. Este y otros indicadores permiten situar a Andorra como el país más solidario de Europa y quizá del mundo, siempre en proporción a su población.
Todo esto no tendría nada de especial si no fuera porque Andorra es un país prácticamente libre de toda presión fiscal. No hay impuestos directos sobre los beneficios de las empresas ni sobre los salarios de los trabajadores. No hay IVA. Los impuestos locales por la compraventa de inmuebles son muy bajos y el arancel de entrada de mercancías extranjeras es del 4 %. El secreto bancario es plenamente fiable. El Estado se financia sobre todo por el impuesto sobre hidrocarburos (más bajo que en los países vecinos) y otros reducidos impuestos indirectos. Todos estos elementos han hecho que Andorra se vea fuertemente criticada como “paraíso fiscal” por los enemigos de la libertad económica.
Pero la reflexión es evidente: el Estado andorrano, cobrando poquísimo dinero en impuestos (y siempre indirectos) se puede permitir unos servicios públicos de lujo para sus habitantes (entre los que no hay ni un solo pobre desde hace décadas) y encima le sobra dinero para ser enormemente generoso en su ayuda exterior. Pues entonces está claro que algo falla en los “infiernos fiscales” y sí funciona en los países como Andorra.
La prosperidad de Andorra, como la de Liechtenstein o Jersey, resulta incómoda a los defensores del obsoleto sistema de alta fiscalidad vigente en casi toda Europa. En el continente americano, lo mismo sucede con las Bahamas, las islas Cayman o incluso Panamá, cuyos niveles de vida son muy superiores a los del contexto regional en el que se encuentran, y ello es debido a su acertada política fiscal.
Un política fiscal respetuosa con los ciudadanos, firmemente comprometida a no cobrar impuestos directos y a mantener los indirectos en los níveles mínimos, es una receta segura hacia el éxito económico, al atraer capital del mundo entero que huye del inmoral expolio al que se le somete en otros lugares, y al asegurar a los ciudadanos propios una libertad económica que será la clave de su éxito y bienestar individual y colectivo.
Andorra es un país muy pequeño, pero a veces conviene no desdeñar a los países pequeños. Durante siglos fue un país bastante pobre donde se llegó a pasar hambre, pero desde que los andorranos adoptaron el marco económico correcto su prosperidad rivaliza con la de la mismísima Suiza. Su experiencia puede ser una lección para los más grandes. Exportar el modelo andorrano es factible. Tan sólo habría que copiarlo a proporción y aplicarlo a países grandes. De alguna manera, es lo que ha hecho por ejemplo Nueva Zelanda, y es algo al alcance de cualquier país, por grande y populoso que sea. Sólo hace falta valor y determinación. Los resultados serían espectaculares.
opinionpress
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Si el modelo andorrano funciona es únicamente porque se aprovecha de la superior fiscalidad de los países próximos.Si estos países tuviesen la misma fiscalidad, Andorra seguiría siendo igual de pobre que antes. De todas formas el tejido empresarial andorrano sigue anclado en la edad media, y sus leyes de prevención de riesgos laborales, maternidad,…etc son tercermundistas. De éxito nada de nada.